El otro día fui a mi primera clase de yoga y esto es lo que pasó

Me decidí a probar una nueva experiencia: el yoga

Para poneros en contexto, yo no hago mucho ejercicio. Voy de vez en cuando al gimnasio que pago, hago unas clases de GAP o de Total Body y utilizo un poco la elíptica. Lo suficiente como para sentir como que no estoy el resto de la semana sentada frente aun ordenador. 

Un día Omai (@joaquinreixa) me preguntó si lo quería acompañar a una clase de yoga, y era la primera  vez que probaríamos este deporte. Así que acepté. No empecé el día demasiado bien porque me equivoqué de hora: llegué al sitio una hora antes. Por suerte había cafeterías cerca donde refugiarme.

Nuestra primera clase de yoga fue un sueño instagrameable: un día soleado, en la increíble terraza del Hotel Emperador de Madrid (@hotelemperadormadrid), al lado de una piscina y en un ambiente increíble.

Al principio de la clase la instructora de yoga nos preguntó si alguno de nosotros tenía alguna lesión y si habíamos practicado yoga antes. Hubo de todo: algunos tenían nociones, otros hacían yoga regularmente. En cuanto a lesiones, una persona mencionó que tenía problemas de cervicales. Lo mejor es que, durante la clase, la monitora fue dando pautas personalizadas para gente novata (como yo) o para gente con lesiones. Todo el mundo puede hacer yoga, solo hay que adaptar las posturas a ti.

Todo era guiado: la respiración, las posturas, los movimientos. Era muy relajante y, a la vez, complicado. Sí que es cierto que al principio era todo más fácil pero, hacia la mitad de la clase, ya estábamos sudando. El yoga requiere concentración, equilibrio, algo de fuerza y flexibilidad. Como he dicho antes, se puede adaptar. Fue muy reconfortante poder hacer las posturas básicas con éxito, aunque no recuerde ahora ninguno de sus nombres. En general, fue muy relajante. Al día siguiente tenía agujetas. Nunca había hecho deporte de este modo tan “relajado”.

Al finalizar la actividad, el hotel nos había preparado un desayuno saludable con distintos zumos naturales, tostadas con tomate, y fruta y yogurt. Fue el broche final para una mañana increíble. Mi recomendación es que, si no habéis probado nunca el yoga, que os tiréis a la piscina. Yo volveré a repetir, sin duda.

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