Esta es la historia detrás del posible siguiente Premio Nobel

Nuestro candidato al premio Nobel ha revolucionado la medicina.

Francis Mojica | Foto de Roberto Perez

Hay descubrimientos que suponen un antes y un después en las fronteras del conocimiento y en la vanguardia de la técnica. Nos dan un nuevo empuje sobre el que avanzar y una perspectiva que renueva la investigación y el desarrollo. Normalmente, estos descubrimientos son reconocidos con un Premio Nobel.

Han sido dos los nombres españoles que han alcanzado la máxima distinción en el mundo de las ciencias biomédicas, el de Santiago Ramón y Cajal y el de Severo Ochoa. No obstante, podemos estar a punto de vivir el nombramiento del tercero.

Cuando uno piensa en un candidato al Nobel, puede pensar en un científico de gran renombre que, incluso, puede tener el ego muy subido. No conozco en persona al doctor Francisco Martínez Mojica (más conocido como Francis Mojica), pero todos aquellos que hablan con él dicen que es una persona humilde, divertida y cercana. Este científico alicantino es uno de los padres de la tecnología de CRISPR/Cas9, que ha sido una auténtica revolución para el mundo de la biotecnología.

La historia de cómo este científico, que estudia la población bacteriana de las salinas de su tierra, se ha convertido en uno de los mejores representantes de la ciencia española a nivel internacional es digna de escuchar. En varias ocasiones ha contado cómo el descubrimiento de las secuencias CRISPR (en español Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente Interespaciadas) tuvo dos momentos cumbre. El primero fue tras analizar el ADN de las bacterias que él estudia, encontrándose con estas repeticiones en el año 92. Después, tras diez años de investigación, averiguó que esas secuencias repetidas eran una base de datos de material genético de virus que la bacteria guardaba como defensa. Algo parecido a nuestro sistema inmune adaptativo, listo para reconocer amenazas y eliminarlas.

De forma paralela, un grupo japonés que no tenía nada que ver con él, publicó el mismo hallazgo. Se trataba de la base para una de las herramientas de edición génica que más ha cambiado la investigación biomédica en las últimas décadas. Francisco Mojica ya vió el potencial de esto y lo quiso plasmar en sus artículos, pero al no basarse en sus experimentos, esa parte tuvo que ser eliminada.

El convertir a CRISPR/Cas9 en una herramienta técnica vino de la mano de Jennifer Doudna y de Emmanuelle Charpentier. Ellas vieron el papel que tenía la enzima Cas9 a la hora de editar el ADN y lo pusieron en práctica. Las “tijeras genéticas” que crearon han resultado en una técnica que, en potencia, puede tratar y curar enfermedades muy complejas como inmunodeficiencias o cánceres. En 2012 se aplicó por primera vez el sistema a un cultivo de células humanas como una nueva forma de edición genética.

Dada la revolución causada por la técnica, no sería de extrañar que recibieran un Nobel compartido, como ya ha pasado anteriormente.

En esta idea del Premio Nobel compartido también entran en la competición dos científicos del MIT, Feng Zhang y George Church, que también describieron la técnica casi a la par de Doudna y Charpentier.

El lado tenebroso de un descubrimiento que puede traer mucha luz al mundo es la guerra abierta que hay de demandas por la patente de CRISPR/Cas9 y las posibles consecuencias eugenésicas que puede tener el usar la técnica en humanos. De momento, la legislación europea ha decidido que todo organismo modificado con CRISPR/Cas9 sea considerado transgénico (cosa que no es cierta dado que hay variantes que no dejan restos de genes externos y por tanto no son transgénicos). Desde el punto de vista bioético también se está trabajando para regular y poner límites a lo que se puede o no hacer. Como todo en esta vida, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. 

Francis Mojica puso el primer ladrillo, y por ello ha recibido numerosos reconocimientos (entre ellos el Premio Albany, máxima distinción estadounidense en el campo de la medicina), pero sería algo muy grande para la ciencia española que el próximo 1 de octubre recibiera el Nobel de Medicina y Fisiología o el de Química el día 3. Solo nos queda esperar a ver si este año por fin toca.

El futuro del transporte llega a España: Hyperloop

Viajar a velocidades de vértigo ha dejado de ser cosa de las películas de ficción.

Parece ficción, pero algo así verías montando en Hyperloop | Getty Images

Hace poco más de un mes saltaba en nuestros periódicos la noticia de que la compañía Virgin y Adif iban a construir un centro de investigación en Málaga para el desarrollo de la tecnología Hyperloop. Antes de eso, en España poco se sabía a cerca de este novedoso y futurista sistema de transporte que se basa en un tubo por donde discurre una cabina transmitida a alta velocidad en condiciones de vacío. 

Nos tenemos que remontar hasta 2012 para tener las primeras noticias sobre Hyperloop. Elon Musk, el empresario creador de Paypal o Tesla Motors, desarrollaba en su empresa de transporte espacial (SpaceX) un prototipo de medio de transporte que vio la luz de forma definitiva en 2013. El proyecto inicial buscaba conectar Los Ángeles y San Francisco en media hora aproximadamente. Para ello, Hyperloop debía recorrer 560 km con una velocidad media superior a los 950 km/h. Obviamente la idea fue revolucionaria, sin embargo, los problemas asociados al proyecto y la gran inversión que suponían hicieron que quedase en suspenso hasta que se desarrollase del todo. Musk puso Hyperloop como un hardware libre buscando la colaboración internacional entre numerosos institutos de investigación para hacer del proyecto un éxito. La idea pudo ser un éxito o un fracaso, pero finalmente triunfó.

