He hecho ocho horas y media de casting de OT para que tú no tengas que hacerlo

Miriam, Amaia y Noemí valorando a los aspirantes

Operación Triunfo (OT) volvió el año pasado después de una larga etapa completamente parado; y como todos sabemos, se convirtió una vez más en un fenómeno de masas de tal nivel que mueve a diario a miles de personas. Cantantes como Amaia, la ganadora de la última edición, Aitana, Ana Guerra o Marina son algunos ejemplos de las increíbles voces que han salido del programa.

Tras el fenómeno de esta edición, como es lógico, Gestmusic y RTVE lo han renovado por, al menos, una edición más; y estos últimos meses han sido los primeros castings para elegir a los nuevos concursantes. Ciudades como Sevilla, Barcelona o Las Palmas, entre muchas otras, han recibido a miles de personas que han tratado de pasar la primera fase de los castings; y ayer, martes 10 de julio, fue el casting de Madrid. Así que para todos aquellos que no pudisteis vivir la experiencia, ya sea porque no os pudisteis presentar, porque no os habíais enterado o porque simplemente os daba igual, he hecho ocho horas y media de cola del casting para que vosotros no tengáis que hacerla.

He seguido casi cada edición de OT desde que comenzaron, y recuerdo a mi yo de 8 años pensando que se presentaría al programa y que lo petaría cantando. Obviamente, ahora que he crecido y soy más consciente de mis capacidades vocales, sé que cantando no lo voy a petar; pero la espinita de presentarme al programa ha seguido ahí desde entonces. A raíz de la edición de 2017, he podido conocer a muchos de los participantes e incluso formar amistades con alguno de ellos, y en cierto modo despertaron de nuevo las ganas de mi niño interior de entrar en la academia. Así que decidí presentarme al casting de Madrid.

Las puertas se abrían a las 10:00h de la mañana con lo que, iluso de mí, decidí llegar a esa misma hora. Contaba con que ya habría mucha gente, pero me encontré una cola que literalmente salía de los jardines de la facultad de Ciencias Agrónomas (donde se realizaba el casting), daba la vuelta a la manzana y se perdía en una calle más abajo. Desde el punto en el que llegué a la cola, aproximadamente a la mitad, hasta poder ponerme al final de ella, estuve andando durante literalmente 15 minutos. A mi alrededor prácticamente no se notaban los nervios, probablemente porque todos eran conscientes de la larga espera que tenían por delante. Muchos traían sus guitarras por si eran seleccionados para la fase 2, donde sí puedes usar una base musical ya sea tocada por ti o en instrumental, y hacían uso de ellas conforme la cola avanzaba para amenizar la espera y, posiblemente, practicar.

La parte de la cola donde empecé, a casi un kilómetro del destino final

Las horas pasaban y lo más difícil de llevar era el calor. Aunque gran parte del tiempo conseguimos estar en la sombra, otra gran parte no, y el sol de julio en Madrid cayendo sobre ti durante varias horas es algo complicado de soportar. Muchos llevaban gorra y otros parasoles, pero aún así se hacía difícil de sobrellevar. Transcurridas las primeras horas, apenas habíamos subido la calle y la gente comenzaba a cansarse. Obviamente no había ni bancos ni bebida accesible; algunos comenzaban a sentarse en el suelo y el bordillo de la acera, otros se apoyaban sobre los coches y la gran mayoría intentábamos aguantar de pie repartiendo el peso de un lado a otro de las piernas. Los que llevábamos agua éramos la envidia del resto, y aunque ofrecimos compartirla, llegó un punto en que estaba tan caliente que era mejor la sequía. A medio camino, una trabajadora de la organización llegó repartiendo números y hojas a cada aspirante. En la hoja, al firmarla, cedíamos nuestros derechos de imagen a Gestmusic hasta 6 meses después de nuestra última participación en el programa, prometíamos no participar en ningún otro casting hasta pasado un mes y, en general, pasábamos a ser parte de la maquinaria de venta de Operación Triunfo, incluso si no pasábamos el casting. Con el número en mano que garantizaba nuestro puesto en la cola, nos dijeron que a las 14:00h se repartiría el último número y nadie más podría sumarse a la cola. Y de ahí en adelante solo nos deparó una larga espera bajo el sol y una necesidad extrema de darnos una ducha.

