Mujeres en la ciencia: Ana Fernández-Sesma

Tras la historia de una científica del pasado y otra del presente, quería continuar esta serie de Mujeres en la Ciencia con una entrevista. Y escogí a Ana Fernández-Sesma.

La Dr. Fernández-Sesma

La Dr. Fernández-Sesma.

La Dra. Fernández-Sesma se licenció en Biología en la Universidad de Salamanca y realizó su tesis en una de las facultades más prestigiosas del mundo, la Icahn School of Medicine del Mount Sinai (ISMMS) en Nueva York. Hoy en día dirige un grupo de investigación en este mismo centro que estudia cómo determinados tipos de virus modulan nuestro sistema inmune. Su trabajo, de gran calado en la actualidad, puede ser la vía a nuevas terapias contra enfermedades que están ampliando sus zonas endémicas debido al cambio climático (como el dengue o el zika), pero también de otras que están ampliamente distribuidas y suponen un problema de salud pública (como el VIH o el virus de la gripe).

La Dra. Fernández-Sesma también destaca por su labor como mentora, siendo premiada como la mejor en 2013 por su labor con los investigadores postdoctorales. Además, lleva cuatro años seguidos estando en el top 5 de investigadoras de microbiología financiadas por el NIH (National Institutes of Health).

PREGUNTA: Lo primero que me gustaría hacer en esta entrevista es darle las gracias, Dra. Fernández-Sesma, por concedérmela, y por dedicar un poco de tiempo de su apretada agenda para contestar a nuestras preguntas. La primera, y quizás la más interesante, que le quiero hacer es si siempre quiso hacer ciencia. Ahora mismo los estudiantes españoles acaban de terminar la Selectividad… Cuando usted la hizo, ¿ya tenía en mente que lo suyo era estar en una poyata desentrañando los misterios de la biología?

ANA: Yo siempre quise hacer algo relacionado con las ciencias y la biología. De hecho hice pre-matricula en Biología y en Medicina en Salamanca y al final me quede en Biología. No estaba segura en que rama de la biología iba a trabajar, pero me interesaban las enfermedades infecciosas y las vacunas.

P: Usted lleva desde los años 90 investigando en Nueva York, un destino muy codiciado y atractivo para todos aquellos que hacemos ciencia. ¿Qué le movió para decidir hacer investigación fuera de España? ¿Era Nueva York su sitio “fetiche” o hubiera ido a otra parte del mundo?

ANA: Mi llegada a Nueva York fue determinada por mi pareja, Adolfo Garcia Sastre, que tenía una oferta de estancia post-doctoral en Nueva York. Yo me vine con el recién terminados mis estudios de Biologia y con la idea de hacer un master o doctorado. Por supuesto que era un destino atractivo, pero me hubiera ido a otras muchas partes del mundo. Siempre me ha encantado viajar. 

P: Imagino que este camino le habrá traído muchos momentos que habrán sido clave en su vida. ¿Nos podría contar uno que recuerde con especial cariño? 

ANA: Cuando llegamos a Nueva York en enero del 1991 no existía internet y teníamos solo una carta de invitación para Adolfo del Dr. Palese, el director del departamento o de Microbiología en Mount Sinaí ofreciéndole una plaza como becario post-doctoral, tuve que hacer de traductora para Adolfo, que en esa época no dominaba bien el inglés. Al final de la conversación, el Dr. Palese me preguntó, y tú que quieres hacer? Yo le dije que era bióloga y que si podía trabajar en su laboratorio y él me dijo que empezase como voluntaria. Al final, gracias a esa oportunidad, pude comenzar mi investigación en un laboratorio puntero. 

P: ¿Y uno en que pensase “me vuelvo a España ya”?

ANA: Cuando tuve mis hijos estuve un poco agobiada por no tener a mi familia cerca, pero realmente no me sentí nunca desesperada como para volverme. Echo de menos muchas cosas, pero puedo venir al menos una vez al año a España para disfrutar de lo que añoro. Mi vida profesional se ha desarrollado en Estados Unidos y no me plantee casi nunca volver. Tampoco tuve nunca una oferta tentadora.

P: Al margen de su investigación, de la que luego hablaremos, a usted se la reconoce una fantástica labor como mentora para los nuevos alumnos que entran a cursar el doctorado en su centro. ¿Cómo ve a las nuevas generaciones de investigadores? También habrá podido observar si se están produciendo cambios en las condiciones en las que las mujeres acceden al mundo de la ciencia, donde tradicionalmente ha habido mucho machismo y los cargos de responsabilidad siempre han sido ocupados por hombres. ¿Ve que eso esté cambiando?