Con cifras de inversión multimillonarias, el proyecto Hyperloop fue desarrollándose con diversas pruebas en lugares como el desierto de Nevada. El éxito de los prototipos ha conseguido que la marca se vaya expandiendo por el mundo, teniendo más futuro que presente construido. Se ha planteado Toulouse como sede europea de Hyperloop, se han cerrado acuerdos para unir ciudades como Nueva York y Washington e incluso una empresa española va a ser la encargada de desarrollarlo para unir Dubai con Abu Dabi.

El posible recorrido que tendría el Hyperloop

La idea de que Hyperloop crezca gracias al trabajo realizado fuera de SpaceX no es novedosa. Se trata de la misma estrategia que siguen las empresas farmacéuticas para el descubrimiento de nuevas moléculas. Consiste en inyectar financiación a proyectos externos de manera que se ahorran parte de la investigación dentro de la compañía. El caso de SpaceX es un poco diferente. Lo que hacen es organizar una competición mundial donde diferentes escuelas politécnicas exponen y prueban sus prototipos. En España hace poco la Universidad Politécnica de Valencia fue la primera en presentar un prototipo a esta competición y ya se ha consolidado con el apoyo de varios patrocinadores, pero otras facultades europeas como las escuelas politécnicas federales suizas (equipos EPFLoop y ETH-Swissloop) llevan cierto tiempo compitiendo, con buenos resultados y eso hace que su infraestructura sea más competitiva.

Con la llegada del nuevo centro de investigación a Málaga, España se convierte en un punto caliente en la inversión y desarrollo de esta nueva tecnología que puede empezar a funcionar en los próximos años. Es posible que esto sirva para que otras facultades españolas se sumen al proyecto y obtengan el apoyo necesario por parte de más empresas e instituciones.

El futuro con células madre ya está aquí

Te explicamos qué son y qué usos tienen a día de hoy y en el futuro inmediato.

Las células madre son la puerta a la cura de enfermedades | University of Rochester Medical Center

Seguro que más de una vez has visto en algún medio de comunicación, serie de televisión o novela, algo sobre las células madre. Incluso hubo unos años donde la polémica estaba servida con respecto a la investigación centrada en este campo y en su uso como probable terapia contra muchas enfermedades para las que no hay cura. Pero toda esta polémica no se vería generada si desde un principio se hubiera dicho lo que es una célula madre de manera clara.

Cada uno de nosotros tiene en el cuerpo varios miles de células madre que trabajan sin descanso para seguir generando el resto de las células que nos componen. Y es que una célula madre o troncal (en inglés stem cell) no deja de ser una célula indiferenciada que se encarga de producir otros tipos de células, diferenciadas o no, para su renovación en un tejido del organismo. Estas células no se mantienen por sí solas, sino que en su mayoría necesitan de un ambiente rico en nutrientes y señales extracelulares que les permita mantenerse con vida y funcionando.

Esto que acabo de decir no cuadra mucho con la polémica que hubo hace unos años, pero la respuesta está en que hay más de un tipo de célula madre. Las que suscitan un problema bioético por su procedencia son las células madre totipotentes y las células madre pluripotentes. Las primeras son los cigotos, capaces de generar un organismo entero. Las segundas son las células madre embrionarias, que solo están presentes en los primeros estadios de la formación de un nuevo individuo, y por tanto requieren la destrucción del embrión para poder ser obtenidas. Las células madre pluripotentes son capaces de generar cualquier célula del embrión, pero no un organismo completo. Podéis imaginaros el choque de ideas que se produjo en el mundo de la bioética cuando se proponía destruir embriones humanos con fines experimentales… 

Luego tenemos las células madre multipotentes. Son células que existen en el organismo adulto y que tienen la capacidad de diferenciarse en los tipos de linajes celulares que pertenezcan a la misma capa embrionaria. Un linaje es un grupo de células que comparten una serie de características comunes y que proceden de una célula madre común. Un ejemplo de estas células madre serían las células madre hematopoyéticas, que dan lugar a las de la sangre y a las del sistema inmune.

En último lugar, por nivel de diferenciación, están las células madre unipotentes. Estas células también existen en el organismo adulto y su principal diferencia con las anteriores es que solo pueden diferenciarse en un tipo de células.

Hoy en día, la experimentación con células madre está muy controlada y aquella realizada con células madre toti y pluripotentes está muy restringida, siendo pocos los laboratorios que pueden llevarla a cabo. Por tanto, no es de extrañar que todos los resultados en materia de terapias con células madre se concentren en el resto de los tipos celulares. Por ejemplo, y volviendo a las células madre hematopoyéticas, hay numerosos tipos de cánceres sanguíneos que se tratan haciendo un trasplante de médula. El trasplante de médula consiste en inyectar un cóctel de estas células para que regeneren a una médula dañada y empiecen a producir células no tumorales. También se estudia el uso de células madre mesenquimales, que son capaces de producir tejido óseo, adiposo o conectivo, para generar implantes en huesos y articulaciones. Además, hace poco la revista Nature Medicine publicó un estudio donde se usaban células madre de médula espinal para reparar daños permanentes en este órgano. Se demostró que este procedimiento era seguro en humanos y que, además, en algunos se obtenía una respuesta positiva reparándose este daño.

Pero lo que de verdad ha supuesto una revolución a nivel de las terapias con células madre son las células madre pluripotentes inducidas o iPS.  El científico japonés Shinya Yamanaka, buscaba la forma de obtener células pluripotentes sin tener que destruir embriones para ello y así sortear las trabas bioéticas que se le ponen a estas investigaciones. Su razonamiento fue el siguiente: si las células indiferenciadas sufren un proceso para dar lugar a una célula como las de la piel, tiene que haber alguna forma de desdiferenciar esa célula de la piel para que retorne a su estado de célula madre. Y lo consiguió. La obtención de iPS se traduce como un método de gran utilidad para la comunidad científica, con una buena relación benficio-coste y con grandes perspectivas de futuro. Su descubrimiento fue tan importante que le valió el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 2012.

A pesar de que, de momento, las iPS han mostrado tener inconvenientes a nivel terapéutico (generan tumores), su tecnología ha permitido obtener productos como Alofisel, desarrollado por la empresa hispanobelga TiGenix. Se trata de células madres obtenidas de tejido graso que, debido a su baja inmunogenicidad, pueden ejercer un efecto modulador de la inflamación en zonas dañadas debido a patologías como la enfermedad de Crohn. Su principal ventaja estriba en que no tienen los efectos secundarios tumorales de las iPS clásicas, y eso ha hecho que en marzo de este año se haya permitido su comercialización en Europa.

En resumen, las células madre son un grupo bastante extenso y complejo de células que no deben ser metidas todas en el mismo saco. Debido a su importancia en nuestro organismo, la investigación en este campo resulta fundamental. Además, dada su función de regeneración, su uso resultaría muy útil para tratar ciertas enfermedades, lo que ya empieza a ser una realidad.

El barco de Greenpeace es más curioso de lo que imaginas

Construido hace más de treinta años, ha pasado de ser un barco bombero ruso a lo que conocemos hoy en día.

Una de las muchas zodiacs de Greenpeace sobre las que realizan sus misiones.

Greenpeace, la ONG ecologista famosa en el mundo entero tanto por su labor como por sus polémicas campañas, tiene tres barcos en su flota: el Rainbow Warrior; el Arctic Sunrise y el Esperanza; y ha sido justo en este último donde hemos podido entrar a conocerlo por dentro.

El Esperanza es el barco más grande de Greenpeace, con casi 73 metros de eslora. Su historia es bastante curiosa, ya que aunque la ONG lo adquirió en el año 2000, el barco se construyó en Polonia en 1984 bajo el nombre Eco Fighter como extintor de incendios ruso. El barco, por aquel entonces, contaba incluso con una zona habilitada para la descontaminación de residuos nucleares. Cuando Greenpeace lo adquirió lo reformó completamente: cambió su motor por uno híbrido que contaminase menos y lo adaptó al nuevo uso que se le iba a dar. Además, preparó un completo sistema de reciclaje donde nada sale por las cañerías sin antes filtrarse, toda la materia orgánica restante se congela para reciclarse en tierra y todos los residuos no orgánicos se separan lo máximo posible.

La convivencia en la nave es también muy peculiar. Con un total de 36 tripulantes, tanto marineros y marineras como voluntarios y voluntarias, cada labor está repartida de manera muy precisa. Tienen también sus propias costumbres, como que en el comedor está estrictamente prohibido mirar siquiera el móvil bajo pena de invitar a toda la tripulación a una ronda de cervezas. La limpieza se reparte por grupos y lo que cada uno ensucia, se encarga de recogerlo; por ejemplo, en cada comida. Todos los días de la semana a excepción de uno, se come comida vegetariana preparada por un cocinero fijo y su ayudante de voluntariado, que guardan sus ingredientes en una gran despensa en la penúltima cubierta. Todos los alimentos tienden a ser de fácil almacenamiento, como conservas; y aunque hay fuentes de agua corriente potable, siempre mantienen una gran reserva de agua embotellada para cualquier emergencia.

La tripulación pasa 3 meses en el mar y 3 meses en tierra, y todos coinciden en que es una auténtica experiencia. Muchos voluntarios incluso deciden prolongar su estancia y convertirse definitivamente en marineros; y con los que coincidí en su día de partida del barco aseguraban que lo iban a echar mucho de menos. Cualquier puede inscribirse o colaborar con Greenpeace y con su causa, y vivir una experiencia única en alta mar.

La tecnología de Los Increíbles en la vida real

El universo de Los Increíbles rebosa todo tipo de tecnología nada acorde a su época, pero a día de hoy, ¿podríamos conseguir algo así?

El Raptapantallas, al igual que Síndrome, usa la tecnología para hacer el mal

Hace 14 años, Disney y Pixar se embarcaron en la peligrosa aventura de introducirse en el mundo de los superhéroes. Los Increíbles fue una de esas películas que los de mi generación no olvidaremos, que formó parte de nuestra infancia y que deseábamos que de algún modo continuase. Sin embargo, la espera ha sido larga, llena de mensajes esporádicos y de rumores… ¡aunque al fin los tenemos en pantalla de nuevo! 

La película original de la familia Parr estaba ubicada en un marco temporal que va desde los años 50 hasta los 60, donde transcurre la trama principal. Este detalle se puede observar en el periódico que lee Bob, echando un ojo a la decoración de la casa o a ese deportivo que se compra y que se parece sospechosamente a un Jaguar E-Type. No obstante, el shock temporal que más puede desubicar al espectador es la tecnología que se muestra a lo largo de la trama. Por ello, he hecho una lista con 5 (+1) cosas de la primera película que eran ciencia-ficción en los años 60 pero que hoy en día no lo son tanto.

