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Restaurante Raimunda en Madrid: calidad en el mejor ambiente

Esto fue lo que pedimos tres vegetarianos en el restaurante Raimunda de Madrid

Si pedís entrantes, de verdad, pedid las patatas hojaldradas.

El restaurante Raimunda es una terraza que se encuentra en Paseo de Recoletos, número 2. El ambiente es relajado, elegante y cuidado: un exterior de mesas de cristal y mármol preparadas para distinto número de comensales organizadas en varios niveles, rodeadas de árboles, plantas diversas y fuentes de agua.

No es un restaurante vegetariano, entre su menú podemos encontrar distintas carnes y pescados. Sin embargo, son muchas las opciones que encontramos y pudimos elegir sin problema.

En la foto principal podemos observar tres de los platos que pedimos: patatas hojaldradas con hojas de chipotle (8,50€), salmorejo con helado de queso de cabra y yuca crujiente (8€), y burrata de Pugglia con cherry confitado y pesto al maíz (13,50€).

Las patatas hojaldradas fueron un favorito de la mesa. Se trata de largos trozos de patata cuidadosamente elaborados para dar una textura hojaldrada y crujiente, pero el interior conserva la textura de patata frita que tanto conocemos. La salsa tenía un toque picante, pero muy suave, así que animo a probarla aunque no seas muy fan del picante.

El salmorejo estaba delicioso. Si bien el helado de queso de cabra nos dejó un poco indiferentes, la yuca crujiente le daba un crujiente muy interesante. Fue delante de este plato cuando nos paramos a reflexionar en la elaboración y originalidad de los platos: siendo algo tan sencillo y tradicional como un salmorejo, los ingredientes eran nuevos y, los detalles, creativos.

La burrata de Pugglia fue uno de mis favoritos. La salsa al pesto que la cubría estaba increíble. Simplemente no puedo decir mucho más que esto: tenéis que ir y probarla. También pedimos dos platos más: verduras salteadas al wok con ají amarillo (12€) y huevos rotos trufados (12€).

Los huevos rotos trufados pueden parecer un plato sencillo, pero su sabor es indescriptible.

Las verduras al wok fueron mis favoritas. Era un plato muy sabroso, pero ligero al mismo tiempo. La salsa llevaba curry, cúrcuma, leche de coco y jengibre, entre otros. Puedo asegurar que los huevos trufados fueron otro favorito en la mesa.

Finalmente, fuimos tentados con postre y café (2€), el cual agradecimos bastante. Pedimos, de entre todas las opciones, mousse de cheescake con ralladura de lima (5,50€). El postre me sorprendió mucho, pues siendo de sabor tarta de queso esperaba algo bastante empalagoso, pero no fue el caso.

El sabor, la localización y la relación calidad-precio sitúan a Raimunda como un gran restaunte al que ir y celebrar una ocasión especial. Si váis, decidnos qué opináis.