Cultura

Mi experiencia en un campamento religioso

Imagina el musical La Llamada, pero mil veces peor.

 

A los ocho años pasé una semana y media en un campamento religioso

Yo vengo de una familia religiosa y me crié en la religión cristiana. Iba a misa todos los domingos y los días festivos, hice la Comunión y, cuando tuve edad de ir a un campamento de verano, fue uno religioso.

Era el campamento que organizaba una comunidad franciscana en Santo Ángel, un pueblo de Murcia, hace unos quince años. Yo tenía ocho, nunca había ido a un campamento y tenía muchas ganas de ir. Tan solo duraba una semana y media y conocía de vista a algunos de los niños de ir a la iglesia cada semana. Mis padres decían que era muy valiente por irme sola, pero yo lo veía algo normal. Me dejaron en el autobús y pusimos rumbo al lugar donde sería el campamento.

El autobús no podía llegar hasta el albergue donde nos alojaríamos porque era montaña y el camino era difícil. Recuerdo que estaba muy cerca de Cehegín, otro pueblo de Murcia. El albergue era una casa enorme de unos dos pisos, en medio de la nada, y todo era muy viejo y estaba bastante descuidado. Nos separaron a las niñas de los niños para enseñarnos dónde dormiríamos: una habitación larga y estrecha, con unos treinta colchones de distintas alturas en el suelo. Éramos más niñas que camas y durante cuatro días me tocó dormir entre dos colchones, inclinada. Una de mis amigas pidió a sus padres que la recogieran a mitad del campamento, y pude ocupar su colchón.

Hacíamos muchos juegos y eran divertidos, como juegos con la pelota, de cartas, de encontrar pistas…, pero otros eran bastante asquerosos y nos obligaban a participar aunque no quisiéramos. Por ejemplo, había una prueba donde nos ponían frente a otro niño, que tenía un polvorón en la boca. El que tenía el polvorón tenía que cantar una canción y la prueba era que tenías que aguantar que te cayeran las babas y la comida en la cara. Si te apartabas, perdías. Otra prueba del mismo juego era hacer “una tarta” en la cabeza de tu compañero: esclafar huevos, echar harina, azúcar…

Era un campamento de verano… así que tenía que haber piscina. Nuestra piscina consistía en una pequeña balsa, donde cabían quince niños como muchísimo, bajo los árboles. Le daba toda la sombra y, al no ser una piscina como tal, el agua estaba sucia y verde. Si no queríamos meternos, nos obligaban. Yo vi cómo una niña se envolvía en la toalla para evitar meterse y los monitores la cogían entre risas y la metían. Para ellos podía ser divertido, pero estoy segura de que a la niña no le hizo ninguna gracia.

Luego tocaba la ducha. Nos duchábamos de tres en tres, el agua estaba helada y recuerdo que nos cronometraban. Apenas nos daba tiempo a quitarnos la suciedad de encima. Además, era fácil encontrar cucarachas sobre el retrete. Cuando volví a casa del campamento lo primero que hice fue ducharme, y el agua corría verde.

Una vez nos llevaron a una piscina pública: la piscina municipal de Bullas. Esa piscina era genial, pero para llegar allí tuvimos que andar durante hora y media. No tengo ningún problema en andar, pero teniendo ocho años y con todo el calor del verano de Murcia sobre nosotros el camino parecía infinito.

Por supuesto, había misa. Todas las mañanas rezábamos durante diez minutos y, el domingo, durante una hora. Mis amigas y yo nos saltábamos la misa del domingo.

Recuerdo que un día pudimos llamar a nuestras familias. Yo tenía móvil, pero estaba requisado por los monitores, pero esa noche nos dejaron hablar con nuestros padres, y me preguntaron qué tal estaba. Me hubiera encantado decirles que vinieran a por mí, que era horrible, pero el monitor estaba delante de mí vigilando y no me atreví. Cuando volví a casa y les conté todo el percal, acordamos tener una palabra clave por si algo así volvía a ocurrir.

