5 cosas sorprendentes sobre los gatos

Soy la madrina de un gato y esta es mi experiencia

Yo no tengo gato, pero resulta que soy la madrina de uno: Chi. Chi fue adoptado hace un año y unos meses por dos amigas y un día acabé siendo su madrina. Un día ellas tenían que viajar y me dejaron la llave para poder hacerle compañía y cambiarle la arena de vez en cuando.

Mi idea de los gatos era la siguiente: un animal pequeño, ágil, y que te mira acechando esperando a que te mueras -y, a veces, planeando tu muerte- para poder devorarte mientras los vecinos se dan cuenta de tu ausencia. Pero Chi me ha demostrado que no todos los gatos son así. Estas son las cinco cosas que más me han sorprendido de Chi:

1. Chi me trae juguetes para que juegue con él. Tiene sus favoritos: normalmente le gustan los ratones de juguete, un muelle amarillo y un juguete de Dori de Buscando a Nemo que todavía lleva la etiqueta puesta. Cuando se aburre me acerca el juguete de su elección para ese momento del día y lo suelta muy cerca de mí, para que lo vea. Una vez lo lanzo lejos, el gatete corre a por él y repetimos la acción hasta que se aburre.

2. Va por ciclos de 20 minutos. Durante 20 minutos está súper activo, revoltoso, travieso. Lo tira todo, descuelga el teléfono, vuelva la basura, intenta echarse el árbol de Navidad encima. Y después, 20 minutos de descanso en los que se tira en el suelo o se echa una siestita. Y vuelta a empezar. La calma nunca dura demasiado tiempo.

3. Este gato es sorprendentemente torpe. Yo pensaba que todos los gatos eran gráciles y delicados, pero este gato salta y se estampa con todo lo que esté en su camino. Jarrones, botellas, plantas, objetos sobre el estante, la pared. ¡Cuántas veces le habré visto estamparse contra la pared! Increíble.

4. Chi me habla. Cuando no le estoy prestando demasiada atención dice ‘miau’, y cuando voy al baño me sigue y se queda en la puerta esperando. Si ve que tardo más de 30 segundos maúlla, así que le tengo que responder para que me escuche y vea que sigo viva. A los 30 segundos, otra vez: ‘miau’. Hasta que salgo y ya el pobre comprueba que no me he colado por el váter.

5. Los gatos pueden ser increíblemente cariñosos. Chi echa de menos a sus mamás, y maúlla muchísimo cuando escucha el sonido del ascensor. Cuando llego, después de haber estado fuera casi un día entero, empieza a darme cabezazos. En algún lugar leí que eso es un símbolo de que los gatos te quieren, y este gato no deja de darme cabezazos cuando entro por la puerta. Ojalá signifique eso y no otra cosa. Pero vamos, que soy feliz sintiendo que esta cosita blanca y revoltosa me quiere por tirarle su muelle amarillo durante 20 minutos al día.

Estas son cinco cosas que me han sorprendido de este gato, pero dime: ¿qué cosas hace tu gato que te provocan sorpresa? Cuéntanoslo por redes sociales y mándanos fotos de tus mascotas.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *