YouTube censura un vídeo sobre la copa menstrual por “resultarles violento y ofensivo”

“He recibido comentarios diciéndome que enseñar la sangre de la copa menstrual es asqueroso e innecesario, especialmente desde que el vídeo se viralizó. Creo que es urgente romper el tabú y liberarnos de la vergüenza”

El pasado 13 de julio, Ana Cerezuela (conocida como Terafobia en redes sociales), subía un vídeo a YouTube sobre la copa menstrual. En él, contaba su experiencia con la copa y respondía preguntas variadas: por qué es una alternativa a otros productos de higiene íntima, cómo se utiliza, cómo se esteriliza, su precio medio, o cuánto dura.

Es posible que hasta ahora no hayáis oído hablar de la copa menstrual como alternativa a los tampones y compresas. Yo misma no supe lo que era hasta hace un par de años. Se trata de un recipiente que se inserta en la vagina durante la menstruación para depositar el flujo menstrual. Cuenta con varias tallas, formas y distintos niveles de rigidez y no hay mucha información sobre ellas.

Ana fue notificada ayer, día 2 de septiembre, de que el vídeo había sido retirado de manera manual tras su revisión, por incluir “contenido violento o gráfico que parece haberse publicado con fines ofensivos, sensacionalistas o irrespetuosos”.

Aviso de YouTube recibido por Ana sobre la violación de normativa de la Comunidad

No parece haber duda de que el vídeo ha sido eliminado por un clip en concreto, en el que se mostraba la copa menstrual recién extraída de la vagina, sin que esta última se viese lo más mínimo. En el clip aparecía la copa con sangre, y esto ha causado mucha controversia. ¿Cómo es posible que un vídeo que habla sobre la menstruación y sus productos higiénicos cause controversia y revuelo cuando la mitad de la población tiene el periodo?

“Es necesario hablar de la regla en Internet porque nos han enseñado toda la vida a no hablar de ella”, afirmaba Ana en sus stories de Instagram ante la noticia de censura.

Cuando yo fui al colegio, un día en primero de la ESO nos dividieron en chicas y chicos, y a las chicas nos explicaron por encima qué era la menstruación y nos dieron tres tampones y unas compresas. Cuando nos venía la regla en clase y no teníamos compresas teníamos que preguntar muy bajito a nuestras compañeras si podían darnos una y, si te venía y por alguna razón manchabas los pantalones o la silla, aquello era motivo de burlas y risas entre los chicos.

Desde pequeños se nos ha enseñado que tener la regla es algo que hay que esconder, no hay que hablar de ello. A nadie le interesa que tengas la regla, que te duela todo el cuerpo una vez al mes o que incluso el dolor te cause náusas. Es algo que hay que llevar en silencio porque “la regla da mucho asco”.

Entre varias personas hemos asesorado a Ana sobre cómo actuar para que YouTube reconsidere subir el vídeo, y he aprovechado para hacerle algunas preguntas sobre el mismo:

PREGUNTA: ¿Por qué hiciste un vídeo de la copa menstrual?

ANA: Para empezar, porque cuando yo intenté informarme sobre la copa eché en falta un vídeo así, que me hiciera entender completamente cómo es utilizarla. La información que tenemos, además de que no se nos da (tenemos que ir a buscarla si la queremos), es poco precisa, dispersa y a veces contradictoria. Y la copa es un invento que a mí me parece revolucionario para la salud de muchísima gente.

Hay personas que no pueden permitirse productos desechables todos los meses, menores que se ven obligados a no ir a clase cuando tienen la regla porque no disponen de tampones ni compresas… por no hablar del impacto medioambiental que nos ahorramos utilizando copas menstruales. Así que hice mi vídeo contando mi experiencia con todos los detalles que creí importantes porque hay que hablar más de que esto pasa y existe.

Esta es la copa menstrual.

P: El vídeo llevaba más de una semana subido. ¿A qué se debe que lo hayan censurado ahora?

A: No tengo muy claro cómo funciona, pero sé que ha sido una decisión humana, no automática. Recibí un comentario muy desagradable de un señor al que le había escandalizado ver mi sangre en una pantalla y que me decía que me iba a denunciar el vídeo. Yo denuncié su comentario porque contenía elementos muy homófobos y misóginos, pero de eso no sé nada. Al rato YouTube me notificó que, tras revisar manualmente mi vídeo, habían determinado que incumplía las normas de la comunidad por ser “violento, gráfico o sangriento”.

P: ¿Has recibido muchos comentarios de ese tipo?

