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Ramen Kagura: El mejor ramen vegetariano de Madrid

Si eres amante de la cocina japonesa, no puedes perderte Kagura Ramen en el centro de Madrid

El ramen es un plato típico japonés con muchas variantes.

Si bien la foto de portada no es de un ramen vegetariano, a continuación os enseñaré cómo son los de Kagura Ramen.

El local es un pequeño restaurante en el centro de Madrid, en Calle de las Fuentes, 1. Lo verás pronto porque, probablemente, haya cola de unos veinte minutos para entrar. Está siempre lleno y no es para menos: es de los locales más famosos de Madrid por la calidad de su ramen y su precio. Desde 5,80€ puedes disfrutarlo: para todos los bolsillos.

Fuimos tres amigos vegetarianos a comer y pedimos unos maki de aguacate para compartir y un ramen vegetariano de miso cada uno. Yo me pedí el de 100 gramos y fue suficiente, aunque al principio parezca pequeño llena bastante.

Maki de aguacate (6 piezas)

El sushi estaba aceptable, fue un entrante agradable. Pero estábamos deseando tomar el ramen. No tienen tantas opciones de ramen con caldo como otros locales, y tan solo teníamos esa opción vegetariana, pero la cantidad de ingredientes era satisfactoria: tofu frito, menma, medio huevo pochado y verduras con leche de soja con salsa especial de miso.

El caldo era muy opaco, las verduras estaban deliciosas y el tofu le daba un sabor excelente, casi dulce. La única pega que le pongo es que lo encontré un poco templado (a mí, personalmente, me gusta la sopa muy caliente). Cuando trasladé esto a mis amigos me dijeron, y cito:

Paloma, estás loca. Está ardiendo. No tienes papilas gustativas. Estás muerta por dentro.
-Kevin, gran amigo.

Ramen vegetariano miso, 100 gramos (tamaño pequeño)

El ramen pequeño, la bebida y el sushi compartido salió a unos 10 euros por persona. La verdad es que, por lo que comimos, está increíble. Da mucho gusto encontrar opciones vegetarianas que están deliciosas.

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Brunch del Jardín Secreto de Salvador Bachiller | Review

Hemos ido a desayunar de brunch al Jardín Secreto de Salvador Bachiller y te lo cuento para ver si te merece la pena.

El brunch debería catalogarse como Maravilla del Mundo Moderno.

Hacía ya mucho tiempo que no iba a un “brunch“. Esa comida de origen cuestionable, donde el marketing ha hecho de las suyas para volver hipster y lujoso el simple hecho de “desayunar casi a la hora de comer“.

Esta vez fui al Jardín Secreto de Salvador Bachiller, en Calle Montera, de Madrid. Aunque no había estado nunca, definitivamente no era tan secreto para mí. Con un poco que curiosees blogs de “Qué hacer en Madrid” te sale este lugar recomendado: en el último piso de la tienda de Salvador Bachiller se encuentra un precioso jardín con terraza donde puedes disfrutar de desayunos, comidas completas, cafés y cocktails.

Fui a las 11:00h, justo cuando abrían, y a las 11:20h el lugar ya estaba casi lleno. El calor era insoportable pero, afortunadamente, caía agua desde unos difusores para estar fresquitos. Y ahora, lo importante: la comida.

El brunch incluía: un café o té, una bebida (cocktail o zumo de naranja), y dos platos. De bebidas pedí café con leche de soja y un Bloody Mary, cocktail típico de brunch. O al menos algo así escuché en Sexo en Nueva York. Y los platos escogidos fueron Bowl de Açai y Huevos Benedict sin jamón.

Café con leche de soja, Bloody Mary y Bowl de açai.

El café lo sirvieron en una taza muy coqueta, con leche de soja. El Bloody Mary estaba espectacular, algo picante. He de añadir que a mí, personalmente, me encanta el picante. Si no lo soportas, no te lo recomiendo. Eché de menos la ramita de apio con la que suelen decorar este tipo de cocktail, aunque lo salvaron con unas florecillas y un mensaje cuqui en la pajita de papel.

El bowl de açai estaba increíble. En comparación con esos bowls que enseñan las instagrammers, era pequeño, aunque suficiente. Venía acompañado de un muesli delicioso y plátano recién cortado. Además, estaba muy fresquito, y era como tomar finas láminas de hielo con sabor a frutos del bosque.

No hice una foto a los huevos Benedict porque llegaron un poco tarde. Hubo problemas con la PDA que manda los pedidos a la cocina y los trajeron con jamón. Al ser vegetariana, pedí que lo cambiasen y no hubo ningún problema. Eché de menos que cambiaran el jamón por algo distinto, me ofrecieron salmón pero tampoco podía tomarlo. Cuando se nos ocurrió cambiarlo por aguacate, nos dijeron que ya era tarde. Los huevos estaban ricos, aunque venían acompañados de unas patatas que no me convencieron. Y estaba un poco solitario, ese aguacate habría venido bien.