Mi cara después de ocho horas de cola bajo el sol

Justo detrás de mi, un grupo de tres chicas entabló amistad conmigo y consiguieron que la espera se hiciese más amena. Juntos aguantamos hasta el final, donde a las 17:45h cruzábamos por fin el puesto donde hoja de cesión de derechos en mano y DNI, nos asignaban un número, nos ponían un sello de OT y nos invitaban a pasar a la cola final. Allí, en la explanada de la facultad de Agrónomas, un baño portátil aliviaba a la gran mayoría de nosotros, para acto seguido sumarnos a una de las cuatro colas que desembocaban en un miembro del “jurado” que valoraría si éramos aptos o no para pasar a la siguiente fase. A la izquierda del todo, Noemí Galera escuchaba atentamente a los participantes y, a su lado, tres hombres se encargaban de lo mismo. Sinceramente, desconozco los nombres de cada uno de ellos y el aumento de mis nervios conforme me acercaba a la caseta hacía que me importasen más bien poco. Cada vez que uno de ellos se levantaba para poner una pegatina al concursante, que le garantizaba un puesto en la segunda fase del casting, toda la cola (y los acompañantes que esperaban en un lateral) rompía en aplausos que llenaban la plaza de euforia. El problema es que esto ocurría una vez por cada 100 personas.

Delante de mí había varias personas que demostraban un nivel vocal de escándalo y, sin embargo, eran despedidas con un simple “gracias” por parte del jurado. Que el nivel era alto era evidente, pero que la exigencia de los jueces estaba a la altura se hacía cada vez más claro. Madrid era la última ciudad de los castings, con lo que el jurado tenía completamente claro lo que buscaba y lo que no, limitando las posibilidades de otros perfiles.

La recta final de la cola, justo antes de cantar

A pesar de ello, hay que hacer notar la paciencia que también tuvo todo el equipo que estuvo aguantando las mismas horas y más que los aspirantes; y, en general, escuchando al menos durante 20 segundos a todos ellos, a pesar de poder tener claro desde el principio que no eran el perfil que buscaban. Y así fue como llegó mi turno. Eran exactamente las 18:30h cuando por fin tocó mi momento, y con el número 07739 avancé hacia uno de los hombres del jurado. En el suelo había una marca donde poner cada pie, para que la cámara que se encontraba tras el juez te tuviese perfectamente enfocado. En ese momento se te olvida que hay toda una cola a tus espaldas mirándote y varios miembros del equipo delante tuyo cansados pero expectantes de cómo cantarás a continuación. En un taburete a tu izquierda hay colocado un micrófono de los que utilizan en entrevistas televisivas; lo coges, te colocas en tu marca y empiezas a cantar. Así sin más. En mi caso, escogí la canción The A Team, de Ed Sheeran, por ser una con la que me siento especialmente cómodo. Y pasados 20 segundos… “gracias”. No hace falta más que esa palabra para que yo y mi garganta seca agradezcamos el que nos hayan escuchado y salgamos por patas del lugar. Después de ocho horas y media bajo el sol de julio por no querer madrugar, puedo decir que me he sacado una espinita que llevaba conmigo desde que era un crío, que he conocido a gente maravillosa en la cola y que he hecho algo que sé que, de no haber hecho, me habría estado arrepintiendo toda la vida.

Así que si alguno de vosotros tiene también esa espinita con OT o simplemente quiere probar suerte, el año que viene tendréis, casi con seguridad, una oportunidad también.

El show de Katy Perry ha sido el más cringe de mi vida

Los colores chillones fueron parte central del show

Katy Perry ha estado en Barcelona una vez más, esta vez con el concierto final de la gira europea Witness Tour; y, en todo el sentido de la palabra, ha sido un espectáculo.

Lo cierto es que yo no soy especialmente afín a la música de Katy Perry. Quizá los primeros discos me gustaron algo más por el momento de mi vida en el que los descubrí, pero sus últimos trabajos se alejan bastante de mi gusto musical. A esto se suma que lo poco que había visto de sus conciertos a través de vídeos de YouTube me llevaban a pensar que su capacidad vocal en directo no era lo mejor de su espectáculo. Es decir, que fui al concierto sin demasiadas expectativas. Y probablemente por eso, me sorprendió.

A ver, es todo un espectáculo. La puesta en escena es increíble, con muchísimo color, bailarines, bailarinas, luces, fuegos artificiales, confeti y elementos gigantes que aparecen colgando para cada canción. Bien de presupuesto. Y la parte musical no estuvo nada mal. Es cierto que en algunos momentos Katy empezaba las canciones con el tono equivocado, y tenía que detenerse a escuchar a las coristas para ponerse en la línea adecuada. Si tuviese que definir el show con dos palabras serían “espectacular” y “cringe”. Muy cringe.

Mi cara era la misma que la de la bailarina.