EL COCHE AUTODIRIGIDO DE MR. INCREÍBLE

El coche de Mr. Increíble es el Tesla del futuro

Actualmente no es raro oír hablar de los coches autodirigidos. Empiezan a ser algo más palpables y un poco menos de ciencia-ficción. Desde los modelos presentados a mediados del s. XX, hasta los actuales desarrollados por empresas como Google o Tesla, ha habido un cambio radical. El vehículo totalmente autodirigido aún dista mucho de ser perfecto y ofrecer todas las ventajas que suponemos que tendrá (mayor seguridad, comodidad, reducción de accidentes y atropellos, etc.), siendo muy sonados los accidentes que han ocurrido a bordo de los Tesla Model S y que han dado un matiz funesto a la compañía. 

No obstante, muchos de los vehículos de última generación comercializados presentan ayudas a la conducción que la pueden hacer semiautónoma. Los controles de crucero (que dejan fija una velocidad) han mejorado incluyendo sensores de aproximación o variaciones del ritmo durante los adelantamientos. También están las alertas por cambios involuntarios de carril que te corrigen la posición del coche. Hay modelos que detectan si has quitado las manos del volante durante un tiempo considerable y dirigen al vehículo al arcén mandando una señal de ayuda. Otros incluso toman las curvas solos.

Quizás la tecnología más evolucionada en este aspecto nos la encontremos en los paquetes de ayudas al aparcamiento donde el coche hace la maniobra solo, sin que nosotros hagamos nada. Hay empresas que incluso han sacado la posibilidad de controlar el coche desde fuera con nuestro smartphone.

Pero aún no han inventado el coche que te vista, como el que tenía Mr. Increíble…

TABLETS CON RECONOCIMIENTO FACIAL

Este año es probable que Apple presente el primer iPad con FaceID

Cuando Mirage contacta con Mr. Increíble, lo hace por medio de un dispositivo que hoy llamaríamos tablet. La película fue estrenada en el 2004, tres años antes de que Steve Jobs presentase al mundo el iPhone. Aunque previamente se había hecho algún intento por conseguir un dispositivo de las características similares al de la película, distaban mucho de la ficción presentada en ella. No fue hasta 2010 cuando Apple presentó su iPad, un modelo con el que guarda cierta similitud el aparato donde Mirage se presenta a Bob. Sin embargo, tenemos que esperar hasta hace muy poco para que le reconocimiento facial sea una realidad en nuestras vidas (aunque de vez en cuando falle). Obviamente no ocurre como en la película, pero sí vemos que el diseño creado por los dibujantes de Disney es muy futurista y se corresponde muy bien con la tecnología actual.

OMNIDROID: IA Y DEEP LEARNING

El Omnidroid tiene una inteligencia artificial tan desarrollada, que toma decisiones propias

La idea de que los robots aprendan y tomen conciencia fue usada en más de una ocasión durante el 2004. La película Yo, Robot protagonizada por Will Smith mostraba una sociedad donde los robots habían desarrollado una inteligencia colectiva y pretendían acabar con los humanos. Un poco menos siniestro, pero igual de maligno es el robot creación de Síndrome, el Omnidroid. Según Mirage, este no solo tiene la misión de destruir todo, sino que aprende durante el camino y contraataca. Esto se engloba en lo que se conoce de forma general como Inteligencia Artificial (IA). En 2004 ya se trabajaba en cosas de este estilo en el campo de la robótica, pero aún distaban (y actualmente distan) mucho de tener unas habilidades como las mostradas en las películas. El deep learning y el machine learning son dos conceptos de aprendizaje enfocados a las máquinas y logrados por medio de la programación. 

Así, si yo le enseño a un robot una muestra de caras de personas, al final lo que esperaré obtener es que, por medio de una serie de patrones, si yo le enseño una cara nueva, reconozca que es una persona. En la película, el Omnidroid se va enfrentando en sus distintas versiones a varios héroes con el objetivo final de destruir a Mr. Increíble. Aprende de ellos para poder ser más eficiente en su tarea.

Al final lo que se hace es generar asociaciones entre conceptos mediante las neural networks. Pretendemos replicar lo que ocurre en nuestro cerebro a nivel artificial. Es como cuando tienes un videojuego en el que hay que superar una serie de niveles y por medio de la práctica, terminas derrotando al enemigo final.

Se trata de una tecnología de enorme potencial y en pleno desarrollo, pero no al nivel que se muestra en la película. El deep learning, por ejemplo, se usa en ciencias biomédicas para hacer análisis de tejidos de cara a identificar estructuras y componentes celulares de manera automática. Así se conseguiría aumentar la velocidad de identificación de células tumorales, de determinadas alteraciones o incluso verificar la reparación de un tejido o ver si un tratamiento está teniendo efecto.

EDNA MODA

Edna Moda es la diseñadora oficial de los trajes de Los Increíbles

Reconozco que Edna es uno de los personajes que más me gustan de la película. No solo por su personalidad, sino por su inteligencia y capacidad creativa. Edna diseña y fabrica supertrajes que puedan resistir de todo: balas, misiles, altas temperaturas, fricción… Su fuerte es idear nuevos materiales. A día de hoy muchas de las cosas que se presentan en la película no existen como tal, pero sí tenemos algunos intentos muy interesantes. Por ejemplo, si hablamos de materiales textiles para controlar cambios de temperatura, los materiales ultratranspirables o el neopreno son dos de los más establecidos. Sin embargo, también hay tejidos ignífugos, como los usados para los trajes de bomberos que soportan temperaturas de más de 200 grados centígrados. Otros, como los de los astronautas resisten el frío extremo del espacio, el casi cero absoluto (-270ºC).