A: He recibido comentarios diciéndome que enseñar la sangre es asqueroso e innecesario, especialmente desde que el vídeo se viralizó. Pero la mayoría de personas que lo habían visto tuvieron la reacción contraria, más bien de “por fin alguien me cuenta cómo es esto de verdad”.

P: ¿Crees que estos vídeos son necesarios, además de para aprender sobre la copa menstrual, para la normalización del periodo?

A: Son muy necesarios. No hubiese tenido tanta acogida si no hubiese una necesidad general de recibir información. Ver la sangre tal cual es ayuda a perderle el miedo, y cuando literalmente la mitad de la población mundial tiene que lidiar con ella durante la mayor parte de su vida, creo que es urgente romper el tabú y liberarnos de la vergüenza.

Hablamos con un gitano sobre el polémico monólogo de Rober Bodegas

Juan Antonio (OT 2017): El humor debería hacernos bien a todos, no solo a unos pocos.

Rober Bodegas en el infame monólogo

Twitter está que arde estos días, y no precisamente en sentido positivo. Un antiguo monólogo del humorista Rober Bodegas ha resurgido e incendiado las redes sociales por su contenido: un cúmulo de chistes fáciles sobre los peores estereotipos gitanos que incluyen la violencia, la analfabetización, el mercado de la droga y algún que otro comentario de abuso sexual. Lo que para muchos de nosotros es evidentemente un discurso racista para otros tantos no, incluido el propio humorista que en su disculpa pública decía que “A mi personalmente no me ofende ningún chiste […] más allá de encontrarlo más o menos gracioso y/o certero, pero comprendo que no todo el mundo afronta el humor de la misma manera.”

Es muy interesante ver cómo las personas que hacen este tipo de “humor” donde el foco de las risas estereotipa a distintas minorías (ya sea por motivos de raza, sexualidad o incluso género) acostumbran a ser hombres blancos cishetero de clase media-alta y que, como en este caso, gozan de cierta popularidad en su país. Se entiende que, al no pertenecer a ninguna minoría, no se puedan hacer chistes dirigidos a ofenderte, pero no se entiende tanto la falta de empatía que no te hace ver que los tuyos sí que ofenden a otros colectivos.

Juan Antonio (OT 2017) ha visto el monólogo | Foto RTVE

Creemos que hablar de este tema no nos corresponde principalmente a nosotros, si no a la propia etnia gitana; así que hemos podido hablar con Juan Antonio, exconcursante de Operación Triunfo 2017 y gitano, para que nos de su opinión al respecto.

PREGUNTA: ¿Por qué se ha generado esta polémica?

JUAN ANTONIO: Yo creo que esto se ha generado porque nos hemos sentido insultados. No veo que sea un chiste: está comparando el día a día de un gitano con el de un payo, como si el primero lo hiciese todo mal y el otro lo hiciese todo bien.

P: El monólogo comienza con la frase “Ya no se pueden hacer chistes de gitanos”. ¿Ya no se pueden hacer chistes de gitanos?

JA: Yo no creo eso. Con humor y con buen rollo puedes decir cualquier cosa; puedes decir las cosas sin ofender y contar la historia de un gitano sin decir cosas que, realmente, hacen daño.

P: ¿Qué piensas y sientes como gitano al escuchar chistes donde se perpetúen y generalicen estereotipos como el robo, la compraventa de drogas, el analfabetismo o el abuso sexual a través de la prueba del pañuelo?

JA: Me hierve todo por dentro. Yo me he criado en un mercadillo porque mi madre siempre fue mercader ambulante y he visto muchísimas veces a gitanas tener que recuperar prendas que otra gente venía a robar. No siempre es todo como se cuenta. Cada vez que generalizan con estereotipos de gitanos hablan también de mi porque es lo que yo soy. Y yo no soy como ellos dicen. Cada vez que dicen “gitanos” están diciendo también “Juan Antonio”. Me molesta que se me clasifique de una manera que no soy. En mi casa nunca he visto nada de lo que esta gente está hablando; ni drogas, ni alcohol… Yo me he criado en una casa sana, mis padres son pastores y siempre me ha ido muy bien. También me parece un poco hipócrita el estereotipo que dice que “los gitanos no trabajan” cuando hoy en día una buena parte de la sociedad no trabaja y nada tiene que ver con que sean o no gitanos. Creo que no es justo.

P: ¿Cómo le explicarías a un humorista así que su monólogo ha sido racista?

JA: Más que un monólogo ha sido una comparación entre gitanos y payos, y las comparaciones son odiosas. Yo comparto que el humor pueda hacer gracia a unas personas y a otras no tanto, pero cuando pasa a ser un insulto ya no es humor. Cuando una cosa hace daño ya no es humor. Y el humor debería hacernos bien a todo el mundo y no solo a unos pocos.