Todo esto por el precio de 19,95€. En definitiva, ¿lo recomiendo? Es un poco caro, pero es el precio medio de los brunch en Madrid. Teniendo en cuenta que el sitio es céntrico, tranquilo y muy bonito, me parece un lugar ideal para tomar el brunch. Si no te convence el precio, tienes una gran carta llena de opciones. Ah y, si vas acompañado, pedid opciones de brunch distintas para probar más platos. ¡Me quedé con ganas de probar los gofres!

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Lo mejor y lo peor de Japón

Hemos visitado Japón y estas son las mejores y las peores cosas del país.

 

Hace poco más de un año que cumplí uno de mis sueños: visitar Japón. Fue una experiencia increíble, y me da pena no haber hablado de ello más que con la gente que conozco y hoy me siento lo suficientemente nostálgica como para contaros qué tal fue la experiencia.

Lo mejor fue, sin duda, ir con amigos. Aunque los que pasamos más tiempo en Japón fuimos solo tres, poder compartir la pasión y los nuevos descubrimientos con ellos fue increíble. Decidimos que pasaríamos los 15 días en tres ciudades: Kyoto, Osaka e Hiroshima. Podríamos haber exprimido muchas más ciudades, eso seguro, pero no nos compensaba ir con prisa. Queríamos ir con mucha calma, disfrutar de la cultura y memorizar las ciudades.

Algo bueno de ir sin prisa es que podíamos improvisar mucho. Uno de los días en Kyoto, cuando fuimos al Fushimi Inari, anduvimos lo nunca escrito. Fuimos en tren muy temprano, para subir hasta arriba sin sufrir el calor de junio en Japón. Después de un par de horas subiendo, decidimos volver a Kyoto andando. No es mucho, acabo de comprobar que es una hora andando. Fuimos parando por los templos del camino, descansando. Con prisa, ni siquiera nos habríamos planteado la opción.

Fushimi Inari-Taisha. Photo de Dil Assi en Unsplash.

Habíamos oído mucho que comer en Japón era carísimo, y que sería lo que más nos dolería. Teníamos muchas ganas de probar la gastronomía japonesa, pero íbamos siempre buscando lugares que se portaran bien con nuestro bolsillo. Además, era complicado encontrar lugares donde comer porque uno de los tres era vegetariano (es curioso, porque ahora los tres lo somos) y en Japón es tan raro serlo que se creen que un vegetariano come pescado.

Nuestra salvación fueron, señoras y señores, los bares cutres de udon. Es muy fácil que pasen desapercibidos, escondidos entre los relucientes neones de los restautantes caros, pero están ahí. Por 300 yenes (alrededor de 2,5o euros) cada día tomábamos un cuenco de udón, que son unos fideos gruesos de harina de trigo, en caldo y con algas y tofu frito. Era suficiente para llenarnos sin gastar dinero. Por supuesto, así podíamos permitirnos caprichos como probar el ramen de Ichiran Ramen en Kyoto, o ir al karaoke.

“Bar cutre” de udón

Kyoto nos sorprendió mucho porque, pese a ser de las ciudades más importantes de Japón, era muy tradicional. Los edificios no superaban los tres pisos y había templos por doquier. Osaka era todo lo contrario: aunque a veces podías encontrar un pequeño templo escondido, todo eran rascacielos y neones.

Y, aunque queráis matarme, fue increíble poder pasar un día en el parque temático de Universal Studios de Osaka. Allí está el mundo de Harry Potter, y casi me da un chungo conforme se acercaba la fecha. Fue el único día que nos llovió en Japón, y madre mía lo que llovió. Íbamos empapados hasta la ropa interior, y eso que llevábamos chubasqueros. Pero eso hizo que la gente se fuera antes y pudiéramos montarnos en la atracción del castillo de Hogwarts hasta tres veces, cuando incluso a veces la gente se tiene que ir sin montarse una sola vez por las colas que se forman.

Es desconcertante que nadie hable inglés. Eso hace que sea muy difícil comunicarse, pedir indicaciones o comer en un bar cutre de udón. Si vas a ir a Japón es recomendable chapurrear cosas básicas, o llevar Internet en el móvil para traducir en todo momento. Ni siquiera la gente que trabaja de cara al público habla inglés, tan solo los recepcionistas en los hostales. Muy curioso.

La verdad es que no me arrepiento de no haber ido a Tokyo porque sé que, cuando vaya, iré sin prisa por ver todo Japón. Es un país demasiado maravilloso (y muy lejano) como para verlo deprisa, con horarios y con el objetivo de hacer la foto en el sitio de turno y rumbo al siguiente monumento.  Espero que, cuando vayas, lo pases tan bien como yo.

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Los helados de moda llegan a Madrid

Cómo viajar a Japón sin moverte del centro de Madrid.

 

Así se preparan los helados taiyaki.

Los taiyakis son, tradicionalmente, un pastel típico japonés en forma de pez. Cuando estuve en Osaka pude probarlos calientes, rellenos de batata y de pasta de judías. Pero en La Pecera (@wearelapecera) le han dado un refrescante enfoque: rellenos de helado.

Hace más o menos un año que abrieron un pequeño local en Malasaña (Calle Velarde, 2), pero el nuevo local en Calle Goya, 56 nos ha enamorado. Además de servir nuevos sabores de helado, traen novedades en cuanto a dulces y bebidas.