La mayoría de estos tejidos están hechos con fibras de polímeros especialmente diseñados para estos fines. Un ejemplo de estos polímeros, primero con uso militar y que ahora podemos encontrar hasta en zapatillas deportivas, es el Kevlar o poliparafenileno tereftalamida. Es el material del que están hechos los chalecos antibalas, ciertos revestimientos o trajes especiales y accesorios contra impactos y que, sorprendentemente puede resistir más que el acero.

En este caso, la moda de Edna es más propia de una operación militar que de una pasarela, pero también hay tejidos de a pie que tienen algunas de estas características. El elastano o licra es un tejido que se puede parecer al que debería llevar la ropa de Helen (Elastigirl), formado por fibras con forma de muelle que resisten la tensión. Y si hablamos de tejidos para soportar ciertas temperaturas, podemos sacar a relucir los anoraks de plumas o las nuevas chaquetas calefactables.

LA CIENCIA FICCIÓN ARMAMENTÍSTICA DE SÍNDROME

Al no tener superpoderes, Síndrome hace uso de la tecnología

Síndrome es el malo tecnológico. Ante la falta de superpoderes hace uso de su inteligencia para crear todo tipo de aparatos que suplan eso. Muchos de estos están en la delgada línea entre la ficción y la realidad, pero otros son totalmente imaginativos. 

Por ejemplo, sus botas propulsoras, parecidas a las que lleva Iron Man, se pueden parecer un poco a los flyboard actuales y podemos decir que no son totalmente de ficción (aceptemos pulpo como animal de compañía). Pero otras cosas, como los láseres o sus rayos de energía del punto cero, son una ensoñación que queda muy bien en una película de superhéroes, pero totalmente irrealizables actualmente con nuestra tecnología.

Otras cosas, como las armas militares que aparecen, son bastante cercanas a la realidad por desgracia, dado que hoy en día no hay barco de guerra que no tenga unos potentes misiles teledirigidos. De hecho, la realidad supera a la ficción dado que en este campo se avanza mucho, siendo los ataques con drones una de las estrategias más usadas para evitar llevar tropas a una zona y minimizar las bajas de un ejército.

EXTRA: EL ORDENADOR DE BOB

Creo que me dejo alguna otra cosa curiosa por contar, pero estas 5 son las que más me han llamado la atención. Bueno, os dejo con una última perla: el ordenador de Bob en Insuricare. Estamos tan acostumbrados a ver trabajos de oficina con ordenadores que lo habremos pasado por alto. En los 60 se empezaron a producir computadoras, pero no tenían nada que ver con los ordenadores personales que usamos o incluso con el que se muestra en la película. Este se parece más a un PC de los años 90 que al Telesíncro que se fabricaba en España en los años 60 o las Olivetti italianas.

Al tratarse de un objeto cotidiano y no de la avanzada tecnología de los superhéroes o de Síndrome… ¿se trata de un gazapo o está hecho a propósito?

La verdad tras la leche cruda

Ser retro no es beber leche como en el siglo XVIII

 

La polémica sobre la leche cruda ha vuelto a boca de todos | Foto de Noemí Jiménez

Lo natural está de moda. Es un hecho. Y está genial que cada vez tendamos a consumir productos menos procesados y más frescos, pero ¿hasta qué punto esto se convierte en una ventaja? Resulta, que lo natural también es marca. Lo natural vende. Y a veces, lo natural también es una estafa y puede matar.

Tiremos de hemeroteca… 6 de febrero de 2018: “Un afectado por meningitis en Madrid tras consumir queso crudo de oveja infectado por una bacteria”. Primer toque de atención.
19 de julio de 2018: “El Gobierno regulará la venta directa de leche cruda”. ¿En serio? Antes de comenzar esta reflexión, en el que es mi primer post en este medio, me gustaría hablar de Louis Pasteur, uno de los padres de la microbiología.

Este químico y bacteriólogo francés fue el encargado de demostrar que las enfermedades de aquella época (bacterianas en su mayoría) no surgían de la nada. Desmontó la generación espontánea y entre otras muchas de sus aportaciones, nos dejó el proceso de pasteurización. En aquella época existía el problema de que alimentos como la leche o el vino se estropeaban en poco tiempo y Pasteur, investigando sobre la vid, descubrió que había dos microorganismos implicados en los fenómenos de fermentación del mosto de uva. Hallados los culpables solo quedaba crear un método para acabar con ellos y así obtener un vino que durase más tiempo. Y lo hizo. Descubrió que hirviendo el vino podíamatar casi en su totalidad a estos microorganismos y así aumentar la “fecha de caducidad”.Esto fue replicado más adelante en otros alimentos como la leche y tuvo un impacto muy positivo en la sociedad. Básicamente la gente ya no moría de enfermedades derivadas del consumo de estos productos contaminados. El siguiente paso era aumentar la efectividad del proceso y hacerlo a escala industrial. Para los inicios de los años 20, eso ya estaba conseguido, y para los años 40, el método UHT estaba a punto.

La ultrapasteurización, uperización o método UHT consiste en someter a la leche u otros productos a una serie de ciclos de altas temperaturas con el fin de eliminar todos aquellos organismos patógenos que puedan alterar la calidad del producto o sean perjudiciales para la salud. Con este proceso se consigue eliminar a la mayor parte de microorganismos, incluidas las formas resistentes de los mismos. Así conseguimos mantener todos los nutrientes, el sabor no se ve casi afectado y siempre podremos consumirla con seguridad. Ante esto yo me pregunto: ¿Qué necesidad tenemos de consumir leche cruda?