La verdad es que la experiencia fue un poco extraña. Fue mi primer campamento, no sabía qué esperar. Lo pasé mal por la situación y el planteamiento del campamento, pero tampoco estaba tan mal como para llorar y pedir a mis padres que vinieran a por mí. No tuve problema con otros campamentos a los que fui después. ¿Habéis tenido alguna experiencia similar en un campamento de verano?

Cultura

El Orgullo LGTBIQ+ a día de hoy

Como cada año, la semana del Orgullo cubre Madrid (y gran parte del mundo) de color y la llena de gente diversa de todas partes que aunque buscan disfrutar y festejar, también luchan por sus derechos como miembros del colectivo LGTBIQ+.

 

Imagen de @PayPalSpain vía Twitter

La mañana del 28 de junio de 1969 tenían lugar los conocidos disturbios de Stonewall y se convertían en la chispa que iniciaría la revolución por los derechos del colectivo, catalizada por cuatro mujeres: Marsha P. Johnson, Sylvia Rivera, Miss Major Griffin-Gracy y Stormé DeLarverie. Marsha fue una mujer trans afroamericana, reconocida artista y musa habitual de Andy Warhol; junto a Sylvia fundó la Street Transvestite Action Revolutionaries (STAR), una organización que ayudaba a personas del colectivo necesitadas y rechazadas por la sociedad. Sylvia, por su parte, también era una mujer trans y pasó muchos años de su vida vivendo en la calle y sufriendo agresiones, con lo que fundó también el Gay Liberation Front y la Gay Activists Alliance. Miss Major es, a día de hoy, la única revolucionaria con vida de las aquí mencionadas. Es también una mujer trans afroamericana, y además de directora del Transgender GenderVariant Intersex Justice Project ha luchado toda su vida por el colectivo de mujeres trans negras. Por último, Stormé es considerada la líder de la revolución de Stonewall y como mujer lesbiana se dejó la piel en proteger a sus hermanas del colectivo, patrullando calles y reivindicando el movimiento con su arte y con su manera de vestir, rompiendo los estereotipos de lo que, en su momento, se asociaban al género femenino.

Los manifestantes bajando por la Sexta Avenida | Foto de Gerald Herbert

Casi cincuenta años más tarde, el movimiento por los derechos del colectivo LGTBIQ+ sigue más fuerte que nunca, y sin duda consiguiendo avanzar día a día. El Orgullo en sí mismo se ha convertido también en una fiesta, con lo bueno y lo malo que ello conlleva. El lado negativo es que el Orgullo se ha capitalizado completamente; las marcas se suman al carro del movimiento por motivos de marketing y, sumado a la macro-fiesta, conlleva que el mensaje verdadero del Orgullo quede difuso e incluso inexistente en algunos círculos sociales, como partidos políticos que, a pesar de poner barreras durante todo el año a la lucha del colectivo, se aseguran de tener una carroza bien grande en el desfile. O como el hecho de que las mujeres trans y/o lesbianas no han tenido prácticamente representación en el Orgullo; viendo incluso como revistas supuestamente LGTBIQ+ han lanzado una portada “Especial Orgullo ’18” protagonizada, literalmente, por cinco mujeres blancas y heterosexuales.

Y es precisamente el día del desfile cuando la fiesta se vuelve más grande. Decenas de carrozas en Madrid recorren el Paseo del Prado desde Atocha y llegando hasta la Plaza de Colón, ante un público masivo que canta, baila y disfruta del espectáculo que cada carroza lleva consigo. Todas las grandes marcas organizan su carroza e invitan a un selecto grupo de gente a montar en ella, y nosotros hemos podido formar parte de la PayPal. Dos compañeras nuestras fueron de parte de Omglobal a vivir la experiencia y cubrir el evento. La fiesta en la carroza de PayPal se hizo notar, gracias a una DJ que movía tanto a los de dentro como a los de fuera de la carroza. Comida, bebida, camisetas, mochilas y banderas LGTBIQ+ gigantes fueron algunos de los elementos de los que podían disfrutar los invitados y, sin duda, consiguieron hacer de la experiencia una auténtica fiesta. Entre el público, todo tipo de personas y familias vivían con euforia el momento y demostraban que el odio y la violencia pueden ser cosa del pasado.