Hubo varios momentos a lo largo del concierto donde literalmente se notaba un ambiente de vergüenza ajena muy poderoso. Cuando se puso a perrear con el Left Shark (un tiburón que se convirtió en meme tras la Superbowl); cada vez que había largos momentos de silencio porque esperaba reacciones del público que no había; cuando sacó a una niña al escenario para cumplir su sueño y todo el mundo esperaba que cantase con la cría pero solo le pregunto por su futuro profesional como profesora de inglés, o cuando cada vez que se acercaba al final del brazo del escenario y terminaba la canción tenía que volver corriendo porque no tenía plataforma elevadora. El momento cumbre de la noche fue cuando, con motivo de celebrar el último concierto de la gira europea, decidió cantar One of Us de Joan Osborne que literalmente es una canción religiosa.

Aún así, el Palau Sant Jordi estaba casi a rebosar y todo el mundo bailó, cantó y gritó disfrutando del show. Katy tiene ya una larga carrera musical y sabe perfectamente cómo entretener a la gente, y lo que demuestra siempre es que ella está ahí para disfrutarlo también; y que la fiesta principal la vive ella en el escenario haciendo todo lo que le apetece. Y bravo por eso.

La puesta en escena llegó a ser verdaderamente preciosa.

Sad Girls: El nuevo single de Melo Moreno

Sad Girls es un bollo drama”

Todos conocemos a YellowMellow, una de las youtubers más grandes de España, pero no todos conocen a Melo Moreno, la persona que hay detrás del fenómeno. Sin embargo, con el lanzamiento de dos nuevos singles (One More River y Sad Girls) y el próximo disco completo, Colours, Melo se abre a sus seguidores para que puedan conocerla de una manera completamente nueva.

Una imagen muy representativa de Melo en el videoclip de One More River

Melo ya debutó en 2015 con su primera canción, Phantom Limb, de la que todo el mundo siempre dice que superó a Lady Gaga en el top de canciones cuando ella sacó Til it happens to you. Ese primer contacto con la música ha desembocado, dos años después, en otro éxito musical. Tras el lanzamiento de One More River hace un par de meses lanza hoy Sad Girls.

¿Qué historia cuentas en tu nuevo single, Sad Girls?

Melo: Básicamente es un bollo drama. Es la situación en la que te encuentras cuando rompes con alguien que, desde tu punto de vista, no era la mejor elección para ti y te sientes despechada.

Cada canción de tu disco se asocia a un color en tu cabeza, de ahí el nombre del disco Colours. ¿Qué color asocias a Sad Girls?

Melo: Yo lo asocio a un tono de verde. De hecho, cada portada de single va a tener su color. One More River era naranja y Sad Girls verde. Y la verdad es que no asocio esos colores por nada en concreto, me salía automáticamente.

El videoclip de One More River acaba de llegar al millón de visitas. ¿Cómo vives tú esto?

Melo: Pues ha sido flipante, porque cuando subimos el vídeo al canal de Vevo, yo pensaba: “Madre mía, es un canal nuevo y la gente no va a saber que está allí”. Y de hecho, cuando empezó, empezó flojillo y yo pensando “ya verás”, y no, no, en dos días subió como la espuma. Y la gente ya sabe que tengo un canal de Vevo y que todos los videoclips van a ir ahí.

¿Vamos a tener videoclip de Sad Girls?

Melo: Sí, va a salir el día 22 de este mes. Así que la semana que viene sale en el canal de Vevo.

Phantom Limb y One More River también sirven para memes.

¿Cuál es tu canción favorita del disco?

Melo: Creo que mi canción favorita es la balada. Mi canción favorita es Rocket Science, sí, sí, sí. Y luego, obviamente, One More River me flipa. Hay una que se llama Ghost que me flipa también, pero creo que mi preferida es la balada. Porque toca temas donde más sentimiento he puesto.

Con el paso a la música has pasado a ser Melo Moreno de cara al público, así que ahora Yellow Mellow, ¿qué es?

Melo: Yellow Mellow es una youtuber, simple y llanamente; es el personaje que yo hago en YouTube. No es que sea un personaje pero sí que llevo alguna parte de mi mucho más a la exageración y la he querido dejar en YouTube. Y para la música he querido que sea mucho más personal, algo mucho más puro. Que no sea un mote, que sea mi propio nombre.

¿Qué podemos esperar del resto del disco?

Melo: Me muero de ganas de que salga ya. Realmente en el disco hay muchísima variedad; que de One More River a Sad Girls ya se ha notado que hay como varios estilos, y eso que para mí están muy en la onda. Pero si han notado un cambio ahí, que se esperen al álbum porque van a flipar en colores.

Y qué mejor manera para flipar en colores que con Colours, disponible el 26 de octubre de este año.