P: Entonces ¿dónde dirías que está el límite entre el humor y, en este caso, el racismo?

JA: En este caso no hay nada que lo separe. Su humor es racismo. No veo diferencia. Lo que no se puede es utilizar su posición para menospreciar a otras personas. Nosotros estamos luchando y esforzándonos para huir del estereotipo y ya se puede ver una evolución inmensa dentro de la comunidad. Queremos vivir como nosotros vivimos sin que se metan con nosotros. Y argumentos como que “los gitanos no pueden llegar a determinadas posiciones” no tienen ningún sentido. Yo he podido entrar a un programa de televisión y he terminado cantando en el Santiago Bernabéu o en el Palau Sant Jordi siendo gitano. Al final esto ha sido un abuso. Como no hay gitanos en su misma posición que se puedan defender ha pensado que no iba a pasar nada. Y se ha equivocado. No solo ha tenido una repercusión gigante entre gitanos si no que también entre no gitanos que se han ofendido igualmente.

Y no es que parezca que “ya no se puedan hacer chistes de gitanos” como dice Rober o “ya no se pueden hacer chistes sobre mariquitas” como decía Bertín Osborne, porque sí que se puede. Al igual que se puede hacer humor sobre el machismo sin que este sea machista, hay que plantearse en qué momento tus chistes forman parte del repertorio que tenía tu cuñado hace veinte años y pasar página; creando un humor cuyo centro de interés no gire entorno a meter en el mismo saco de mierda a un colectivo minoritario que está luchando por eliminar esos estereotipos.

A día de hoy (casi) no se hacen chistes sobre esterotipos negativos de gente homosexual porque todos somos más conscientes de que son homofobia y otorgan herramientas a otras personas para que la condición sexual de alguien sea motivo de burla. Ayer mismo salía la noticia de que Jamel Myles, de 9 años, se quitaba la vida tan solo cuatro días después de decir en su colegio que era gay y pasar a sufrir un bullying que le superó. Ese bullying es pura homofobia, y ver en la tele un chiste sobre “mariquitas” desde luego no ayuda a concienciar. Entonces, si no se hace humor dañino sobre un colectivo minoritario como el lgtb, ¿por qué si hacerlo con una etnia minoritaria?

Es el momento de dejar de pensar que “ya no se puede hacer humor” sobre estereotipos y empezar a crear nuevos chistes que dejen atrás aquello por lo que las minorías llevan tanto tiempo luchando y, sobre todo, de escuchar y esforzarse en entender a aquellas personas que te expliquen que un comportamiento que has tenido es ofensivo para su minoría.

Krash: la primera marca de maquillaje de un youtuber español

Krash no entiende de géneros ni de reglas, esta es la marca de maquillaje de Álvaro Kruse

La gran variedad de modelos elegidos para ser la imagen de Krash.

Krash es vegana, cruelty-free, sin etnias, tallas, género ni normas. Esta marca de maquillaje es la primera que un youtuber español saca a la venta. Su creador es Álvaro Kruse, que tras dos años de trabajar en ella por fin ve su marca en tiendas.

Por ahora cuenta con tres iluminadores: Kádiz (con partículas doradas y plateadas), Karmen (un tono melocotón) y Kandy (rosado). Álvaro ha sido conocido siempre por su amor por los iluminadores y todos esperábamos encontrarlos en su colección, aunque sacará otros productos de maquillaje más adelante.

Todo empezó realmente por encontrar una marca en la que el hecho de que los chicos se maquillasen o apareciesen en uno de sus expositores no fuese ‘raro’ o ‘inusual’. Después de años maquillándome y probando cientos de productos en YouTube, decidí que era el momento de que diese el paso de crear justo esa marca que siempre busqué y nunca encontré en España –Álvaro Kruse.

El mismo día 23 fui a comprar Karmen, el tono melocotón de The Klow (como “the glow”, el brillo, pero con K), que es como se llama la línea de iluminadores. El stand estaba casi vacío a causa del éxito de la marca, pero aún pude probar todos los iluminadores en mi piel y me llevé una increíble sorpresa.

Tonos para todos.

 

Mi piel tiene un subtono amarillo, y es bastante clara aunque ahora tengo algo de moreno. Normalmente ni pensaría en comprar Kandy, que es muy rosa y suele encajar en tonos con subtono rosado o pieles muy blancas. Sin embargo, prometo que lo pasé muy mal porque no sabía cuál de los tres tonos elegir. Al final me decanté por Karmen por descarte: Kandy iba a utilizarlo menos al quedar menos natural sobre mi piel y Kádiz era demasiado luminoso. Pero si quieres tener EL SOL DE CÁDIZ en tu rostro, sin duda ve a por ese porque es precioso.