Vistas desde la carroza de PayPal | Foto por Zuria Fenton

 

Cultura

5 series que tienes que ver en Netflix este verano

Ahora que ha empezado oficialmente la etapa de vacaciones de muchos de vosotros, comienzan esos interminables días frente al ventilador. Va siendo hora de sacar el mayor partido posible a esa suscripción de Netflix, así que estas son cinco series que puedes ver para refrescar tu verano.

 

Las protagonistas de Good Girls.

1. Good Girls

Tres amas de casa atracan un supermercado para conseguir dinero y sacar adelante a sus familias. Esta comedia protagonizada por Christina Hendricks me trae recuerdos de esa sensación de Breaking Bad: cuando quieres que el criminal se salga con la suya. Las tres mujeres tienes sus propios problemas y situaciones, y una gran habilidad para aprovechar su tapadera como madres estadounidenses corrientes: nadie sospecharía nunca de ellas.

La serie tan solo tiene una temporada, por el momento, y se ve muy rápido porque los episodios acaban la mayoría en cliffhanger, ese recurso narrativo que te hace gritarle a la pantalla un “¡Cómo te atreves a dejar así el episodio, que tengo que irme a dormir ya!”. Pero es verano, puedes ver un episodio más, no te preocupes.

 

El eterno debate

2. Merlí

Esta serie catalana para TV3 sigue a Merlí, un profesor de Filosofía de 2º de Bachillerato. Merlí se ve obligado a vivir con su madre, y tendrá que aprender a convivir con su hijo Bruno (que, por cierto, se parece mucho a Dylan O’Brien), con el que nunca ha tenido gran relación. Las casualidades de la ficción hacen que Merlí sea contratado para dar clases en el instituto de Bruno, y aquí es donde comienza lo interesante: dramas de instituto.

Esta serie tiene un problema: Merlí. El protagonista es un genio incomprendido que va por la vida haciendo lo que le viene en gana, y al principio no te va a caer bien. Ni al final. El tío es un idiota desde que empieza la serie hasta que termina. Pero si pasamos por alto esto, se nos queda una serie muy curiosa.

El elenco principal de Merlí.

3. Brooklyn 99

Puede que esta serie te suene porque hace unos meses estuvo a punto de cancelarse. Pero el fandom se puso las pilas e hizo un llamamiento en redes sociales: Salvad Brooklyn 99. Y lo consiguieron.

Brooklyn 99 es una comedia que sigue a un grupo de detectives del Departamento de Policía de Nueva York. Es imposible no cogerle cariño a todos estos personajes, cada uno con sus problemillas y sus complejos. Además, hacen referencias todo el rato a temas de cultura popular como Harry Potter o La Jungla de Cristal.

4. Paquita Salas

Con Javier Calvo y Javier Ambrossi como guionistas y directores, Paquita Salas se ha ganado un hueco en el corazón de los españoles.

Paquita fue la mejor representante de actores en los años noventa, y trata de reinventarse cuando su actriz más famosa cambia de manager. Paquita no se dará por vencida hasta encontrar talentos 360º. Esta serie mezcla humor con referencias de la cultura novelera española y, especialmente si conoces el mundo de los representantes, un montón de pullitas internas que hacen de ella una auténtica delicia. La segunda temporada acaba de estrenarse y es realmente fácil de vérsela en una sola tarde, ya que cada capítulo solo dura 20 minutos y cada temporada tiene solo 5.

Brays Efe en el papel de Paquita es ya un icono de este país.