La respuesta es fácil. NINGUNA. La leche cruda no está pasteurizada. Ni siquiera hervida del modo que proponía Pasteur al inicio del siglo XX. La leche cruda presenta microorganismos patógenos que nos pueden producir desde una sencilla diarrea hasta la muerte. No es segura.

La leche cruda de vaca está diseñada para consumo de los terneros | Foto de Adam Morse

Ahora bien, te puedes preguntar por qué el Gobierno quiere regular su venta. Esto viene a la cola de la normativa que ha aprobado la Generalitat y que se nutre del reglamento europeo 853/2004, de normas de higiene de los alimentos de origen animal. Se trataría de poder regular la venta de un producto peligroso. No obstante, si esta regulación no viene acompañada de una campaña de información al consumidor, puede resultar muy problemático. En primer lugar, porque hay que informar de los riesgos del consumo de esta leche y de qué grupos de población (niños, ancianos, personas inmunodeprimidas y embarazadas) no deben consumirla bajo ningún concepto. En segundo lugar, hay que decir que hay alternativas mucho más seguras. En tercer lugar, que no aporta ningún beneficio extra, y en cuarto lugar, que hay que seguir una serie de conductas higiénicas para tratar la leche de una forma que minimicen esos riesgos.

Entre los argumentos que exponen los defensores de este tipo de leche están:

· Los controles veterinarios y los análisis son suficientes: MENTIRA. Un control veterinario te asegura que la vaca está sana, no te asegura la ausencia de patógenos en la leche. Además, las instalaciones donde se produce dicha leche siguen un control microbiológico de mínimos porque el coste que supondría un examen exhaustivo sería inviable para las ganaderías.

· Si las instalaciones no tienen focos donde se pueda infectar la leche, se disminuye el riesgo: MENTIRA. Ningún ganadero trabaja en un ambiente de esterilidad, por lo que la leche, rica en azúcares y nutrientes, es un caldo de cultivo perfecto para los microorganismos. La esterilidad cero no existe, pero si le pones un cebo a E.coli, esta bacteria va a picar.

· Si hierves la leche en casa es suficiente: MENTIRA. Una cocción casera no es suficiente ni iguala a la efectividad de los procesos industriales ya estandarizados. Si añadimos que no sabemos hasta qué punto la gente es conocedora del proceso exacto de cocción necesario para reducir mínimamente la carga patógena, hacemos de esta desinformación un factor de riesgo añadido.

· La leche pierde sus nutrientes: MENTIRA. Las pérdidas detectadas son menores del 10% y solo presentes en algunas vitaminas como la C, siendo completamente despreciables.

Como vemos, ventajas CERO. Todo obedece a un interés puramente de mercado. Se trata de vender y venderlo como sea. Aunque suponga un problema de salud pública como en el caso de la persona que murió de meningitis. Aunque se engañe al consumidor con su sabor y sus nutrientes. Aunque aseguren que pasan suficientes controles cuando en realidad pasan los mínimos requeridos. Aunque te vendan seguridad. ¿Qué hay de cómodo en comprar leche para hervirla en tu casa cuando puedes comprarla ya hervida y con todas las garantías de que esa leche no tiene ningún organismo patógeno?

Si hemos avanzado en materia de seguridad alimentaria no es para que ahora nos volvamos a morir a los 30 años como a principios del siglo pasado. Y que no nos vengan con el rollo natural. Queridos lectores, natural también es el arsénico y no nos da por beberlo en infusión.

 

Para más información sobre los riesgos que conlleva la leche cruda, puedes consultar este especial del CDC (Centro de Enfermedades Infecciosas de EE.UU.).

El cannabis es más útil de lo que piensas

El Cannabis es conocido mundialmente por su uso como droga psicotrópica, la marihuana, pero realmente tiene muchísimos más usos. Concretamente veinticinco mil.

La famosa hoja del cannabis | Foto de Rick Proctor

Seguro que al menos una vez en tu vida, paseando por alguna calle o en el patio interior de tu edificio (o si alguna vez la has consumido) te ha llegado el aroma particular de la marihuana. Un olor fuerte que puede llegar incluso a ser agradable, que directamente asocias con que alguien está fumando la droga. Y dejando completamente de lado las opiniones a favor o en contra del consumo de esta, la realidad es que la sociedad ha colgado un estigma a la planta del cannabis que no beneficia a nadie.

El Cannabis Sativa es la planta de la que, en una de sus variaciones, se obtiene la marihuana, sí; pero en otra, se obtiene el cáñamo. La diferencia entre estas dos variantes es indistinguible a simple vista, pero la primera contiene entre un 6-12% de tetrahidrocannabinol (THC) y la segunda solo un 0,2%. Es este compuesto químico el que produce el efecto de “colocón” de la marihuana, con lo que drogarse con la variante del cáñamo es auténticamente imposible. Tendrías que fumar 850kg de cáñamo para notar el efecto del THC y te aseguro que, mucho antes, la falta de oxígeno no te permitiría llegar a esa meta. El problema es que, al ser aparentemente iguales ambas plantas, el estigma social que conlleva una lo acarrea también la otra; y a pesar de que el cáñamo es legal en uso industrial, implica un quebradero de cabeza burocrático para aquellas empresas que quieran hacer uso de sus increíbles propiedades basadas en fundamento científico real. The Body Shop es una de estas empresas, y nos llevó a Francia a visitar uno de sus campos de cultivo y la cañamera que se encarga de procesarlo.

