Hemos visto Jurassic World: Fallen Kingdom y esta es nuestra opinión

Mucho dinosaurio y pocas nueces.

La vida siempre se abre camino. O eso es lo que decía Ian Malcom (Jeff Goldblum) en Jurassic Park, la primera película de la franquicia. Veinticinco años más tarde, con el estreno de Jurassic World: Fallen Kingdom, parece que la historia no ha cambiado mucho. Y es que los dinosaurios vuelven y son cada vez más realistas, pero el hilo argumental se va perdiendo con cada nueva entrega.

Maisie Lockwood (Isabella Sermon) es parte del plot twist más innecesario del cine.

Tres años después de la caída de Jurassic World a costa de la creación de un dinosaurio modificado genéticamente, el Indominus Rex, el volcán sobre el que se asienta la isla Nublar está a punto de explotar. Y efectivamente, los dinosaurios que escaparon y que ahora viven libres en la isla están amenazados con la extinción; y como no podía ser de otra manera, los héroes de la anterior película son los únicos que pueden salvarlos.

Sin embargo, el argumento al completo es un cliché y refuerza contantemente la idea de que no estamos viendo nada nuevo. Vuelve el caos por los dinosaurios, vuelven las modificaciones genéticas para conseguir más dientes y garras más afiladas, vuelven los estereotipos y vuelven los finales esperadísimos. Da la impresión de que una película de Jurassic Park/World no puede ser parte de la saga si no aparece un deux ex machina del T-Rex atacando a otro dinosaurio/humano y rugiendo después. Y en esta película no pasa solo una, si no dos veces. Y hablando de los rugidos, es interesante ver como si los dinosaurios decidiesen lanzarse a atacar en lugar de detenerse un largo momento a rugir primero, todos los protagonistas estarían en apuros de verdad. De momento siempre sabemos que ese rugido les dará el tiempo suficiente como para esconderse.

El deux ex machina por excelencia en esta saga

Cuando entras al cine a ver una película del universo jurásico, esperas en cierto modo ver la magia de las grandes selvas donde todo tipo de criaturas corren en libertad y acechan en cada arbusto. Reconozco que quizá esto sea únicamente un deseo personal, aferrándome al concepto de las primeras películas, pero el hecho de que literalmente la mitad de esta película transcurra en el sótano de una mansión hace que el sabor de la historia de los dinosaurios se pierda. Se echa en falta el volver a una historia más simple, donde los dinosaurios vuelvan a ser dinosaurios en lugar de las “armas biológicas” que se empeñan en crear los malos todo el tiempo. Y sí, soy consciente de que todos los dinosaurios de estas películas son en sí mismos experimentos genéticos, pero en cierto modo conservan un aspecto “natural” que desaparece completamente en las nuevas creaciones del laboratorio. Una creación, por cierto, que a pesar de moverse destrozando todo a su paso, cuando se encuentra (probablemente por primera vez en su vida) con una ventana, sabe de manera instintiva que bajando el pomo esta se abrirá. ¿En serio? Se decía que la visión que quería darle J. A. Bayona, el director, a esta historia era mucho más oscura y realista; pero realmente las escenas que dan a entender esto parecen más sacadas de un crossover con el universo de Batman que con el terror que, en su momento, consiguió la película original de la saga. Y ya por terminar, aprovechando que estoy modo hater, el plot twist de la película es parte de una micro historia completamente innecesaria y secundaria que realmente da la sensación de estar ahí para poner un tick en la casilla de plot twist.

¿Es Batman o un Indoraptor?

Con todo y con eso, la película no deja de ser un buen entretenimiento para todo el mundo que presume con derecho de unos efectos verdaderamente buenos y una fotografía muy interesante en determinados momentos. Además, spoilers al margen, el final deja la puerta abierta de una manera muy interesante para la siguiente entrega que realmente hace que me pregunte cómo lo resolverán. A pesar de todo, tanto tú como yo sabemos que vas a verla en algún momento porque no es fácil evitar la tentación de ver cine comercial, así que ya que vas, disfrútala; que esa es la mejor manera de verla.

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