5. Orphan Black

Esta serie debería verla todo el mundo solo por el papel que hace Tatiana Maslani. Bueno, papeles. Porque esta serie va de clones, y todos están interpretados por la misma actriz. Es genial cuando hay unos diez personajes principales y solo hay tres nombres en los créditos iniciales.

Todo comienza cuando una chica se suicida frente a Sarah Manning. Y qué casualidad que es igualita a Sarah. Ella aprovecha para tomar su identidad e intentar sacar algo de dinero para poder empezar una nueva vida, aunque todo se complica cuando descubre los líos en los que la chica anónima estaba metida.

Tatiana Maslani como Sarah, Alison, Cosima, Rachel y Helena.

Estas son solo cinco series que me han venido a la cabeza, pero si he pensado en ellas es porque todas tienen algo positivo en ellas. ¿Cuál vas a ver?

Cultura

He tratado a mis gatos como a la realeza durante 24 horas

Me independicé en Madrid hace cosa de tres años en un piso que, aunque estaba en buena zona, era un tanto pequeño y con no mucha luz. Aunque gran parte de mi vida la paso fuera de casa, los momentos en ella se me hacían un poco solitarios; así que decidí vivir con gatos.

 

Yoda en su primer día en casa

Al principio pensé en un perro, pero la realidad es que no dispongo del tiempo suficiente como para sacarle tres veces al día y se me hacía injusto tenerle en un espacio tan pequeño todo el tiempo. Así que opté por un gato. Una amiga mía conocía a una pareja que había tenido una camada de Sphynx (la raza sin pelo) así que no lo dudé dos veces. Así fue como Yoda entró en mi vida y, dos meses más tarde, Finn. Ahora ambos tienen poco más de dos años, han crecido muchísimo (y engordado también) y aunque vivimos en una casa más grande, se han apoderado completamente de ella.

En este contexto y aprovechando que Purina nos mandó a las oficinas una caja enorme con alimento para los gatos, decidimos ponernos un reto. Ya que estos gatos se consideran los reyes de la casa, ¿qué pasaría si les tratásemos realmente como parte de la realeza durante 24 horas? Eso es exactamente lo que hemos hecho y hay que decir que el papel les encaja a la perfección. Tanto es así que ahora me va a costar que vuelvan a su antiguo modo de vida. Os dejamos con el vídeo de la experiencia.

Cultura

Estamos hartas del acoso callejero

El acoso no es ninguna broma y tiene que parar ya.

 

Photo by Kevin Laminto on Unsplash

No es para tanto, es solo un piropo, ya quisiera yo que me dijeran que soy guapo cada día, menuda exagerada, es que ya todo es machismo… De verdad que a veces parece que algunos no queréis entender lo que es el machismo y el acoso callejero. Vamos a ver si conseguimos explicarlo para aquellos que pensáis que ahora hay que firmar un contrato para decir cosas bonitas a la gente.

Hace unos días salió otra polémica con el caso de la periodista deportiva María Gómez (@maria__gomez), quien subió un vídeo donde un ChicoRandom™ le daba un beso no deseado en la mejilla durante una retransmisión en directo del Mundial.

Parece difícil pensar que alguien vea bien hacer esto, pero no hay más que mirar las respuestas al tweet para ver que no. Unos piensan que es un “acto espontáneo”, al que no hay que darle más importancia. Muchas comedias románticas habéis visto. Estoy segura de que muchos os sentís incómodos cuando alguien se acerca mucho a vosotros u os toca el brazo al hablar, pero sin embargo no podéis empatizar con esta periodista.

No es lo único que María Gómez ha tenido que soportar, y este vídeo ha resultado mucho más polémico aún. En él, la periodista hace una pregunta y recibe como respuesta un “¿Cómo te llamas, guapa?”, a lo que ella replica que “lo de guapa, sobra”.

¡Madre mía! ¡Chica, no te ofendas, que encima que te llama guapa! ¡Si va con buena intención! A ver cuándo os enteráis que lo que nos molesta no es la palabra, sino el contexto. Si no conoces a la persona, no tienes confianza con ella, está trabajando, simplemente guárdate esos comentarios.

