Entradas

Ciencia

La tecnología de Los Increíbles en la vida real

El universo de Los Increíbles rebosa todo tipo de tecnología nada acorde a su época, pero a día de hoy, ¿podríamos conseguir algo así?

El Raptapantallas, al igual que Síndrome, usa la tecnología para hacer el mal

Hace 14 años, Disney y Pixar se embarcaron en la peligrosa aventura de introducirse en el mundo de los superhéroes. Los Increíbles fue una de esas películas que los de mi generación no olvidaremos, que formó parte de nuestra infancia y que deseábamos que de algún modo continuase. Sin embargo, la espera ha sido larga, llena de mensajes esporádicos y de rumores… ¡aunque al fin los tenemos en pantalla de nuevo! 

La película original de la familia Parr estaba ubicada en un marco temporal que va desde los años 50 hasta los 60, donde transcurre la trama principal. Este detalle se puede observar en el periódico que lee Bob, echando un ojo a la decoración de la casa o a ese deportivo que se compra y que se parece sospechosamente a un Jaguar E-Type. No obstante, el shock temporal que más puede desubicar al espectador es la tecnología que se muestra a lo largo de la trama. Por ello, he hecho una lista con 5 (+1) cosas de la primera película que eran ciencia-ficción en los años 60 pero que hoy en día no lo son tanto.

EL COCHE AUTODIRIGIDO DE MR. INCREÍBLE

El coche de Mr. Increíble es el Tesla del futuro

Actualmente no es raro oír hablar de los coches autodirigidos. Empiezan a ser algo más palpables y un poco menos de ciencia-ficción. Desde los modelos presentados a mediados del s. XX, hasta los actuales desarrollados por empresas como Google o Tesla, ha habido un cambio radical. El vehículo totalmente autodirigido aún dista mucho de ser perfecto y ofrecer todas las ventajas que suponemos que tendrá (mayor seguridad, comodidad, reducción de accidentes y atropellos, etc.), siendo muy sonados los accidentes que han ocurrido a bordo de los Tesla Model S y que han dado un matiz funesto a la compañía. 

No obstante, muchos de los vehículos de última generación comercializados presentan ayudas a la conducción que la pueden hacer semiautónoma. Los controles de crucero (que dejan fija una velocidad) han mejorado incluyendo sensores de aproximación o variaciones del ritmo durante los adelantamientos. También están las alertas por cambios involuntarios de carril que te corrigen la posición del coche. Hay modelos que detectan si has quitado las manos del volante durante un tiempo considerable y dirigen al vehículo al arcén mandando una señal de ayuda. Otros incluso toman las curvas solos.

Quizás la tecnología más evolucionada en este aspecto nos la encontremos en los paquetes de ayudas al aparcamiento donde el coche hace la maniobra solo, sin que nosotros hagamos nada. Hay empresas que incluso han sacado la posibilidad de controlar el coche desde fuera con nuestro smartphone.

Pero aún no han inventado el coche que te vista, como el que tenía Mr. Increíble…

TABLETS CON RECONOCIMIENTO FACIAL

Este año es probable que Apple presente el primer iPad con FaceID

Cuando Mirage contacta con Mr. Increíble, lo hace por medio de un dispositivo que hoy llamaríamos tablet. La película fue estrenada en el 2004, tres años antes de que Steve Jobs presentase al mundo el iPhone. Aunque previamente se había hecho algún intento por conseguir un dispositivo de las características similares al de la película, distaban mucho de la ficción presentada en ella. No fue hasta 2010 cuando Apple presentó su iPad, un modelo con el que guarda cierta similitud el aparato donde Mirage se presenta a Bob. Sin embargo, tenemos que esperar hasta hace muy poco para que le reconocimiento facial sea una realidad en nuestras vidas (aunque de vez en cuando falle). Obviamente no ocurre como en la película, pero sí vemos que el diseño creado por los dibujantes de Disney es muy futurista y se corresponde muy bien con la tecnología actual.

