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Si no conoces bien el açaí te interesa leer esto

Es un fruto cargado de propiedades y nutrientes con un sabor increíblemente delicioso. Pero, ¿cómo se prepara?

Una forma de preparar el açaí es en formato bowl.

Si vives en una ciudad es más que probable que hayas escuchado hablar del açaí. Las modas son como son, y en ciudades como Madrid y Barcelona han ido apareciendo locales donde se sirven bowls de açaí o incluso enteramente dedicados a este singular plato.

Pero, ¿qué es el açaí? Como tal, el açaí es un fruto parecido a una baya que crece al norte de Brasil en un tipo de palmera. Este fruto ha sido parte de la dieta indígena sudamericana durante cientos de años, pero hace relativamente poco se ha popularizado también en el resto del mundo.

No solo está deliciosa sino que está cargada de vitaminas (A, B y C); Omega 3, 6 y 9; antioxidantes, fibra y proteína vegetal. Es decir, es un alimento altamente nutritivo que, además, está riquísimo.

El Açaí Bowl de Beleeza tiene ingredientes como fruta y granola que le dan el toque perfecto.

Con este pretexto, la forma más popular de consumir este fruto es en forma de bowl. Los açaí bowls se preparan a partir de bayas de açaí trituradas hasta formar una pasta de textura similar al yogur (pero de un color oscuro) al que se añaden todo tipo de frutas y semillas para obtener diferentes combinaciones.

Beleeza, una empresa especializada en el açaí ha abierto tres Açaí Bares en Madrid. Uno en la calle Velázquez 120, otro en Fernando VI 21 y el último, en colaboración con Patio, en Alberto Aguilera 19. A este último tuvimos ocasión de ir ayer para probar de primera mano los increíbles açaí bowls.

La combinación de granola, plátano y semillas de chia con el açaí fue sin duda un acierto; convirtiendo este plato en algo fundamental a partir de ahora en los desayunos o en las meriendas.

Ciencia

¿Qué es Nutriscore y cómo va a cambiar la alimentación?

¿Realmente va a cambiar la forma en que comemos?

Este es el semáforo de valor de Nutriscore

Últimamente tenemos al Ministerio de Sanidad muy proactivo con medidas que generan, más o menos controversia, pero que de base son necesarias para el interés general de la población española. Por un lado, está la creciente lucha contra las pseudoterapias en la sanidad pública, de vital importancia, y por otro lado, la decisión de incluir el sistema de marcaje Nutriscore en las etiquetas de nuestros alimentos antes de fin de año. Dicha medida ha sido muy aplaudida en general, pero no ha estado exenta de críticas. Pero para entrar al trapo en ellas, lo mejor es empezar diciendo qué es Nutriscore.

NutriScore es un sistema que se emplea en Francia desde hace un año y que actúa como “semáforo” nutricional. Consiste en un gradiente de cinco colores asociados a letras que nos indican un baremo obtenido para ver la cantidad de calorías, azúcares, grasas saturadas y sal (elementos que pueden ser dañinos) frente a la cantidad de frita y verdura, la fibra alimentaria o la proteína (elementos que pueden ser más saludables).

El resultado es que los alimentos que tienen más de lo primero que de lo segundo, van hacia el color rojo y la letra E, mientras que, si el balance es hacia los segundos, se inclina por el verde y la letra A. Existen otros sistemas parecidos que, de hecho, ya se emplean en algunos productos en nuestro país, pero obedecen a las normas de la industria y sus requisitos son un poco más laxos.

Este sistema, en un principio, está muy bien. Nos ofrece una información complementaria, más allá de la que debe llevar la etiqueta por ley, y lo hace de una forma intuitiva. Además, tiene una base científica avalada por la Organización Mundial de la Salud y que está generando efectos muy positivos en la población. Pero ¿cuál es el problema?

No significa que la Cocacola Zero sea más sana que el aceite de oliva, hay que entender cada alimento en su categoría.

Muchos usuarios han visto cierta controversia en el hecho de que algunos alimentos sanos, como el aceite de oliva, tengan peor calificación que unas patatas fritas ultraprocesadas. Este, de hecho, es el ejemplo más sonado. Esto se debe a que, según el sistema de contaje que tiene Nutriscore y a que el aceite es 100% grasa, se le otorga la peor puntuación. ¿Quiere decir que sea malo? En absoluto, el aceite de oliva debe ser un must en nuestra dieta por sus efectos beneficiosos a nivel cardiovascular y a que es la grasa más sana para cocinar.

Pero es que esa no es la finalidad de Nutriscore. Está hecho para que se comparen productos de la misma clase, no para que compares peras en almíbar con sardinas en escabeche. Así pues, es una herramienta útil para poder seleccionar un producto dentro de la gama amplia de marcas o variedades que hay en un supermercado.

Es obvio que Nutriscore no es perfecto y que no ofrece toda la información que deberíamos tener para poder hacer un juicio completo de lo sano que es un alimento, pero sí es un avance. Recordemos que hasta hace poco no se distinguían entre los diferentes tipos de grasas, no se indicaba si tenían grasas trans, las grasas vegetales incluían una amalgama de aceites que ahora podemos ver desgranados, no se indicaban muchos ingredientes…

Poco a poco, y gracias a que cada día se pone más empeño en educar a la gente en temas de nutrición saludable, es la propia presión social la que mueve los cambios de etiquetado que cada vez son más completos. No obstante, seguimos teniendo margen de mejora suficiente para seguir trabajando los próximos años. La nutrición debe trabajar por la transparencia en los productos que consumimos, en ofrecernos una educación de calidad y libre de mitos desde que somos pequeños, ayudando así a crear una sociedad más sana.