“¿Cómo te llamas, guapa?”

Cuando las mujeres salimos a la calle, cada día, los hombres nos miran, nos babosean, nos tocan, nos silban como si fuéramos su perro y nos dicen cosas que parecen haber sido sacadas de una canción de Bad Bunny. Y lo hacen cuando las chicas van solas, o muy bajito, para que nadie más te oiga. Lo suficientemente alto como para que nos demos cuenta de que nos han dicho algo cuando ya es tarde y el chico está a unos metros.

¡Denuncia si te acosan!”. Como si no fueran a reírse en nuestra cara en comisaría al llegar y decir “Vengo a poner una denuncia a un hombre, cuyo nombre desconozco, que me ha dicho ‘oh mamasita’ al pasar frente al McDonalds de Gran Vía”. Llevamos mucho tiempo diciendo que no nos gusta que nos silbéis, miréis o digáis cosas por la calle, y la respuesta es que “es algo bonito, que no es para tanto, que todo es machismo”. Si no queréis escucharnos cuando os estamos gritando que paréis, igual es que no lo hacéis para hacernos sentir mejor sino para sentiros más Hombres™, con poder, porque la calle es vuestra y os da igual cómo se sienta la mujer.

Cultura

Ocean’s 8 – No echarás de menos a George Clooney

El empoderamiento femenino en todo su esplendor.

 

Las Ocean’s 8 en la primera imagen que se vio de la película

Ocean’s 8, dirigida por Gary Ross, es la nueva secuela de la conocida Ocean’s Eleven. Con un reparto bien cargado, nueva trama y giros no tan innovadores, la película tiene sus más y sus menos. Esta es mi opinión de Ocean’s 8.

Para empezar, me encantaría aclarar que de secuela tiene poco. Sí, es cierto que de vez en cuando hacen alguna referencia al personaje de George Clooney o a las películas anteriores, y es cierto que hay un robo con un gran equipo de gente talentosa; pero más allá de eso la película puede verse sin ninguna necesidad de ver las tres primeras.

Lo primero que nos llama la atención es el reparto: Sandra Bullock y Cate Blanchett hacen un dúo que nada tiene que envidiar al de Clooney y Pitt, no vais a echarlos de menos. Helena Boham Carter y Sarah Paulson bordan los papeles y sorprenden Anne Hathaway y Rihanna: la primera por interpretar el papel de actriz superficial y hacer que, siendo Anne, odiemos al personaje; la segunda porque había mucho hype desde Battleship y, la verdad, le ha salido bien la jugada. Aparte del reparto principal, hay muchas, muchísimas sorpresas a lo largo de la película que no revelaré para no arruinarlo.

El equipo en pleno análisis del plan

En cuanto a la trama, he oído por ahí que “el robo es menos espectacular que en Ocean’s Eleven y que eso es decepcionante”. A mí me parece que todo lo que ocurre tiene sentido, no está exagerado, tiene cohesión. No ocurre en Las Vegas, no es robar tres casinos: el objetivo de este robo es un collar de diamantes valorado en 150 millones de dólares, durante la MET Gala en Nueva York. Tanto el escenario y el objeto de robo son más pequeños en cuanto a tamaño, así que me parece razonable pensar que las maniobras serán más comedidas, pero no por ello menos calculadas.

También he leído algunas críticas que hablan de que “las estafadoras salen muy guapas y a la moda“, y me encantaría señalar que:

1. Van a robar en la MET Gala, normal que salgan “a la moda”. Para quien no sepa qué es la MET Gala, os dejo la cita de Wikipedia aunque podríais ir a buscarlo vosotros mismos:

La Gala del Met o la Costume Institute Gala es un evento benéfico que da inicio a la exposición de moda anual del Instituto del Vestido del Museo Metropolitano de Arte de la ciudad de Nueva York (…). La fiesta es co-dirigida por Anna Wintour, editora de la revista Vogue, y unas personalidades honorarias que varían cada año. (Wikipedia)

2. También George Clooney y Brad Pitt salían estupendísimos y no creo haber leído eso en una crítica, así que estaría bien dejar de utilizar ese argumento para determinar si la película es buena o mala.

El tono de comedia, las transiciones gráficas y la edición con la música fueron elementos que me gustaron mucho. Salí de la sala encantada, con ganas de más. Llegará a las salas de cine españolas el 6 de julio, ¡ya me contaréis qué os ha parecido!

Cultura

Hemos estado en el mayor torneo de Fortnite de España

Cada cierto tiempo ocurre un fenómeno en internet que revoluciona las redes sociales; y, sin duda, el fenómeno de hoy en día es el Fortnite.

 

Cada partida comienza saltando desde un autobús volador

El Fortnite es un videojuego online donde 100 personas (en solitario o por equipos) luchan entre sí con las armas que van encontrando por el mapa hasta que solo queda un único vencedor. Este modo de juego no es algo nuevo, se llama Battle Royale y muchos otros juegos tienen su propia versión, pero el Fortnite se ha alzado como el líder indiscutible por su estética que recuerda a Pixar, su facilidad de juego y su opción para construir estructuras en la propia partida que permiten mejorar tu posición frente a la de tu enemigo.

Tanto es el éxito del Fortnite, que se hacen torneos y competiciones a lo largo del mundo, con premios económicos muy considerables para aquellos que ganen cada ronda. Ninja, en Estados Unidos, o Lolito aquí en España, son considerados dos de los mejores jugadores que hay; y verles en plena acción es todo un espectáculo.

La magia del Fortnite reside en su humor.

Y bajo este contexto, el Rubius decidió hace unas semanas organizar un torneo “privado” en el que los 100 participantes fuesen youtubers de habla hispana. El evento fue un éxito y se convirtió en el streaming de gaming con más espectadores de la historia; así que, por supuesto, no podía quedarse ahí. El pasado viernes 22 de junio tuvo lugar la Gamergy, una feria anual del videojuego que este año ha recibido la versión 2.0 del torneo de Rubius. De nuevo, 100 youtubers de habla hispana se han reunido (esta vez presencialmente) para competir unos con otros, y yo he sido uno de ellos de la mano de Orange.

El ambiente del #YTBattleRoyale (así se llama) fue increíble. Fue una competición sana donde 80 youtubers estábamos en “la arena” y los 20 restantes sobre un escenario. La competición consistía en 5 partidas: 4 en solitario y 1 en escuadrón; más una sexta extra que propuso Rubius en último momento bajo la premisa de que todos los participantes saltásemos en el mismo punto del mapa (lo cuál convirtió la partida en una auténtica locura).

En definitiva, ver a tantos compañeros de diferentes ramas de YouTube congregarse para disfrutar juntos un mismo día fue algo emocionante y divertido; y a pesar de que el nivel fue tan alto que no tuve muchas oportunidades de quedar en buena posición, lo repetiría una y mil veces.

Cultura

Por esto La Jungla de Cristal es la mejor película de acción

Hay muchos que no se aclaran con el concepto: ¿Es La Jungla de Cristal una película de acción con humor? ¿Una comedia con acción? Una u otra, la película de John McTiernan es la mejor de su género.

 

La Jungla de Cristal es la mejor película de acción.

Antes de comenzar a explicar por qué, quiero que quede claro que esto es solo mi opinión personal. No soy yo crítica de cine experta (aunque saqué muy buena nota en la asignatura de Análisis de Cine, todo hay que decirlo). Solo soy una chica, de pie frente a unos lectores, pidiendo que amen su película favorita. 

