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Recomendaciones en Madrid: Brunch del Hotel Emperador

¿Para qué desayunar o comer pudiendo tener un punto intermedio? Pues eso es el brunch.

Empezando por el postre: Volcán de chocolate y tartaleta de manzana.

 

Imagina despertarte un día tarde, lo suficiente como para que no merezca la pena desayunar pero no lo necesario como para que sea ya la hora de comer. La solución es el brunch, una moda que hace unos años comenzó a ponerse de moda y que ahora es el día a día de gente como yo.

Y lo mejor del brunch es encontrar un sitio donde no solo disfrutes de ese momento del día sino que toda la experiencia sea increíble. Algo así ocurre en la terraza del Hotel Emperador, en la calle Gran Vía. Allí, todos los domingos de 13h a 16h, puedes disfrutar de un brunch muy, muy completo.

De plato principal unos huevos benedictines.

Eso sí, el precio va acorde. Por 39€ por persona tienes una variedad bastante grande de platos que parten de un buffet con bollería, frutas, zumos, yogures y cereales; seguidos de un entrante, una ensalada, un plato principal y un postre. Y, por supuesto, una bebida y un café o té. Es decir, llega un punto en el que deja de ser un pequeño brunch para convertirse en una auténtica comida.

La duda queda entre si lo mejor de esta experiencia es la comida o el lugar donde tiene lugar. La terraza del Hotel Emperador se encuentra en la última planta dando de lleno a la calle Gran Vía, pero alejado del ruido del tráfico, con lo que te llevas lo mejor de Madrid mientras disfrutas de un buen brunch.

La ensalada burrata con cebolla confitada.

Recomendaciones en Madrid: Restaurante Picaboca

Hace unos días tuve la oportunidad de pasar un rato en Picaboca, un restaurante en pleno corazón de Madrid con unos de los sándwiches más ricos de la ciudad.

El “Aplatanao” es uno de los entrantes estrella.

 

Una de las pequeñas dificultades que me encuentro al llevar una dieta vegetariana es que no en todos sitios hay algún plato que pueda comer. La realidad es que en Picaboca (calle Núñez de Arce, 6) están especializados en sándwiches y hamburguesas con toda variedad de carnes, pero al mencionar que yo no podía comerlos no dudaron en ofrecerme alternativas.

Como entrante, por ejemplo, pude probar el “Aplatanao” (9,90€), originalmente cerdo y ossobuco guisado sobre tostones de plátano frito; pero que en mi caso prepararon sin la carne y añadiendo queso por encima. El resultado fue algo delicioso.

La especialidad del Picaboca son los sándwiches.

Como plato principal, era lógico que tenía que probar los sandwiches. En esta ocasión no tuvieron que hacer ninguna adaptación ya que uno de ellos, el “Que me derrito por ti!” (7,90€) está hecho únicamente con varios tipos de queso y tomate. Todos los sándwiches incluyen un acompañamiento de patatas y el resultado demostró que, efectivamente, este tipo de comida es al especialidad del restaurante.

Aunque para ese momento ya estaba saciado y no pude pedir más, Picaboca tiene también unos cuantos postres y, sobre todo, una amplia carta de cervezas de lo más variopintas.

Todo lo que conlleva ser vegetariano

Llevo 3 años siéndolo. ¿Cómo estará mi salud? ¿Por qué lo hice? Esta es mi experiencia.

Llevo 3 años siendo vegetariano. Y no soy el único. Más de 3,6 millones de personas en España llevan una dieta vegetariana, vegana o, en algunos casos, flexitariana. Casi toda mi vida, hasta los 21 años, he comido carne. Y la verdad es que me gustaba. La carne está rica y es muy accesible, y como está tan implantada en la dieta de la sociedad no llegas a plantearte el por qué la comemos. Simplemente, lo haces.

Según la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación, una dieta (en general) correcta tiene que estar formada aproximadamente por un 25% de hortalizas, un 25% de frutas, un 25% de cereales, carbohidratos y grasas y proteínas. 

En este último grupo es donde se encontrarían la carne y el pescado, y si lo suprimes te das cuenta de que te sigue quedando el 90% de la tabla.

La tabla de dieta recomendada por la SEDCA.

De hecho, al eliminar de las opciones las carnes y el pescado, en cierto modo te obligas a ampliar el abanico de verduras y legumbres que consumes y, por tanto, de sus diferentes polifenoles junto a sus beneficios para la salud. Y ese es el primero de los motivos por el que decidí hacerme vegetariano, la salud.

Suprimir la carne no significa eliminar las proteínas. Mucha gente se pregunta cómo se pueden sustituir las proteínas de la carne y la respuesta es bien sencilla. Las legumbres, semillas, frutos secos e incluso algunas verduras están cargadas de proteína. No hace falta tomar suplementos de proteínas por ser vegetariano o vegano.