Rápida foto de los taiyakis sin relleno antes de pedir el nuestro.

Para los que no hayáis probado nunca el taiyaki, la masa es suave y con un sabor parecido al gofre. Nuestros rellenos de helado favoritos fueron Té Matcha, Pink Lemonade y Salted Caramel. Lo más divertido es ponerle toppings como malvaviscos y sirope de chocolate por encima.

Pero la oferta de este local no se queda aquí; nos llamaron mucho la atención las bebidas frías de jengibre y café que sirven, por ejemplo, y también unos dulces gelatinosos que llaman “medusas”. Son preciosos y están riquísimos.

¡Mirad la perla que tienen! Todo está cuidado al detalle.

El aspecto es llamativo y el sabor, interesante.

Y han sabido medir a la perfección el que todo sea precioso porque si vais a La Pecera de Calle Goya además de probar todo esto, no podréis iros del local sin sacar fotografías para Instagram. El sitio ha sido decorado con tonos rosa pastel y azul intenso y eso lo hace irresistible, y combinado con el increíble sabor y estética de sus helados hará que tu perfil de Instagram destaque como nunca lo ha hecho. Esta es la experiencia ideal para el verano.

Deep blue life 💙

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Tres vegetarianos comen en una hamburguesería

¿Qué pasa cuando tres vegetarianos deciden salir a comer por Madrid? A veces puede ser difícil encontrar comida rica que puedas degustar, así que decidimos ponerlo difícil: fuimos al New York Burger, un restaurante especializado en hamburguesas.

 

Nuestra experiencia en el New York Burger

Omai (@omai), Julen (@julenhernandez) y yo teníamos mucha hambre y estábamos preparados para degustarlo todo. Esperamos unos minutos antes de sentarnos y, cuando conseguimos nuestra mesa, nos atendieron muy pronto. Había varias opciones vegetarianas como “entrantes”, y tan solo dos hamburguesas que pudiéramos tomar. Entendamos vegetarianos como ovolácteo-vegetarianos.

Para compartir pedimos los nachos, los fingers de queso con salsa de arándanos y una mazorca de maíz.

Los nachos tenían mucha variedad de ingredientes y salsas: queso, frijoles, salsa agria, guacamole y pico de gallo. Estaban muy ricos nada más traerlos, sin embargo, el queso estaba repartido de modo que todos los nachos se pegaron y fue difícil seguir comiendo. Nuestra nota final fue un 3 sobre 5.

Nachos con queso (9,90€)★★★☆☆

Los fingers de queso, aunque estaban ricos con la salsa de arándanos, eran de lo más normal. Se notaba que eran congelados, y es por eso que les pusimos un 3,5 sobre 5. Finalmente, Julen afirmó que la mazorca de maíz estaba espectacular: mantequilla al gusto y un toque picante perfecto; por eso se llevó un 4,5 sobre 5.

Fingers de queso (7,90€) ★★★⋆☆☆

Mazorca de maíz (4,50€) ★★★★⋆☆

Los fingers de queso estaban bastante bien.

Habíamos comido mucho pero todavía faltaba el plato principal: las hamburguesas. Tan solo teníamos dos opciones, aunque un punto positivo es que también se puede elegir entre una gran cantidad de tipos de pan y de guarniciones. Omai pidió la Rockefeller Center con pan de cereales y patata asada, Julen pidió la misma hamburguesa pero con pan rústico y ensalada de col. Mi elección fue la Central Park con pan de amapola y patatas gajo.

Hamburguesa “Rockefeller Center” con patata asada (8 €)

Las hamburguesas Rockefeller Center son de espinacas y, aunque su sabor es adecuado, se quedan muy pobres en una hamburguesa sin nada más. “Le hace falta más verduras, o salsas. Está algo sosa”, afirmó Omai. Se llevaron un 2 y 3 sobre 5. En cuanto a las guarniciones, los resultados fueron algo más satisfactorios. La patata asada un 4 sobre 5, y la ensalada de col un 3 sobre 5.

Hamburguesa Rockefeller Center (8€)★★★☆☆

Hamburgesa “Central Park” (8,50€)

Por mi parte, la hamburguesa Central Park estaba muy rica. Eso sí, era muy distinta: la “hamburguesa” eran unas gyozas japonesas de verduras, y tenía salsa de soja espesa. El sabor era muy oriental. Aunque le ponga un 4 sobre 5, creo que podrían haberse currado más una hamburguesa vegetariana, porque sustituirlo por empanadillas japonesas es una opción un poco evasiva. Las patatas gajo estaban de muerte, las recomiendo totalmente (5 sobre 5).

Hamburguesa Central Park con patatas gajo (8,50€)★★★★⋆☆

La verdad es que habíamos comido demasiado como para querer un postre, así que pedimos café. Nuestro pozo en un gozo cuando nos dijeron que ahí no servían café. Esto no se hace, chicos.

En general fue una experiencia bastante agridulce. Como vegetarianos, no repetiríamos en este sitio. Quién sabe qué aventuras nos deparará el mundo gastronómico de Madrid los próximos días.