Todos los tonos se pueden dar por capas, cuenta Álvaro en el vídeo de presentación de Krash Kosmetics. Esto quiere decir que puedes usarlos de manera sutil o ir iluminando la ciudad, dependiendo de la cantidad de producto que pongas. Para estar increíble en cualquier situación.

Desde Omglobalnews queremos darle la enhorabuena a Álvaro y a su equipo por emprenderse en este prometedor proyecto y os recomendamos a todos que probéis Krash. Da igual tu género, etnia o talla, hay un producto para ti.

 

He hablado durante 24 horas con frases de Paulo Coelho

“No me pongo nerviosa porque soy una asesina” dije mientras cortaba zanahorias con un cuchillo afilado. Mi compañera de piso de repente estaba muy incómoda y no sé por qué.

El autor Paulo Coelho es, también, un meme en internet por sus frases.

Hace tan solo unos días se hacía viral una entrevista del autor Paulo Coelho de XLSemanal, donde estallaba ante unas preguntas insistentes de la periodista sobre su próxima novela.

Paulo Coelho es sobre todo conocido por su obra El Alquimista, libro del que yo escuché hablar por primera vez cuando Laura Gallego lo citaba en Mandrágora, o algo por el estilo. Ahora me doy cuenta de que estas frases se han utilizado por los nuevos chamanes modernos que han ido surgiendo debajo de las piedras.

Así que hoy he hecho el experimento de hablar a mis allegados (más bien con Terafobia, mi compañera de piso) con frases del autor, o al menos utilizando estructuras similares a las suyas o parafraseando. Esto es lo que ha ocurrido:

Cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla. 
-¿Y por qué soy pobre todavía? -murmura Terafobia con voz quejumbrosa.
-Porque no quieres el dinero lo suficiente.

Lo que Coelho afirmaba en su última entrevista, además, era que ser rico nada tenía que ver con el dinero. “Conozco a mucha gente que es pobre porque solo tiene dinero” era otra frase de cartelito con la que respondía cuando le preguntaban por su casa con mayordomo en Suiza.

Cuando tenemos los grandes tesoros delante de nosotros, nunca los reconocemos.
-¿Seguro? -pregunta Terafobia mientras abre un tupper de la nevera.

Cuando hablo del universo, las energías atrayentes y las señales que te llevan a tus sueños, solo recibo miradas preocupadas ante el aura de misticismo que de repente se ha cernido sobre mí. Es como si estuviera hablando pero sin decir nada: entienden el código pero no el mensaje.

Paulo Coelho, decepcionado, ante el hecho de que no te creas sus frases

La verdad es que me imagino ser Virginia Drake, la periodista que entrevistó a Coelho, y me habría sentido muy desubicada, alerta todo el rato. Sobre todo tras la frase de:

Tú no me has puesto nervioso. Yo soy un asesino, y los asesinos no se ponen nerviosos. Los asesinos solo matan o salvan.

La entrevista no tuvo ningún desperdicio, pero no nos contaba nada nuevo sobre este personaje místico. Sin embargo, si quieres enterarte de cosas verdaderamente importantes, te invito a que te pases por la entrevista en exclusiva que Julen Hernandez hizo a Marina Jade.

 

Me he apuntado a boxeo y esta es mi experiencia

Mi primera experiencia con el boxeo no está siendo como esperaba y necesito compartirlo con vosotros.

Esta podría ser yo solo que no lo soy.

Este verano decidí que me iba a apuntar al gimnasio. Una llega a una edad en la que necesita dejar el sedentarismo y hacer algo por moverse. Aunque ando mucho, no es suficiente. Quería ponerme en forma.

El problema es el de siempre: no me gustan los gimnasios. Me aburre correr en una cinta, o pedalear en una bicicleta estática. Alguna vez he ido a clases de aeróbic o zumba, y eso estaba bien. Pero entonces una amiga me contó las maravillas del fitboxing, una modalidad del boxeo para ponerte en forma. No es boxeo de contacto (en el que te pegas con alguien) así que no hay peligro de morir. O eso pensaba yo.

Fui a mi primera clase con mente abierta: iba a ser la nueva, no he hecho deporte en mi vida, igual vomitaba. Todo fue genial. Me explicaron cómo funcionaba a la clase, cómo vendarme las manos y técnica básica para pegar al saco. Todo esto es muy importante porque, al fin y al cabo, podría lesionarme si no hago bien los ejercicios. Igual que cuando aprendes a hacer yoga en tu cuarto podrías lesionarte porque no hay nadie corrigiéndote la postura, en el boxeo es importante protegerte las manos y aprender a pegar.