De hecho, no hace falta suplementar nada por ser vegetariano excepto la vitamina B12. Una buena dieta tiene que garantizar que se consumen los elementos necesarios para el organismo. Es decir, proteínas, hierro, calcio, vitamina D, zinc y Omega 3 entre otros, y todo lo puedes encontrar en diferentes hortalizas, verduras, legumbres, cereales, semillas o frutos secos. Todo.

El segundo motivo por el que tomé la decisión de hacerme vegetariano es por el medio ambiente. La industria ganadera es una de las más contaminantes y derrochadoras del planeta. Por ejemplo, para producir 1KG de carne de ternera hace falta alimentar a la vaca previamente con una media de 20KG de cereales, maíz o soja. Y para producir ese mismo kilogramo de carne se necesitan 15.450 litros de agua.

En Europa se consume de media 85kg de carne por persona al año. Si todos los cereales y legumbres utilizados para alimentar al ganado que después alimenta a las personas se saltase ese paso y fuesen directamente de consumo humano, tendríamos alimento para 4 planetas Tierra. Y aún así a día de hoy hay 840 millones de personas malnutridas en el mundo.

Y por último, los gases invernadero. El 51% de los gases de efecto invernadero provienen de la industria ganadera.

Y el tercer motivo que me llevó a volverme vegetariano es por respeto a los animales. 66 mil millones de animales mueren cada año en mataderos para la producción de carne en condiciones inhumanas.

Y aunque el que yo haya tomado esta decisión no influye como tal al sector, cada vez más gente decide dar el cambio y entre todos dejar una huella en el planeta. Y hay muchas personas que, por el motivo que sea, no pueden dejar de lado la carne; pero con pequeños cambios como reducir su consumo o comprar únicamente productos de animales que han sido tratados de forma más ética, están contribuyendo a mejorar el mundo.

Si no conoces bien el açaí te interesa leer esto

Es un fruto cargado de propiedades y nutrientes con un sabor increíblemente delicioso. Pero, ¿cómo se prepara?

Una forma de preparar el açaí es en formato bowl.

Si vives en una ciudad es más que probable que hayas escuchado hablar del açaí. Las modas son como son, y en ciudades como Madrid y Barcelona han ido apareciendo locales donde se sirven bowls de açaí o incluso enteramente dedicados a este singular plato.

Pero, ¿qué es el açaí? Como tal, el açaí es un fruto parecido a una baya que crece al norte de Brasil en un tipo de palmera. Este fruto ha sido parte de la dieta indígena sudamericana durante cientos de años, pero hace relativamente poco se ha popularizado también en el resto del mundo.

No solo está deliciosa sino que está cargada de vitaminas (A, B y C); Omega 3, 6 y 9; antioxidantes, fibra y proteína vegetal. Es decir, es un alimento altamente nutritivo que, además, está riquísimo.

El Açaí Bowl de Beleeza tiene ingredientes como fruta y granola que le dan el toque perfecto.

Con este pretexto, la forma más popular de consumir este fruto es en forma de bowl. Los açaí bowls se preparan a partir de bayas de açaí trituradas hasta formar una pasta de textura similar al yogur (pero de un color oscuro) al que se añaden todo tipo de frutas y semillas para obtener diferentes combinaciones.

Beleeza, una empresa especializada en el açaí ha abierto tres Açaí Bares en Madrid. Uno en la calle Velázquez 120, otro en Fernando VI 21 y el último, en colaboración con Patio, en Alberto Aguilera 19. A este último tuvimos ocasión de ir ayer para probar de primera mano los increíbles açaí bowls.

La combinación de granola, plátano y semillas de chia con el açaí fue sin duda un acierto; convirtiendo este plato en algo fundamental a partir de ahora en los desayunos o en las meriendas.

¿Qué es Nutriscore y cómo va a cambiar la alimentación?

¿Realmente va a cambiar la forma en que comemos?

Este es el semáforo de valor de Nutriscore

Últimamente tenemos al Ministerio de Sanidad muy proactivo con medidas que generan, más o menos controversia, pero que de base son necesarias para el interés general de la población española. Por un lado, está la creciente lucha contra las pseudoterapias en la sanidad pública, de vital importancia, y por otro lado, la decisión de incluir el sistema de marcaje Nutriscore en las etiquetas de nuestros alimentos antes de fin de año. Dicha medida ha sido muy aplaudida en general, pero no ha estado exenta de críticas. Pero para entrar al trapo en ellas, lo mejor es empezar diciendo qué es Nutriscore.

NutriScore es un sistema que se emplea en Francia desde hace un año y que actúa como “semáforo” nutricional. Consiste en un gradiente de cinco colores asociados a letras que nos indican un baremo obtenido para ver la cantidad de calorías, azúcares, grasas saturadas y sal (elementos que pueden ser dañinos) frente a la cantidad de frita y verdura, la fibra alimentaria o la proteína (elementos que pueden ser más saludables).