Un principio maravilloso. Te presenta al personaje principal: John McClane (Bruce Willis): un policía que vuela a Los Ángeles a ver a su mujer. Un tipo duro con pistola pero que también lleva un oso de peluche gigante. En los primeros minutos le cuenta al chófer de su transfer su situación sentimental y laboral, y con esa información ya tenemos unos cuantos ingredientes con los que empezar. Además, un detalle muy cuqui, la primera persona que habla en la película es un irrelevante que no volverá a salir en toda la película. Sin embargo, dice dos cosas muy importantes: nota que John McClane tiene miedo a las alturas y le da la solución para aliviarse, que es quitarse los zapatos y calcetines y frotar los pies en una alfombra.

John McClane llega al edificio Nakatomi Plaza, donde trabaja su mujer. Nada más y nada menos que el piso 30. Para nada alto, no, qué va. Su mujer como que se alegra de verle pero luego recuerda que estaban peleados, así que le deja en una habitación para que se calme. Entonces John McClane se acuerda que el mejor modo de calmarse es quitándose los calcetines y acariciando la alfombra con los pies. Sorpresa: esto funciona tanto como colocar un cuarzo rosa entre el ordenador y tu persona para no recibir las ondas electromagnéticas de la tecnología, es decir, nada. Pero el chaval está descalzo y esto es lo que nos importa.

¡Es entonces cuando los malos entran en acción y él se ve obligado a esconderse para poder salvar a todo el mundo! Y claro, no le da tiempo ni a ponerse zapatos con las prisas y el susto. Y aquí llegamos a un elemento importante de esta película: el malo malísimo. Porque sí, hay malos muy malos en la historia de los malos: tenemos a Donald Trump, a Mojo Jojo, a La Bruja Aburrida… pero aquí el papel de antagonista es Hans Gruber, interpretado por nuestro amado y querido Alan Rickman, en su primera película.

Alan Rickman interpretando a Hans Gruber.

El guion es redondo, todo lo que ocurre es por una razón. Si al principio nos han presentado a un protagonista con miedo a las alturas y descalzo, es porque se tendrá que enfrentar a un suelo lleno de cristales rotos en un piso 35. Esto es algo que echo mucho de menos en las películas de acción: se descuida el guion y la trama porque pum pum, golpe aquí, explosión grande, nadie se entera de qué pasa. ¡Y yo sí que estoy pendiente!

Además de que los planos que se utilizan son demasiado fabulosos. En películas “serias”, de género drama, los planos se utilizan muy a conscincia. Es otra cosa que veo que se descuida en películas de acción. Pero mirad esta flipada de plano que hasta ha salido en una clase de mi carrera y yo no pude estar más feliz aquel día:

El plano holandés es una técnica tan antigua como las bolsas de naftalina del armario de tu abuela, pero se usa relativamente poco. Consiste en torcer la imagen. Ya está. Con esto se consigue que (depende del grado del ángulo) el espectador entienda que “algo no va bien”. El espectador se cuestiona lo que está viendo, porque no es un ángulo natural. En esta escena concreta, John McClane le está dando una pistola a Hans Gruber, pensando que es de los buenos; mientras los espectadores estamos gritándole a la pantalla “Pero John, ¿en serio te estás fiando de este tío? ¡Que es Severus Snape, que ni Albus se fiaba!”.

Plano holandés en La Jungla de Cristal.

Tampoco es plan de destriparos el final, aunque hay como cuatro películas más así que podéis imaginar que John McClane saldrá de esta. Pero para saber cómo, tendréis que averiguarlo vosotros mismos. Y como recomendación personal, nunca veáis La Jungla de Cristal 2. Esa os la podéis saltar.

Cultura

Se hace pasar por Maxi Iglesias para estafar 15.000 euros

¿Quién no conocería a Maxi Iglesias?

 

Is this a Maxi Iglesias?

Desde hace unos días, Lara (@Ballecornio)  nos ha deleitado con las capturas de pantalla de un estafador haciéndose pasar por Maxi Iglesias, nada más y nada menos. El estafador, cuyo handle de Instagram es más inventado que los vídeos de Dalas, cogía las fotos del actor para pedir dinero.