Expectativas de cómo crees que vas a lucir en el gimnasio. Pista: no es así.

Lo primero que pensé es que me veía muy ridícula con unos guantes de boxeo tan grandes como mi cara. Luego tuve que dejar de pensar porque no me llegaba suficiente oxígeno al cerebro. La clase fue muy dura, pero satisfactoria. Eso sí, sudé por recovecos de mi cuerpo que ni sabía que podían sudar. Pero me fui a mi casa contenta, bebiendo mucha agua y mandando audios a mis amigos y familiares contándoles la experiencia porque seguía viva y eso era para estar orgullosa. Había superado mi primer día de boxeo y podía comer felizmente porque me lo merecía.

Sin embargo, la desdicha llegó al día siguiente. Estaba tumbada en la cama, y me despertó la luz del sol a través de las cortinas. Todo parecía augurar un bello y hermoso día, hasta que moví el culete para cambiar de posición: no podía. O sea, sí podía, pero dolía a muerte. Eso es, hermanos, la desdicha había entrado a mi vida en forma de agujetas. Y me dolía absolutamente todo.

Ese día no pude hacer más ue vivir entre quejas, porque el dolor era insoportable. A los tres días desapareció, pero tocó la segunda clase de boxeo. Y ahí estaban otra vez, las agujetas. El dolor. El infierno. Escribo esto tras mi tercera clase, con dolor en el cuello y los brazos, preguntándome si algún día remitirán las agujetas. Si volveré a andar sin poner muecas de incomodidad en la cara.

No me esperaba tener tantas agujetas, aunque se compensa con la fuerza de voluntad que le estoy poniendo. Me gusta ir porque me lo paso bien en la clase de boxeo, he conseguido superar mi pereza y miedo a ir al gimnasio y no ser buena o patosa (que lo sigo siendo, pero como que ahora me da igual) y me estoy poniendo, poco a poco, en forma.

Mentes Poderosas: la película más incómoda que he visto nunca

Mentes Poderosas es la nueva película adolescente, y nunca antes había sentido tanta vergüenza ajena en el cine.

Ayer fui a ver Mentes Poderosas (The Darkest Minds), la primera parte de lo que parece va a ser una trilogía adolescente distópica basada en la novela de Alexandra Bracken. No he leído la novela, así que voy a juzgar tan solo la película.

En un mundo donde los adolescentes contraen una enfermedad que les da poderes, son llevados a “campamentos” donde les categorizan por colores según sus habilidades. Los verdes, azules y dorados poseen inteligencia superior, sabiduría y control de la electricidad. Los naranjas y rojos tienen poderes más letales y son automáticamente eliminados.

Ruby (Amandla Stenberg), muy triste porque está en un campo de concentración para niños. Esto no se lo podemos reprochar.

Nuestra protagonista, Ruby, es una Naranja que consigue convencer a todos de que es Verde para que no la maten. Y aquí comienza todo. Una vez la trama avanza un poco y se encuentra con el que será su grupo de amigos para el resto del largometraje, al momento sabemos quién es el sujeto de interés amoroso. No porque sea el guapo aspirante a próximo Ryan Gosling con labios de piñón, sino porque Ruby y el chico, Liam (Harris Dickinson), no dejan de flirtear de la manera más incómoda posible.

Había momentos en los que tenía que taparme los ojos de lo incómoda que me sentía: hay una escena incluso en la que se ponen a tope con una sesión en vivo de rol: “Imagina que estamos en la playa… tú tienes unas gafas de sol enormes y estás guapísima. Yo solo puedo fijarme en ti cuando te acercas con el sol en tu piel”. En comparación con esta película, el beso entre Harry Potter y Cho Chang fue una obra maestra del ligoteo adolescente. Incluso las transiciones de Mamma Mia 2 son menos incómodas.

Liam: Gryffindor, guapo, alto y un penas.

Estaría bien si me vendieran la película como un romance, pero se anuncia como Ciencia-Ficción, de los creadores de Stranger Things y Arrival. Pero si toda la película se basa en frases incómodas y momentos forzados entre estos dos chicos, pues oye. Además, en el poco tiempo que Ruby y Liam se conocen ya se crea una relación un poco tóxica por parte de él: se ofende cuando ella se hace amiga de otro chico, le echa en cara que no le bese, se hace el penas… Eso sí, todo acompañado con música muy indie y luces de navidad para darle el toque de Generación Z.

Luego está el malo, que en cuanto aparece ya sabes que va a ser él porque tiene todo el peinado de votar a Ciudadanos. Me encantaría decir unas cuantas cosas sobre este sujeto, pero me temo que el spoiler sería máximo, aunque no sería para tanto teniendo en cuenta que lo ves venir porque el argumento de esta película es de lo más básico.