El resultado es que los alimentos que tienen más de lo primero que de lo segundo, van hacia el color rojo y la letra E, mientras que, si el balance es hacia los segundos, se inclina por el verde y la letra A. Existen otros sistemas parecidos que, de hecho, ya se emplean en algunos productos en nuestro país, pero obedecen a las normas de la industria y sus requisitos son un poco más laxos.

Este sistema, en un principio, está muy bien. Nos ofrece una información complementaria, más allá de la que debe llevar la etiqueta por ley, y lo hace de una forma intuitiva. Además, tiene una base científica avalada por la Organización Mundial de la Salud y que está generando efectos muy positivos en la población. Pero ¿cuál es el problema?

No significa que la Cocacola Zero sea más sana que el aceite de oliva, hay que entender cada alimento en su categoría.

Muchos usuarios han visto cierta controversia en el hecho de que algunos alimentos sanos, como el aceite de oliva, tengan peor calificación que unas patatas fritas ultraprocesadas. Este, de hecho, es el ejemplo más sonado. Esto se debe a que, según el sistema de contaje que tiene Nutriscore y a que el aceite es 100% grasa, se le otorga la peor puntuación. ¿Quiere decir que sea malo? En absoluto, el aceite de oliva debe ser un must en nuestra dieta por sus efectos beneficiosos a nivel cardiovascular y a que es la grasa más sana para cocinar.

Pero es que esa no es la finalidad de Nutriscore. Está hecho para que se comparen productos de la misma clase, no para que compares peras en almíbar con sardinas en escabeche. Así pues, es una herramienta útil para poder seleccionar un producto dentro de la gama amplia de marcas o variedades que hay en un supermercado.

Es obvio que Nutriscore no es perfecto y que no ofrece toda la información que deberíamos tener para poder hacer un juicio completo de lo sano que es un alimento, pero sí es un avance. Recordemos que hasta hace poco no se distinguían entre los diferentes tipos de grasas, no se indicaba si tenían grasas trans, las grasas vegetales incluían una amalgama de aceites que ahora podemos ver desgranados, no se indicaban muchos ingredientes…

Poco a poco, y gracias a que cada día se pone más empeño en educar a la gente en temas de nutrición saludable, es la propia presión social la que mueve los cambios de etiquetado que cada vez son más completos. No obstante, seguimos teniendo margen de mejora suficiente para seguir trabajando los próximos años. La nutrición debe trabajar por la transparencia en los productos que consumimos, en ofrecernos una educación de calidad y libre de mitos desde que somos pequeños, ayudando así a crear una sociedad más sana.

Ramen Kagura: El mejor ramen vegetariano de Madrid

Si eres amante de la cocina japonesa, no puedes perderte Kagura Ramen en el centro de Madrid

El ramen es un plato típico japonés con muchas variantes.

Si bien la foto de portada no es de un ramen vegetariano, a continuación os enseñaré cómo son los de Kagura Ramen.

El local es un pequeño restaurante en el centro de Madrid, en Calle de las Fuentes, 1. Lo verás pronto porque, probablemente, haya cola de unos veinte minutos para entrar. Está siempre lleno y no es para menos: es de los locales más famosos de Madrid por la calidad de su ramen y su precio. Desde 5,80€ puedes disfrutarlo: para todos los bolsillos.

Fuimos tres amigos vegetarianos a comer y pedimos unos maki de aguacate para compartir y un ramen vegetariano de miso cada uno. Yo me pedí el de 100 gramos y fue suficiente, aunque al principio parezca pequeño llena bastante.

Maki de aguacate (6 piezas)

El sushi estaba aceptable, fue un entrante agradable. Pero estábamos deseando tomar el ramen. No tienen tantas opciones de ramen con caldo como otros locales, y tan solo teníamos esa opción vegetariana, pero la cantidad de ingredientes era satisfactoria: tofu frito, menma, medio huevo pochado y verduras con leche de soja con salsa especial de miso.

El caldo era muy opaco, las verduras estaban deliciosas y el tofu le daba un sabor excelente, casi dulce. La única pega que le pongo es que lo encontré un poco templado (a mí, personalmente, me gusta la sopa muy caliente). Cuando trasladé esto a mis amigos me dijeron, y cito:

Paloma, estás loca. Está ardiendo. No tienes papilas gustativas. Estás muerta por dentro.
-Kevin, gran amigo.

Ramen vegetariano miso, 100 gramos (tamaño pequeño)

El ramen pequeño, la bebida y el sushi compartido salió a unos 10 euros por persona. La verdad es que, por lo que comimos, está increíble. Da mucho gusto encontrar opciones vegetarianas que están deliciosas.