Caminar entre plantas de cannabis es una experiencia única.

A las afueras de Tremblay, un pequeño pueblo francés, se encuentran enormes plantaciones de cáñamo, y la primera reacción al verlas es chocante. Al fin y al cabo, uno no está acostumbrado a ver hectáreas y hectáreas de “plantas de maría” (a pesar de no ser técnicamente eso); y la imagen, sin duda, es curiosa. Caminar entre ellas lo es aún más, ya que cada planta mide fácilmente dos metros, y todas ellas crecen relativamente cerca las unas de las otras creando un frondoso bosque repleto de la famosa hoja estrellada. En el cáñamo se aprovecha todo; semillas, hojas y tallo, y en total se le puede dar más de 25.000 usos. Lo interesante de esta planta es que toda ella son beneficios: absorbe el mismo dióxido de carbono que una hectárea de bosque, no necesita pesticidas ni agua de riego (por eso se planta en la zona de Francia donde la cantidad de lluvia al año es perfecta para ella), sus raíces limpian el suelo y lo oxigenan para futuros cultivos, los aceites que se obtienen de las semillas tienen el ratio perfecto (3:1) de Omega-3 y Omega-6, con lo que la piel los absorbe al instante para hidratarse. Y un largo etcétera. Se usa en cremas, en comida, como abono, para hacer papel, telas, como heno para animales, píldoras inflamables, insecticida natural, y miles de cosas más.

Realmente, el cáñamo se dice que fue la primera planta que domesticó el ser humano en la era neolítica, y que jugó un papel clave en la evolución de este. De no ser por el estigma que la sociedad ha puesto sobre esta planta en los últimos años, muchas más personas conocerían los increíbles beneficios que tiene el cannabis.

Qué hacer si encuentras una lagartija en apuros

Este hilo de Twitter lo resume a la perfección.

 

Las lagartijas son bastante cutes, si lo miras bien

¿Qué hacer si te encuentras un lagarto pequeñito y cute en pleno verano? Esto es lo que le ocurrió a Noelia (@noelito_azulito) y a su madre, que finalmente adoptaron a la pequeña lagartija.

La pobre lagartija se había caído en el fregadero, donde había lejía, y sus patas estaban un poco dañadas. Pero su nueva mamá supo actuar rápido y la lavó con agua tibia.

Tenemos que cuidar a los animales que nos rodean, respetarlos y ayudar a que estén bien. Si encontramos lagartos u otros bichitos desorientados, lo correcto sería ayudarlos a volver a su casa o a la naturaleza.

Como bien dice en el hilo de Twitter, tenemos que recordar que los reptiles tienen la sangre fría, así que hay que usar agua tibia para que no les entre un fresquito que pueda acabar en hipotermia. Ahora ya está bien y recuperada, vive en una preciosa hoja de ficus, pero si queréis saber la historia al completo tenéis que leer el hilo.

Por qué deberías tener un Google Home

Imagina tener a alguien en tu casa atento a todo lo que dices y dispuesto a ayudarte. “Un mayordomo” podrías pensar, pero no, porque no se mueve del sitio, solo te ayuda con la voz. Algo así es Google Home.

 

El Google Home Mini

Aunque lleva desde noviembre de 2016 disponible en EEUU, Google Home acaba de aterrizar en España para que cualquiera pueda utilizarlo. Y digo cualquiera porque pensaba que estaría destinado a usuarios de Android o que, en caso de ser compatible también con iOS, tendría funciones muy limitadas; y no está siendo así. Soy usuario de iPhone desde hace muchos años y Google Home es completamente compatible con mi teléfono. En el evento presentación del dispositivo en España, tuvimos ocasión de hablar con varios responsables de Google, como Andrés Martínez (Responsable de Relación con Desarrolladores del Equipo de Ingeniería de Google España) y Anaís Perez Figueras (Directora de Comunicación de Google España y Portugal), y ambos nos contaron lo útil que puede llegar a ser tener en casa un Google Home. Y al igual que hice al probar Windows por primera vez, hoy os voy a contar mi experiencia viviendo con Google Home por primera vez.

El Google Home viene en dos tamaños (al menos en España): el estándar y el mini; y las únicas dos diferencias entre ambos son la potencia del altavoz y la capacidad de cambiar la base del modelo estándar para adaptar su diseño al de tu casa. Bueno, y el precio. El normal cuesta 149 euros, mientras que el mini “solo” 59 euros, y hará las veces de un muy buen regalo de cumpleaños cuando no sepas qué regalar.

Viene en varios colores, este es el blanco.

¿Pero para qué sirve exactamente Google Home? Imagina tener un Siri cargado de esteroides y con un cuerpo físico. Pues básicamente eso. Google Home es la “carcasa” donde se aloja Google Assistant, el asistente de voz de Google. Su principal ventaja es que cuenta con la potencia y la capacidad del motor de búsqueda de Google a sus espaldas, con lo que es capaz de responderte todo lo que necesites preguntar. Tiene una capacidad bastante acentuada de escucha, con lo que en general te oirá desde cualquier lugar de la casa cuando digas “OK Google”, el comando de voz que lo despierta. A partir de ese punto puedes pedirle que ponga alarmas y temporizadores, música (ya sea desde sí mismo o desde un altavoz externo), que te recuerde cosas, que te lea tu agenda, el tiempo que hace hoy, que añada un nuevo producto a tu lista de la compra, etc, etc. Y si tienes dispositivos de smart home en casa, puede apagar las luces, bajar las persianas, activar la aspiradora o subir la temperatura, entre otras muchas cosas.

