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“Hay esperanza para el futuro” La visita de Jane Goodall a Madrid

La increíble historia de la doctora Jane Goodall, más cercana que nunca.

La doctora Jane Goodall jugando con el chimpancé Uruhara.

El 2018 ha sido un año muy simbólico en muchos sentidos, pero uno de ellos ha sido por marcar el 130 aniversario de la creación de la organización National Geographic. En 1888, 33 personas formaron la que hoy es una de las organizaciones más importantes en materia de ciencia y educación y, para celebrarlo, el Espacio Fundación Telefónica de Madrid acoge en sus salas una increíble exposición sobre la historia de National Geographic: Una ventana al mundo.

Con motivo de esta exposición y para contar una de las historias más increíbles de unión entre humanos y otros animales, la doctora Jane Goodall estuvo el pasado viernes 24 en el Espacio Fundación Telefónica contando ante una audiencia embelesada (entre la que me incluyo) su historia. Jane Goodall es una de las científicas más destacadas del siglo XX y una activista ambiental incansable, comenta Federico Bogdanowicz, director de The Jane Goodall Institute en España. Cuando Jane salió al atril a hablar, un público de más de 300 asistentes rompió en un largo aplauso de bienvenida.

Jane Goodall el pasado viernes 14. Fotografía de Espacio Fundación Telefónica.

Jane tiene claro que está donde está hoy gracias al apoyo contínuo que recibió de su madre cuando desde pequeña mostró una pasión innata por los animales. Recordaba la anécdota de cuando, con solo 4 años, desapareció unas cuantas horas y su madre llegó a llamar a la policía. Todo ese tiempo estuvo metida en un gallinero observando en silencio el momento en el que una gallina ponía un huevo, convirtiéndose ese en su primera observación de campo del comportamiento animal. Su madre, en lugar de regañarla, le preguntó qué había descubierto.

Así comenzaba una larga carrera llena de obstáculos, siendo el primero la manera de viajar a África para estudiar chimpancés. Un amigo suyo le ofreció ir a visitarle a Kenya y Jane estuvo 6 meses trabajando para poder pagar el vuelo ida y vuelta. “Algunos chimpancés son agresivos, y su manera de pensar me recuerda a la de algunos políticos de hoy en día” bromeaba Jane.

Sin embargo, hizo mucho hincapié en que los chimpancés son seres pensantes, y aquellos que hacen más uso de su cerebro viven más y “gobiernan” durante más tiempo en su tribu”. Tal es este comportamiento inteligente que ciertos hábitos y comportamientos van pasando de generación en generación como si de una cultura primitiva se tratase.

Cuando Jane estudiaba para sacarse su doctorado, la ciencia defendía que lo que separaba a animales de humanos era que estos últimos eran los únicos capaces de pensar o tener sentimientos. A día de hoy, eso es algo que ha quedado muy atrás y, tal y como Jane dice, cualquiera que haya tenido una mascota sabe que esta es capaz de sentir emociones.

Jane aprovechó su discurso para remarcar que el cambio climático es algo muy real, y animó a los espectadores a cambiar sus hábitos alimenticios. La dieta omnívora o carnívora implica tener una industria ganadera masiva que consume cantidades enormes de agua potable, tierras de cultivo para su alimento y, sobre todo, es una de las mayores productoras del metano que ataca a diario la capa de ozono provocando el efecto invernadero. “Todos tomamos decisiones éticas cada día con lo que compramos”.

La ponencia de la doctora Goodall terminó con un emotivo vídeo donde la chimpancé Wounda, tras ser liberada, salía de su jaula, observaba el entorno, y se fundía en un caluroso abrazo con Jane antes de adentrarse en la selva. “Hay esperanza para el futuro”. Y con esto, terminaba.