OMNIDROID: IA Y DEEP LEARNING

El Omnidroid tiene una inteligencia artificial tan desarrollada, que toma decisiones propias

La idea de que los robots aprendan y tomen conciencia fue usada en más de una ocasión durante el 2004. La película Yo, Robot protagonizada por Will Smith mostraba una sociedad donde los robots habían desarrollado una inteligencia colectiva y pretendían acabar con los humanos. Un poco menos siniestro, pero igual de maligno es el robot creación de Síndrome, el Omnidroid. Según Mirage, este no solo tiene la misión de destruir todo, sino que aprende durante el camino y contraataca. Esto se engloba en lo que se conoce de forma general como Inteligencia Artificial (IA). En 2004 ya se trabajaba en cosas de este estilo en el campo de la robótica, pero aún distaban (y actualmente distan) mucho de tener unas habilidades como las mostradas en las películas. El deep learning y el machine learning son dos conceptos de aprendizaje enfocados a las máquinas y logrados por medio de la programación. 

Así, si yo le enseño a un robot una muestra de caras de personas, al final lo que esperaré obtener es que, por medio de una serie de patrones, si yo le enseño una cara nueva, reconozca que es una persona. En la película, el Omnidroid se va enfrentando en sus distintas versiones a varios héroes con el objetivo final de destruir a Mr. Increíble. Aprende de ellos para poder ser más eficiente en su tarea.

Al final lo que se hace es generar asociaciones entre conceptos mediante las neural networks. Pretendemos replicar lo que ocurre en nuestro cerebro a nivel artificial. Es como cuando tienes un videojuego en el que hay que superar una serie de niveles y por medio de la práctica, terminas derrotando al enemigo final.

Se trata de una tecnología de enorme potencial y en pleno desarrollo, pero no al nivel que se muestra en la película. El deep learning, por ejemplo, se usa en ciencias biomédicas para hacer análisis de tejidos de cara a identificar estructuras y componentes celulares de manera automática. Así se conseguiría aumentar la velocidad de identificación de células tumorales, de determinadas alteraciones o incluso verificar la reparación de un tejido o ver si un tratamiento está teniendo efecto.

EDNA MODA

Edna Moda es la diseñadora oficial de los trajes de Los Increíbles

Reconozco que Edna es uno de los personajes que más me gustan de la película. No solo por su personalidad, sino por su inteligencia y capacidad creativa. Edna diseña y fabrica supertrajes que puedan resistir de todo: balas, misiles, altas temperaturas, fricción… Su fuerte es idear nuevos materiales. A día de hoy muchas de las cosas que se presentan en la película no existen como tal, pero sí tenemos algunos intentos muy interesantes. Por ejemplo, si hablamos de materiales textiles para controlar cambios de temperatura, los materiales ultratranspirables o el neopreno son dos de los más establecidos. Sin embargo, también hay tejidos ignífugos, como los usados para los trajes de bomberos que soportan temperaturas de más de 200 grados centígrados. Otros, como los de los astronautas resisten el frío extremo del espacio, el casi cero absoluto (-270ºC).

La mayoría de estos tejidos están hechos con fibras de polímeros especialmente diseñados para estos fines. Un ejemplo de estos polímeros, primero con uso militar y que ahora podemos encontrar hasta en zapatillas deportivas, es el Kevlar o poliparafenileno tereftalamida. Es el material del que están hechos los chalecos antibalas, ciertos revestimientos o trajes especiales y accesorios contra impactos y que, sorprendentemente puede resistir más que el acero.

En este caso, la moda de Edna es más propia de una operación militar que de una pasarela, pero también hay tejidos de a pie que tienen algunas de estas características. El elastano o licra es un tejido que se puede parecer al que debería llevar la ropa de Helen (Elastigirl), formado por fibras con forma de muelle que resisten la tensión. Y si hablamos de tejidos para soportar ciertas temperaturas, podemos sacar a relucir los anoraks de plumas o las nuevas chaquetas calefactables.