Lara fingió ser una antigua conocida de Maxi y el señor anónimo cree que le ha tocado la lotería. Dice estar regular de dinero, que se ha metido en movidas legales… Todo el combo para reclamar unos 2.000 euros (aunque al principio dice que en total necesita 15.000, por si cuela). Lo que no sabe es que el tuit lleva casi 1000 RT y Twitter España se lo está pasando demasiado bien.

La tuitera se ha aliado con Vincent Tena () y juntos llevan mostrando al mundo de Internet hasta dónde es capaz de llegar un estafador por conseguir dinero de desconocidos. Y de paso nos echamos unas risas.

Los hilos de Twitter son el mejor modo de pasar esa media hora entre que suena el despertador y finalmente te levantas, como el famoso hilo de las plantillas del chino que, si no has leído aún, ya estás tardando.

Cultura

Drogas, muerte y dinero. Review de Patrick Melrose.

Si le das mucha droga a Benedict Cumberbatch, la puede liar parda.

No es ningún secreto que Benedict Cumberbatch ansiaba el papel de Patrick Melrose desde hacía ya bastante tiempo, y por fin se hizo con él en la adaptación de las novelas de Edward St. Aubyn, producida por Sky Atlantic.

El primer episodio empieza con un teléfono sonando, y la reconocible voz de Cumberbatch respondiendo. Al otro, alguien le dice que tiene malas noticias: el cuerpo de su padre fue encontrado en la habitación de su hotel en Nueva York. Vemos a un Patrick (Cumberbatch) confuso y desconcertado, pero tienen que pasar unos segundos para darnos cuenta de que lo que en realidad le ocurre es que acaba de inyectarse heroína y que, en realidad, está satisfecho con el hecho de que su padre haya muerto al fin. Aquí podemos intuir que su relación no era muy envidiable, y que este hecho tiene origen en su infancia. ¿Qué desafortunado incidente fue el que provocó la decadencia de la relación entre Patrick y el señor Melrose?

Patrick Melrose (Benedict Cumberbatch) es un personaje inteligente, ingenioso y millonario. Y está totalmente enganchado a las drogas.

Patrick, como observamos desde el primer minuto, es adicto a las drogas. Y esto se ve reflejado de una manera exquisita en la fotografía de la serie: planos frenéticos con ángulos imposibles, colores vibrantes y escandalosos. Todo está diseñado para hacer dudar al espectador de lo que está realmente ocurriendo, y nos confude del mismo modo que la droga confunde a Patrick.

Además de que hay escenas deliciosas que reflejan la decadencia, el esnobismo y la codicia de los personajes. Una de mis favoritas es cuando, en la funeraria, Patrick va a ver el cadáver de su padre por primera vez y se confunde de cuarto, acabando en el velatorio de un señor judío junto a su excéntrica familia. Y luego, ya frente al féretro de su padre (en un ambiente mucho más sobrio y lúgrubre que en el anterior velatorio) desenvuelve el cadáver como si fuera un regalo de Navidad:

¡Oh! ¿Es papá? ¡Es justo lo que quería! No debiste hacerlo… -Patrick Melrose.

Pero sin duda, lo que más destaca en este primer episodio es la interpretación de Cumberbatch. Que quisiera desde hace tiempo el papel nos indica que ya sentía cierta conexión con el personaje. La montaña rusa de sensaciones que las distintas drogas ejercen sobre Melrose es sensacional, y Cumberbatch no podría haberlo hecho mejor, llevándose al espectador justo dónde quiere.

Tenemos que esperar hasta septiembre para poder seguir viendo la serie y comprobar si estamos ante el mejor papel de Cumberbatch, quien ya interpretó a otros personajes como Sherlock Holmes, Dr. Strange, o Alan Turing. Sin duda estaremos esperando con ganas. Como bien decía el padre de Patrick Melrose: “¡Será lo mejor, o no será!”