Clancy Gray (Patrick Gibson), el hijo del presidente. Siempre le dijeron que era muy especial.

En conclusión, es una película bonita a la vista. Tiene canciones chulas, los actores son todos muy guapos y sale una actriz de Juego de Tronos. Pero es predecible, cursi, y no conseguí conectar con los personajes. Lo único que me hizo sentir algo fueron los jalapeños de los nachos que me comí en el cine.

Los Increíbles 2 es lo que llevábamos 14 años esperando

La familia más increíble de todas vuelve catorce años después para deleite de los ya no tan jóvenes.

La familia Parr al completo.

Los Increíbles 2 se estrena mañana, 3 de agosto, en los cines de toda España. Y sí, si vives fuera de este país pensarás que es extraño ya que en cualquier otro lado del mundo lleva más de un mes en cartelera. Pero quiénes somos nosotros para juzgar la maquinaria de Disney, así que nos hemos resignado a esperar.

Sin embargo, he tenido la gran suerte de poder asistir al pre-estreno de esta película en España haciendo que la espera se me hiciese más corta. Disney suele hacer pases exclusivos para todas sus películas, ya sea en sus oficinas o en cines comerciales más grandes, para que prensa e influencers puedan ser los primeros en vivir la experiencia. Y la verdad es que menos mal que lo hacen.

Este maravilloso póster fue una de las primeras imágenes promocionales.

Cuando escuche hace unos años que esta película estaba en producción, no pude contener la emoción. Con 10 años, tras el estreno de la primera película, me volví un fan incondicional de la familia Parr y de sus superpoderes. Coleccionaba todo lo coleccionable sobre Los Increíbles, jugué a todas las versiones del videojuego y veía la película una vez por semana. Incluso llegué a hacerme mi propia versión de un traje de superhéroe por si tenía que salvar el mundo en alguna ocasión. Ese amor por los superhéroes se ha mantenido hasta el día de hoy, con todo el universo Marvel, y Los Increíbles siempre tuvieron un bonito lugar en mi infancia. Así que cuando catorce años más tarde pude ver la segunda parte, mi emoción y mis expectativas estaban completamente por las nubes.

La película comienza en el mismo punto donde termina la primera, intentando hacer que nos olvidemos de la larga década y media de espera, y desde ese punto avanza la historia cargada de acción. Algunas de las actrices y actores que ponían voz en castellano han cambiado, inevitablemente, y si eres muy nostálgico con la primera película, se nota. Aún así, hacen un trabajo de doblaje espectacular y completamente a la altura.

Lo que sí es cierto es que durante toda la película se tiene el sentimiento general de que no está hecha pensando principalmente en las nuevas generaciones que puedan verla sino en aquellas que vimos la original catorce años atrás. En varias ocasiones la película toma un tono un tanto oscuro o, al contrario, hace un tipo de humor que un niño no terminaría de entender. Al final de la película, sin hacer spoiler, hay un chiste en particular que o bien mi grupo de amigos y yo somos un tanto mal pensados o bien aquello no era un chiste. En cualquier caso, el humor es un elemento principal y todos los niños de la sala se reían a carcajadas sin parar.

Elastic Girl demuestra todo su potencial en esta entrega.

El mensaje de la película no es para menos, haciendo una crítica muy interesante a un determinado comportamiento de la sociedad. Esto que os voy a contar no lo consideraría un spoiler, pero si preferís no saber nada de la trama saltad al siguiente párrafo. El villano de la película deja claro desde el principio que la sociedad vive demasiado pendiente de lo banal y se pierde aquello que va más allá (una crítica al uso de dispositivos portátiles de hoy en día); y en un momento en particular decide dar el típico monólogo de villano sobre sus intenciones. Mientras el discurso ocurre de fondo, en escena vamos siguiendo a Elastic Girl y es increíblemente sencillo olvidarse del monólogo que suena y perderte en lo que ocurre en escena. Es una manera maravillosa de hacernos ver que el discurso del villano cobra sentido en directo.

Mr. Increíble no lo es tanto con los niños.