“Cuando no tienes el móvil a mano necesitas un dispositivo que te ayude a responder las tareas cotidianas.”

– Anaís Perez Figueras; Directora de Comunicación de Google España y Portugal).

Yo he instalado uno en el dormitorio y otro en el estudio, y ambos se comunican entre sí para no activarse a la vez. Sorprendentemente, el proceso de instalación es muy, muy sencillo. Únicamente lo conectas y desde tu teléfono, con la aplicación de Google Home, lo detectas y lo configuras en menos de 5 minutos. Muy fácil. Y si sois varias personas en casa, es capaz de detectar hasta 6 voces distintas y tener la información al día de cada uno. Y esto me sorprendió como lo que más.

Es cierto que se encuentra en una fase muy inicial, y más de una vez te responderá diciendo que aún está aprendiendo. Aún así, se defiende bastante bien, y aunque llevo pocos días con los dispositivos creo que estoy cogiendo la costumbre de, cuando tengo una duda, preguntarla en alto a Google en lugar de buscar en el ordenador. El tiempo dirá si esto va a más o comienzo a olvidarme de ello.

“Si es algo que utilizas al menos dos veces al día, es que es un buen producto”

– Andrés Martínez. Relación con Desarrolladores del Equipo de Ingeniería de Google España

¿Las pseudo ciencias funcionan? Esta es la explicación

El auge de las pseudo ciencias supone un riesgo para muchas cosas, incluida la salud.

 

Los minerales cristalizados juegan un gran papel en las creencias pseudo científicas.

Hay quien dice que, en ocasiones, simplemente entrando a un lugar es capaz de sentir las energías positivas y negativas que lo imbuyen. O que gracias a las piedras y cristales que tiene en su casa, repele cualquier tipo de conexiones negativas. Pero, ¿qué criterio científico hay detrás de todo esto?

Como estos ejemplos, hay miles; y son la base de las pseudo ciencias que tanta popularidad están cogiendo últimamente. Aún así, esto viene de largo: chamanismo, brujería, alquimia e incluso religión son creencias que han acompañado a la humanidad desde el principio de los tiempos, pero que con la inmensidad de las redes sociales están extendiéndose como la pólvora. El problema con las pseudo ciencias (y con cualquier creencia) es que cuando adoctrinas con ella pasa a ser peligrosa. Y ojo, la libertad religiosa es algo fundamental en una sociedad tolerante y respetuosa pero comunicarla como la única verdad a un grupo influenciable de personas puede limitar su capacidad de crecer en lugar de fomentarla. Por ejemplo, decirle a una persona joven que la alineación de los planetas con las constelaciones influye activamente en los momentos en los que su vida puede experimentar cambios es condicionarles a fenómenos externos (y falsos) en lugar de darle las herramientas y empoderarle para que sea esa persona la que decida cómo y cuándo cambia su vida.

Lo mismo ocurre en la salud. Hay muchísima gente defensora del Reiki (o toque terapéutico), una técnica de sanación espiritual que inventó Mikao Usui en 1922, a pesar de haber sido desmentida en numerosas ocasiones, incluyendo el famoso experimento que Emily Rosa realizó a los 9 años y que demostró la inexistente base científica del Reiki. Es algo comparable a la homeopatía, una pseudo ciencia que basa su funcionamiento en diluir muchas veces un compuesto dañino en agua. Es decir, si una sustancia enferma a las personas la homeopatía toma una parte de esa sustancia y la diluye en 99 partes de agua. Después toma esa mezcla restante y la diluye de nuevo en 99 partes de agua. Y así hasta 10, 20 o 30 veces; hasta el punto de que las últimas mezclas serían el equivalente a tirar una aspirina en el océano Atlántico y decir que, al beber de él, tu dolor de cabeza desaparecerá. Con total seguridad, ni un solo átomo del compuesto original llegue a entrar en tu organismo, pero la homeopatía defiende que el agua “tiene memoria” y se reestructura para provocar los beneficios correspondientes, y que a mayor número de disoluciones, más efecto tendrá. Lo cuál no tiene ni pies ni cabeza.

Lo que sí es cierto es que a todas estas pseudo ciencias les acompaña, generalmente, un intenso efecto placebo que ayuda notablemente a que el individuo que las practica crea aún más en su eficacia. El efecto placebo está bastante estudiado en la ciencia moderna y es capaz de hacer que si yo me tomo un caramelo convencido de que es una pastilla para el dolor de cabeza, mi dolor de cabeza se reduzca. Y os puedo asegurar que el caramelo no está imbuido de energías místicas, con lo que el efecto se tiene que estar produciendo en mi propio metabolismo.

Que existe un problema en el modelo de educación (a nivel mundial) no es ninguna novedad, pero estamos ya viendo las primeras consecuencias de esto con el auge de movimientos como el antivacuna, el terraplanista, el de las pseudociencias o cosas tan interesantes como que 16,4 millones de americanos crean que la leche con chocolate viene de las vacas marrones. En lugar de tener un pensamiento crítico y fundamentado en pruebas empíricas y científicas, las nuevas generaciones están tomando por válidos argumentos que bien podrían ser de hace varios siglos, sin pararse a comprobar si aquello en lo que creen puede o no ser cierto. Y no debemos olvidar que la ciencia también se corrige a sí misma para poder evolucionar, pero eso no quita que antes de aferrarnos a una creencia o pensamiento, debamos comprobar su validez.