Hablamos con Zaifer sobre su nuevo single: Cada Nota Que Me Das

Probablemente conozcas a Zaifer por sus vídeos de humor en Vine. Ainara Fernández es una joven cántabra de 22 años cuyo mayor sueño es la música. Hace unas semanas sacó su segundo single Cada Nota Que Me Das, de su primer disco Volverme A Ver.

Son 10 canciones que cuentan 10 historias personales y lo bonito es que cada persona que las escuche, significaran algo para él o ella. Pueden identificarse o no conmigo o con lo que yo intento contar, pero la gente luego las amolda a su situación, y eso es precioso. -Zaifer.

Compuestos por ella y con la ayuda de Fran Perea, los temas del disco repasan historias y experincias de la vida de Zaifer. Cuando le pregunto sobre la mayor dificultad del proceso de composición señala que el mismo proceso fue lo complicado, pues removió muchos sentimientos enterrados y trajo de vuelta muchos fantasmas.

Me dejó tocada varios dias y de estar ahí, muy mal. Creé otra de las canciones “Mis costuras”, que habla de una persona rota. –Zaifer.

En Volverme a Ver encontramos canciones optimistas, como Cada Nota Que Me Das, o mucho más íntimas como Fragilidad. El tema Como Tú Bien Decías es uno de los más personales, o al menos eso es lo que a mí me parece, aunque también puede ser por mi propia interpretación, por la cercanía que siento para con este tema. Como Tú Bien Decías es un tema escrito tas el fallecimiento de su abuelo y fue uno de los más fáciles de escribir.

Antes de morir me dijo que él me apoyaba en la música, que siguiera. Yo no sabía que él queria que siguiera y me enteré justo antes de que se fuera […] Ha sido una lucha grande, pero ha merecido y merece la pena. Volverme a Ver es algo que necesitaba. Perdí la ilusion por la cosas , y ahora, luchando y trabajando muchísimo , la he recuperado.  -Zaifer

El 13 de junio Zaifer actuará en concierto en la sala Moby Dick de Madrid, y todas las entradas se han agotado. Mucha suerte a la joven cántabra en esta importante etapa de su vida.

 

 

Queen + Adam Lambert ha sido el concierto de mi vida

Cómo llorar en un concierto en un sencillo paso

Recuerdo que hace muchos años, cuando yo tenía apenas 10 y estaba descubriendo aún el universo de la música, me vino de repente a la cabeza una canción que con toda seguridad había escuchado en algún lado sin ser capaz de recordar cómo se llamaba ni lo que decía. Era una canción con un ritmo de locura e increíblemente pegadiza, y tras darle muchas vueltas y rebuscar en el fondo de mi subconsciente conseguí recordar un fragmento de la letra que me bastó para localizarla en internet. “Don’t Stop Me Now” se convirtió así en mi primer contacto (consciente) con el que se convertiría durante muchos años en el grupo de mi vida: Queen.

Adam y Brian May | Foto de Laura Patterson

Toda la música de Queen me parecía ridículamente buena como para ser cierta, y me pasaba el día cantando todas y cada una de sus canciones por casa. Me sabía la historia del grupo de memoria y me fascinaba la voz de Freddie, tan única que no se parecía a ninguna otra que hubiese escuchado antes. Junto con The Beatles, Queen se convirtió en mi grupo preferido y ver a ambos en concierto era un auténtico sueño para mi.

Evidentemente, por razones de peso, verles era complicado ya que Freddie falleció en 1991 a causa del sida, y solo quedaba la mitad de los componentes de Los Beatles. Sin embargo, Paul McCartney vino a Madrid hace un año y verle en concierto fue lo más parecido a ver a The Beatles que voy a experimentar nunca; y lo disfruté acorde a ello. Y este fin de semana, Queen ha tocado en Madrid y en Barcelona.

Adam Lambert | Foto de One Nation

Aunque a veces me emocione, especialmente en películas y musicales, no suelo exteriorizarlo con lágrimas. Y aún así, el de Queen ha sido el primer concierto de mi vida donde no he sido capaz de contener los ríos de lágrimas que caían de mis ojos. Es cierto que la ausencia de Freddie se notaba, pero Adam Lambert (el actual vocalista que acompaña al grupo) supo defender a la perfección cada canción en el escenario con una presencia que en muchas ocasiones recordaba a la del propio Freddie. Brian May a la guitarra es pura magia derrochando talento por cada poro; y el estilo único de percusión de Roger Taylor e incluso su voz, fueron capaces de animar el estadio entero.

La gira por Europa sigue, con lo que si tenéis ocasión de ir, ni lo dudéis.