Además de humor y momentos oscuros, la película transmite un mensaje increíble de empoderamiento de la mujer. No solo rompe constantemente con los roles de género que la sociedad atribuye al “padre de familia” y a la “madre de la casa”, sino que nos muestra un lado de Mr. Increíble que no vimos en la primera película. En Los Increíbles, Mr. Increíble era el encargado de sacar adelante a la familia mientras su mujer cuidaba de los niños y de la casa; y en el único momento donde le veíamos “romperse” era cuando pensaba que había perdido a su familia. En esta secuela vemos a un Bob Parr con una masculinidad sorprendentemente frágil, al que le cuesta aceptar que su mujer esté liderando y viviendo determinados trabajos mientras él se tiene que quedar en casa haciendo lo mismo que ella hizo en la película anterior. Esta situación en la película es especialmente cómica ya que el protagonista del momento es Jack-Jack, el hijo más joven de la familia y del que no descubrimos que tenía poderes hasta los últimos momentos de la anterior entrega. El bebé esconde muchos secretos y será el que más situaciones hilarantes aporte durante todo el metraje.

En definitiva, se trata de una película maravillosa para todos los públicos, tanto los más pequeños como para aquellos que llevábamos años esperando esta película. Sin ninguna duda estará a la altura de las expectativas, y tras la experiencia adquirida por Disney con Marvel, no me cabe duda de que veremos más entregas de la franquicia de Los Increíbles.

Los Increíbles 2 se estrena en cines de España el 3 de agosto.

Resolvemos el misterio de las camisetas Levis

Hemos investigado a fondo la causa del crecimiento exponencial de camisetas Levis en las calles.

Seguro que has visto últimamente mucho esta camiseta.

Si has estado atento a la ropa de la gente por la calle, te habrás dado cuenta de la cantidad de camisetas de la marca Levis que hay. Antes era común ver esta camiseta, por lo general de color blanco, con el logo rojo de Levis. Ahora es fácil ver veinte cuando sales a por el pan.

La camiseta lleva en el mercado alrededor de 50 años, es vintage. Lo vintage es atractivo, pero no resuelve la pregunta: si lleva tanto tiempo, ¿por qué ahora?. He llevado a cabo una exhaustiva investigación para conocer las razones de su crecimiento exponencial.

Comentándolo el otro día con un grupo de conocidos, muchos coincidían en que “se la habrá puesto Kendall Jenner o alguien y ahora todo el mundo la imita”. Pero no he podido encontrar ninguna celebridad destacable que haya podido poner de moda esta camiseta. También estamos en época de rebajas. Las tiendas Levis tienen grandes carteles anunciando saldos increíbles, lo cual puede resultar atractivo para captar nuevos clientes.

Lo que sí que es cierto es que, en mi obsesión (seamos claros, esto ya es algo personal), me di cuenta de que muchas camisetas son falsas: la ® de marca registrada no estaba, el material del logo brillaba de manera sospechosa… Así que me hizo plantearme que muchas de esas camisetas que estaba viendo eran falsas. Efectivamente, es la camiseta que más venden los manteros locales a día de hoy.

Foto de un puestecillo de camisetas falsas frente a Primark Gran Vía de Madrid

Fue por esto que tuve que hacer unas encuestas:

Encuestas llevadas a cabo el 20 de julio de 2018 en mi cuenta de Instagram @porexxpan

El 18% de la muestra (7.294 personas vieron la encuesta pero solo 4.287 personas respondieron) tiene una camiseta Levis en su armario. En la segunda encuesta, el 56% afirma que es verdadera. Sin embargo, muchas menos personas respondieron a la segunda encuesta (apenas 1348 personas). No puedo tomar esta encuesta como algo 100% preciso, pero me da una idea del panorama.

Casi la mitad de las camisetas que vemos por la calle son falsas, y estas nuevas camisetas son las que más se ven porque una persona no suele ponerse una camiseta falsa a menos que sea nueva. No es habitual llevar camisetas vintage falsas porque antes no existía un mito que falsificar.

Esto nos lleva a pensar que la creciente venta de camisetas falsas de los manteros es un factor importantísimo en el cremiento actual de las camisetas Levis por la calle. ¿Tenéis alguna teoría o dato para ayudar con el tema? Nos encantan los misterios y conspiraciones con investigaciones detrás, así que eres bienvenido o bienvenida para opinar en los comentarios.

Esto piensa el colectivo LGTBIQ+ de las “frases típicas” sobre ellos

Si alguna vez has pensado o dicho alguna de estas frases, tienes que ver este vídeo

 

Seis de los protagonistas LGTBIQ+ del vídeo.

Cualquier persona que forme parte del colectivo LGTBIQ+, estará más que acostumbrada a escuchar constantemente todo tipo de comentarios al respecto. Dejando de lado aquellos que tienen intención de herir o atacar, que junto a la violencia serían considerados delitos de odio; hay muchos otros que se dicen desde una buena intención y un profundo desconocimiento.