ANA: Las nuevas generaciones están muy comprometidas políticamente, igualdad de oportunidades y con respecto al medio ambiente y eso me anima.  Todavía hay muchísimo trabajo por hacer con respecto a las condiciones en las que las mujeres acceden al mundo de la ciencia, pero se van notando los pequeños cambios. Lo más importante es que ahora hay más transparencia y menos encubrimiento y las mujeres no nos achantamos. Las mujeres seguimos teniendo que luchar por los mismos cargos que ocupan hombres con las mismas o menos credenciales, pero no hay que desanimarse, simplemente hay que estar ahí y no bajar la guardia, sin agresividad ni negativismo. 

P: Siguiendo con el hilo del papel de la mujer en la ciencia, una de las cosas que más les cuesta a todos los científicos es la conciliación familiar, pero a las mujeres se les suma cierta presión social que los hombres no tienen. ¿Cómo ha vivido usted todo eso? 

ANA: Lo más importante es tener las prioridades claras y aceptar que no se puede hacer todo y todo bien. Lo segundo es rodearse de gente que te apoya y te ayuda en todo lo posible, no solo de tu familia, sino amigos y mentores también. Y lo tercero es no compararse con los demás. Yo he hecho las cosas a mi ritmo, y he podido disfrutar también de mis hijos y mi familia, pero siempre he sido consecuente con mis decisiones y no me siento culpable por trabajar y creo que mis hijos me lo agradecen y me toman como ejemplo. He trabajado mucho para llegar a donde estoy, pero con apoyo y ayuda.

P: Usted es una experta en virología, concretamente estudia el virus del Dengue. Este virus, que hasta hace poco se encontraba solo en las zonas tropicales del globo, ha comenzado a aparecer en zonas más familiares para nosotros, concretamente en España. Sabemos que el cambio climático está detrás de todo esto, desplazando las fronteras de las vectores que transmiten el Dengue. ¿Qué podemos esperar en los próximos años? 

ANA: En los próximos años el área de transmisión de enfermedades tropicales y subtropicales va a aumentar, no solo por el calentamiento global, sino que además, el aumento de los viajes a zonas endémicas de esas enfermedades fomentara más transmisión a otras zonas donde la enfermedad no sea tan prevalente pero haya mosquitos capaces de transmitirla, como fue el caso del año pasado en el sur de España, donde hubo 7 casos de transmisión local de dengue.

P: El virus del Dengue, al igual que otras muchas infecciones virales, no tiene un tratamiento específico. Como su laboratorio investiga la modulación del sistema inmune en presencia de estos patógenos, le quiero preguntar si cree que la inmunoterapia (que está siendo una revolución en el tratamiento de otro tipo de enfermedades como distintos tipos de cáncer) llegará al mundo de los virus tarde o temprano.

ANA: Las inmunoterapias llevan mucho tiempo realizándose en virología, principalmente en vacunas virales en las que se usan versiones atenuadas o muertas de virus para “educar” el sistema inmune. Una de las estrategias más nuevas de inmunoterapia en virología es para el virus VIH, ya que hay un gran interés en desarrollar estrategias para “despertar” al virus en células reservorio y eliminar ese reservorio por células del sistema inmune que las reconozcan.  El principio de las vacunas es la inmunoterapia, el campo del cáncer lo ha adaptado como estrategia para eliminar células cancerígenas.

P: Para acabar con esta entrevista, que se podría extender mucho más, le quiero pedir una opinión y un consejo. La opinión es respecto a las resistencias bacterianas, ¿ganarán ellas o ganaremos nosotros? Por último, lance al aire un consejo a las chicas y chicos que están en cualquier etapa de su carrera y que se planteen hacer investigación. Seguro que lo necesitan.

ANA: Ganaremos nosotros. Los patógenos aprenden a evadir todas las barreras impuestas por el huésped, pero los humanos, con nuestra capacidad de estudio e investigación (y con recursos) seremos capaces de diseñar nuevos productos y estrategias para frenar a los patógenos resistentes. Se necesita también buenas campanas de información al público y educación. A todos los chicos y chicas interesados en investigación les diría que no se desanimen, que cultiven mucho su curiosidad científica y que busquen buenos mentores.

P: Muchas gracias de nuevo por su tiempo y su amabilidad. Desde el equipo de Omglobalnews le agradecemos que haya querido colaborar con nuestros artículos sobre “Mujeres en la ciencia” y esperamos que su carrera siga el mismo camino de éxito que ha tenido hasta ahora.

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