LA CIENCIA FICCIÓN ARMAMENTÍSTICA DE SÍNDROME

Al no tener superpoderes, Síndrome hace uso de la tecnología

Síndrome es el malo tecnológico. Ante la falta de superpoderes hace uso de su inteligencia para crear todo tipo de aparatos que suplan eso. Muchos de estos están en la delgada línea entre la ficción y la realidad, pero otros son totalmente imaginativos. 

Por ejemplo, sus botas propulsoras, parecidas a las que lleva Iron Man, se pueden parecer un poco a los flyboard actuales y podemos decir que no son totalmente de ficción (aceptemos pulpo como animal de compañía). Pero otras cosas, como los láseres o sus rayos de energía del punto cero, son una ensoñación que queda muy bien en una película de superhéroes, pero totalmente irrealizables actualmente con nuestra tecnología.

Otras cosas, como las armas militares que aparecen, son bastante cercanas a la realidad por desgracia, dado que hoy en día no hay barco de guerra que no tenga unos potentes misiles teledirigidos. De hecho, la realidad supera a la ficción dado que en este campo se avanza mucho, siendo los ataques con drones una de las estrategias más usadas para evitar llevar tropas a una zona y minimizar las bajas de un ejército.

EXTRA: EL ORDENADOR DE BOB

Creo que me dejo alguna otra cosa curiosa por contar, pero estas 5 son las que más me han llamado la atención. Bueno, os dejo con una última perla: el ordenador de Bob en Insuricare. Estamos tan acostumbrados a ver trabajos de oficina con ordenadores que lo habremos pasado por alto. En los 60 se empezaron a producir computadoras, pero no tenían nada que ver con los ordenadores personales que usamos o incluso con el que se muestra en la película. Este se parece más a un PC de los años 90 que al Telesíncro que se fabricaba en España en los años 60 o las Olivetti italianas.

Al tratarse de un objeto cotidiano y no de la avanzada tecnología de los superhéroes o de Síndrome… ¿se trata de un gazapo o está hecho a propósito?

Ciencia

La verdad tras la leche cruda

Ser retro no es beber leche como en el siglo XVIII

 

La polémica sobre la leche cruda ha vuelto a boca de todos | Foto de Noemí Jiménez

Lo natural está de moda. Es un hecho. Y está genial que cada vez tendamos a consumir productos menos procesados y más frescos, pero ¿hasta qué punto esto se convierte en una ventaja? Resulta, que lo natural también es marca. Lo natural vende. Y a veces, lo natural también es una estafa y puede matar.

Tiremos de hemeroteca… 6 de febrero de 2018: “Un afectado por meningitis en Madrid tras consumir queso crudo de oveja infectado por una bacteria”. Primer toque de atención.
19 de julio de 2018: “El Gobierno regulará la venta directa de leche cruda”. ¿En serio? Antes de comenzar esta reflexión, en el que es mi primer post en este medio, me gustaría hablar de Louis Pasteur, uno de los padres de la microbiología.

Este químico y bacteriólogo francés fue el encargado de demostrar que las enfermedades de aquella época (bacterianas en su mayoría) no surgían de la nada. Desmontó la generación espontánea y entre otras muchas de sus aportaciones, nos dejó el proceso de pasteurización. En aquella época existía el problema de que alimentos como la leche o el vino se estropeaban en poco tiempo y Pasteur, investigando sobre la vid, descubrió que había dos microorganismos implicados en los fenómenos de fermentación del mosto de uva. Hallados los culpables solo quedaba crear un método para acabar con ellos y así obtener un vino que durase más tiempo. Y lo hizo. Descubrió que hirviendo el vino podíamatar casi en su totalidad a estos microorganismos y así aumentar la “fecha de caducidad”.Esto fue replicado más adelante en otros alimentos como la leche y tuvo un impacto muy positivo en la sociedad. Básicamente la gente ya no moría de enfermedades derivadas del consumo de estos productos contaminados. El siguiente paso era aumentar la efectividad del proceso y hacerlo a escala industrial. Para los inicios de los años 20, eso ya estaba conseguido, y para los años 40, el método UHT estaba a punto.

