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La crisis de los 30 (pero teniendo 26) | Julen’s Stories

Tampoco he cambiado tanto.

Un chico por Instagram me propuso ser su Sugar Daddy

En realidad la crisis de los 30 empieza a los 26 y nadie me lo había contado. Desde siempre he sido uno de esos viejóvenes (pero con orgullo). Yo en vez de salir de fiesta veía Doctor Mateo con mi madre, iba al cine con mi padre a ver Avatar y similares, no bebí cerveza hasta los 21 y escuchaba a Enya en vez de reggaeton. (Buscad la playlist Árbol Místico en Spotify y sed yo).

Resulta que mi madre rompió aguas encima del ginecólogo en una revisión. Literalmente. Encima. Desconozco si el estimado doctor ha vuelto a usar de nuevo los zapatos que llevaba aquel día o si terminaron en el contenedor. Me adelanté un mes poniéndome la medalla de ochomesino, cosa que en parte me da rabia pero no tanto. Tiene algo exótico nacer en verano pero, cuando cumples años en esa época, tienes una alta probabilidad de que la mitad de tus amigos no se acuerden de que es tu día y de que la otra mitad estén de vacaciones en Tailandia.

Nacer el 18 de junio significa que para esa época ya has terminado los exámenes, que hace buen tiempo para ser bendecido con unos tintos de verano en alguna terraza con sombra y que la declaración de la renta te sale a devolver porque has ganado menos de lo que te imaginabas. Así que con lo que te devuelven, invitas a la ronda de la terraza “¡A ésta invita Hacienda!”.

A las 23:59 eres joven y a las 00:00 te meten en el mismo saco que los de 35. Lo más duro ha sido ver que te quitan el abono transporte en cuanto cumples 26 y te toca pagar como si tuvieses sueldo de ministro. En realidad nunca llegué a pedir el abono transporte porque me suponía más esfuerzo que beneficio pero por lo menos podía pedirla. Ahora ya ni eso. Y yo porque he envejecido muy pronto y mi banco me dio una Visa de Autónomo hace meses, jubilando mi tarjeta “Joven26”, porque me hubiesen quitado esa también.

Pero lo peor de lo peor no es eso. Yo cuando tenía 19 años me agachaba a recoger una moneda y me salían abdominales nuevos como si de champiñones se tratase, y ahora cada vez que salgo de la ducha me miro en el espejo y pienso “qué lástima”.

Y algo que no superaré nunca es que una octogenaria con su nieto de la mano me llamase señor. No recuero el día ni el lugar, solo recuerdo que era un ascensor y que yo también iba acompañado. Se abrieron las puertas al llegar a nuestro destino y escuché: “Deja primero que salga el señor”. Casi, casi deseé que las puertas del ascensor pillasen a la señora y la cortasen por la mitad, pero en vez de eso le sonreí amablemente, porque uno no tiene maldad y la señora tenía pinta de ser una de esas abuelas divertidas que van a clases de magia los miércoles de 7 a 9 para luego dejar boquiabiertos al nieto.

Y la guinda del pastel se la lleva el mensaje de un chico por Instagram proponiéndome ser su sugar daddy. Llega a ver mi declaración de la renta y en vez decirme eso me hace una donación. Estoy seguro. Al igual que estoy seguro de que los 40 son los nuevos 30 y de que en realidad la crisis de los 30 empieza a los 26.

Influencers y la II Guerra Mundial | Julen’s Stories

Os dije que no tenía ni idea de lo que estaba haciendo con esta columna y parece que me he propuesto demostrarlo con los siguientes párrafos.

Nunca he sido popular y, por tanto, la influencia que haya podido ejercer hacia los demás ha sido bastante limitada. Digamos que nula. Aunque he de decir que he tenido la suerte de haber nacido con “cara de bueno” como dice mi madre y eso sí que ha ido acompañado de alguna ventaja. Vamos, que me sé vender bien. Pero eso es otro tema. 

Sin embargo ahora me encuentro con que en la prensa, y por lo tanto en la calle, recurrentemente a la gente que producimos contenido digital se nos llama influencers. 

Os dije que no tenía ni idea de lo que estaba haciendo con esta columna y parece que me he propuesto demostrarlo con los siguientes párrafos.

Matt Damon y Tom Hanks en “Saving Private Ryan”, 1998

El seis de junio se cumplieron 74 años de aquel Día D de 1944. Francia estaba invadida por los alemanes con Adolf Hitler al mando del Eje, “la victoria más famosa de la historia” dijo él al llegar a la capital francesa. Los Aliados, en su afán de recuperar el terreno que ahora pertenecía a Hitler, dar un paso adelante y caminar hacia la victoria de la Segunda Guerra Mundial, planearon el Desembarco de Normandía para aquel Día D. Consistía en una movilización masiva donde más de 160.000 soldados repartidos en 5.000 barcos y 1.200 aeronaves se trasladarían del Reino Unido hasta la costa francesa de Normandía para liberar a la Europa occidental del enemigo.

Fue el principio del fin de la Segunda Guerra Mundial. El 25 de abril del año 1945 las tropas soviéticas y estadounidenses se encontraron en Alemania por primera vez tras meses de avance por extremos opuestos. Cinco días más tarde Adolf Hitler se suicidó en su búnker para evitar ser capturado por las tropas soviéticas. La Alemania Nazi firmó la rendición a las 22:43 del 8 de mayo, 00:43 del 9 de mayo hora de Moscú. 

He intentado resumir (con dudoso éxito) miles y miles de páginas de historia en 2 párrafos para poder hacer una pregunta. ¿Quién ganó la Segunda Guerra Mundial? Los aliados. Sí. ¿Pero quién?

Se formuló esa misma pregunta en Francia en 2015 y más de la mitad de los encuestados aseguró que Estados Unidos fue la ganadora. Sin embargo cuando se hizo la pregunta nada más terminar la guerra en 1945 el 57% dijo que fue la Unión Soviética la ganadora. 

En un interesantísimo artículo en la web de El Orden Mundial (esa página a la que hubiese echado mi curriculum si no fuese Youtuber) Fernando Arancón explica cómo Estados Unidos puso en marcha la maquinaria del cine para producir historias en las que el peso de la victoria recayese en la Great America. Y les fue tan bien que a día de hoy casi toda la población (incluidos tú y yo) piensa que así fue. Arancón dice que la percepción que se vive a través de las pantallas aún dista mucho de la realidad histórica vivida. Advertencia que sirve tanto para las masas que iban de camino al cine en los locos años 60 como para las masas que esperan con ansia un like en los (también locos) años 2018. La historia la escribe el vencedor, o en su defecto el que tenga más followers, hubiese dicho Churchill si aún viviese. 

Si me permitís un par de consejos (que me sirven también a mi porque de vez en cuando lo olvido); la información es poder y se comercializa con ella. Siempre habrá interesados en que nos llegue una información y habrá interesados en esconder otra información. Aprendamos a dudar, comparar y valorar. Ya lo dijo Crystal Fighters en una de sus canciones: I try not to believe everything I hear, everything I see.

Nunca he sido popular y digamos que mi influencia es bastante limitada (casi nula) y sin embargo aquí estoy yo intentando dar consejos. Sigo sin tener ni idea de lo que estoy haciendo con esta columna y se me ha dado bien demostrarlo.