¿Alguna vez te has preguntado qué nombre le pusieron al nacer a una persona trans que ahora se lo ha cambiado? ¿O has pensado que la bisexualidad es una fase transitoria hacia la homosexualidad? ¿O quizá has pensado que todo este lío no es más que complicarse la vida? Estas preguntas se las hacen muchas personas y ya que no parten de un punto de maldad, nunca llegan a darse cuenta de que son preguntas que el colectivo LGTBIQ+ está cansado de escuchar.

Así que hemos reunido a 10 personas clave del colectivo, entre las que se encuentran Marina (OT 2017), Bast, Daniel Valero (Tigrillo), Abigail Frías (Abi Power) y muchas más, para que lean y reaccionen a estos típicos comentarios y así, en caso de que alguna vez lo hayas hecho, no vuelvas a meter la pata.

Por qué Misión Imposible 6 no debería llamarse así

Hemos visto Misión Imposible: Fallout y nuestra conclusión es que llevamos demasiadas “misiones imposibles” si al final sabemos que siempre son posibles.

Que alguien le deje unas gafas de sol a Tom Cruise.

En Misión Imposible: Fallout, la sexta entrega de Misión Imposible, Ethan Hunt (Tom Cruise) se enfrenta a un error que cometió y que hizo que una misión fracasase. Ethan recorre el mundo en busca de unas bolas nucleares que pueden destruir a gran parte de la humanidad, y solamente él puede hacerlo.

En esta review HAY SPOILERS. Estáis avisados.

Para empezar, la película comienza con una misión que fracasa. Lo que parece un simple intercambio de un maletín lleno de dinero y unas bolas nucleares que parecen Bolas de Dragón o Quaffles de Quidditch, se fastidia. Las Bolas de Dragón son robadas cuando Ethan las lanza por los aires, las deja en el suelo de un callejón oscuro y se olvida de ellas durante unos minutos para salvar a uno de sus compañeros. Y luego se extraña de que le roben las bolas. Ethan, ni siquiera se me ocurriría dejar mi móvil en el suelo de la calle de Madrid; eres un agente secreto, se espera que tengas algo de experiencia en estos temas.

Por culpa de este error le colocan un agente secreto muy guapo que va a acompañarlo todo el rato, básicamente para hacer de niñera. Es, nada más y nada menos, que Henry Cavill con bigote. Y podemos suponer que fue el bigote de esta película el que luego tuvieron que borrar de manera desastrosa en Liga de la Justicia.

Superman con bigote y la jefa frente a la Torre Eiffel para que no te despistes de que todo pasa en París.

Si conoces un poco París te das cuenta de que en esta película se saltan un poco todo aquello del espacio-tiempo. Hay una escena en la que Ethan Hunt está hablando debajo de un puente en Notre Dame y, al terminar, comienza a andar. No hay nada que indique que lleva andando más de dos minutos, pero de repente está en el Palacio Real. No soy experta en París, pero me pareció muy raro porque hace poco estuve y recordaba que estas dos cosas estaban lejos. Bien, pues:

Media hora andando entre el Palacio Real y Notre Dame, gracias Google Maps.

Además, toda la ciudad de París parece desierta. Los agentes secretos hacen “reuniones secretas” en los Jardines del Palacio Real, frente a la Torre Eiffel, al lado de Notre Dame… sitios muy turísiticos. No verás un alma en esas reuniones. Mira que sé que estoy hablando de Misión Imposible, pero esto es lo más inverosímil de toda la película: que no haya un solo instagrammer de fondo en el Palacio Real es la verdadera misión imposible.

Perpendicular in Paris #stripes #throwbacktuesdays

A post shared by 🌍Noah Schnapp🎥 (@noahschnapp) on

La película tuvo algo de fama durante los meses de su rodaje, a causa de un accidente que sufrió Tom Cruise en una escena de persecución en la que tenía que saltar desde un andamio hasta un edificio. El objetivo era llegar hasta el edificio, pero el actor de 55 años se quedó corto y se golpeó. Pues bien, han mantenido esas imágenes. Estad atentos al ver la película.

Algo genial fue la escena de mayor tensión de la película, el final: cuando el helicóptero de Superman está colgando de un acantilado por tan solo un gancho agarrado a la roca. El gancho va cediendo poco a poco, y lo que debería hacernos sufrir (porque si el gancho se cae, la palman Ethan y Superman) tiene a la sala que no sabe cómo aguantarse la risa. Llegado un momento ya dejamos todos de aguantarnos. “¡Venga ya!” era la frase más escuchada. Algo parecido pasaba en muchas ocasiones durante la nueva de Jurassic World. Entendemos que son películas de acción, pero un poco de coherencia no haría daño a nadie.

Misión Imposible hace cinco películas que debería llamarse “Parece Imposible pero todos sabemos que Tom Cruise va a conseguirlo”.