La ultrapasteurización, uperización o método UHT consiste en someter a la leche u otros productos a una serie de ciclos de altas temperaturas con el fin de eliminar todos aquellos organismos patógenos que puedan alterar la calidad del producto o sean perjudiciales para la salud. Con este proceso se consigue eliminar a la mayor parte de microorganismos, incluidas las formas resistentes de los mismos. Así conseguimos mantener todos los nutrientes, el sabor no se ve casi afectado y siempre podremos consumirla con seguridad. Ante esto yo me pregunto: ¿Qué necesidad tenemos de consumir leche cruda?

La respuesta es fácil. NINGUNA. La leche cruda no está pasteurizada. Ni siquiera hervida del modo que proponía Pasteur al inicio del siglo XX. La leche cruda presenta microorganismos patógenos que nos pueden producir desde una sencilla diarrea hasta la muerte. No es segura.

La leche cruda de vaca está diseñada para consumo de los terneros | Foto de Adam Morse

Ahora bien, te puedes preguntar por qué el Gobierno quiere regular su venta. Esto viene a la cola de la normativa que ha aprobado la Generalitat y que se nutre del reglamento europeo 853/2004, de normas de higiene de los alimentos de origen animal. Se trataría de poder regular la venta de un producto peligroso. No obstante, si esta regulación no viene acompañada de una campaña de información al consumidor, puede resultar muy problemático. En primer lugar, porque hay que informar de los riesgos del consumo de esta leche y de qué grupos de población (niños, ancianos, personas inmunodeprimidas y embarazadas) no deben consumirla bajo ningún concepto. En segundo lugar, hay que decir que hay alternativas mucho más seguras. En tercer lugar, que no aporta ningún beneficio extra, y en cuarto lugar, que hay que seguir una serie de conductas higiénicas para tratar la leche de una forma que minimicen esos riesgos.

Entre los argumentos que exponen los defensores de este tipo de leche están:

· Los controles veterinarios y los análisis son suficientes: MENTIRA. Un control veterinario te asegura que la vaca está sana, no te asegura la ausencia de patógenos en la leche. Además, las instalaciones donde se produce dicha leche siguen un control microbiológico de mínimos porque el coste que supondría un examen exhaustivo sería inviable para las ganaderías.

· Si las instalaciones no tienen focos donde se pueda infectar la leche, se disminuye el riesgo: MENTIRA. Ningún ganadero trabaja en un ambiente de esterilidad, por lo que la leche, rica en azúcares y nutrientes, es un caldo de cultivo perfecto para los microorganismos. La esterilidad cero no existe, pero si le pones un cebo a E.coli, esta bacteria va a picar.

· Si hierves la leche en casa es suficiente: MENTIRA. Una cocción casera no es suficiente ni iguala a la efectividad de los procesos industriales ya estandarizados. Si añadimos que no sabemos hasta qué punto la gente es conocedora del proceso exacto de cocción necesario para reducir mínimamente la carga patógena, hacemos de esta desinformación un factor de riesgo añadido.

· La leche pierde sus nutrientes: MENTIRA. Las pérdidas detectadas son menores del 10% y solo presentes en algunas vitaminas como la C, siendo completamente despreciables.

Como vemos, ventajas CERO. Todo obedece a un interés puramente de mercado. Se trata de vender y venderlo como sea. Aunque suponga un problema de salud pública como en el caso de la persona que murió de meningitis. Aunque se engañe al consumidor con su sabor y sus nutrientes. Aunque aseguren que pasan suficientes controles cuando en realidad pasan los mínimos requeridos. Aunque te vendan seguridad. ¿Qué hay de cómodo en comprar leche para hervirla en tu casa cuando puedes comprarla ya hervida y con todas las garantías de que esa leche no tiene ningún organismo patógeno?

Si hemos avanzado en materia de seguridad alimentaria no es para que ahora nos volvamos a morir a los 30 años como a principios del siglo pasado. Y que no nos vengan con el rollo natural. Queridos lectores, natural también es el arsénico y no nos da por beberlo en infusión.

 

Para más información sobre los riesgos que conlleva la leche cruda, puedes consultar este especial del CDC (Centro de Enfermedades Infecciosas de EE.UU.).