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Detrás de las cámaras de Drinking Like I’m Sober

Drinking Like I’m Sober es el primer single de la artista Marina Jade y ha apostado por algo completamente diferente a lo visto hasta ahora.

Marina Jade con la icónica corona de neón del videoclip Drinking Like I’m Sober

Todos conocéis la canción y (espero) todos habéis visto el videoclip que tuvimos la oportunidad de crear desde cero desde Omglobal. El video y la canción hablan, en cierto modo, de la estabilidad mental y de esos jueces interiores que tenemos que critican muchas de las cosas que hacemos, y que terminan haciendo mella en nosotros. Así es como Marina decide enfrentarse a esos “monstruos” y plantarles cara, en una lucha diaria.

El videoclip se divide en cuatro escenarios: la azotea, el estudio, el bosque y el agua; y todos están elegidos por un motivo en concreto.

· Azotea: En la azotea vemos a la Marina más real. Apenas lleva maquillaje y canta directamente a la cámara. Los momentos más personales de la canción se cantan en este escenario y la luz azul fría de relleno pasa únicamente a un segundo plano, en la ciudad del fondo, para dejar paso únicamente a una más cálida sobre Marina.

· Estudio: El estudio es la antítesis de la azotea. Marina lleva en todo momento maquillajes estrambóticos y looks muy recargados, que aportan a la escena un motivo artificial y poco cercano. ¿Sabéis esa sensación de, a pesar de estar pasando por un mal momento, guardarnos todo en nuestro interior y fingir estar bien de cara al público? Eso es exactamente lo que representa este escenario. Dentro de este contexto, hay muchas escenas diferentes cada una con su significado, pero os dejamos a vosotros intentar descubrirlos.

· Bosque: El bosque es la parte más literal de la canción. Marina habla de sus monstruos en el estribillo de la canción, y en el bosque es donde se enfrenta a ellos. Los monstruos se representan con máscaras en lugar de con un aspecto de monstruo tradicional, porque toman el papel de todo tipo de odio, tanto el que nos lanzamos a nosotros mismos como el que nos lanzan otras personas (por ejemplo en internet).

· Agua: El agua, aunque está grabado en una piscina, busca transmitir la sensación de amplitud y relajación. Marina flota sumida en sus pensamientos y sin distracciones ajenas; hablando consigo misma y siendo sincera en sus ideas. El color oscuro que rodea todo ayuda a representar esa sensación de “vacío” pero también induce la idea de que esos pensamientos pueden no ser siempre positivos.

El videoclip al completo se grabó en un par de días, con jornadas que acababan a las tantas de la mañana, pero fue en sí misma toda una experiencia. Llevaba mucho tiempo queriendo dirigir un videoclip y ahora podéis ver el proceso que seguimos: