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Cinco cosas que hacer en Berlín

Cosas típicas y no tan típicas que debes hacer en Berlín

Nunca en mis 25 años de vida había estado en Berlín. La ciudad siempre me había llamado la atención tanto por su evidente historia como por la increíble vida urbana de la que tanto me habían hablado. Y, de repente, en el plazo de menos de dos meses he terminado yendo dos veces casi seguidas a la capital alemana. Y oye, ni tan mal.

Una de las primeras cosas que llama la atención en Berlín es lo enorme que es, con puntos de interés bastante alejados unos de otros, y lo frío y rectangulares que parecen sus edificios. Esto último es resultado de los terribles bombardeos que sufrió la ciudad y al estilo militar del tercer reich. Y aunque puede parecer un poco sobrio, la realidad es que Berlín esconde maravillas entre sus calles. Así que os voy a hablar de cinco cosas que hacer estando en la ciudad. Típicas y no tan típicas.

Fundación Helmut Newton

Una de las galerias de la Fundación Helmut Newton.

Helmut Newton fue un conocido y polémico fotógrafo “especializado” en desnudos femeninos y considerado uno de los iconos de la fotografía del siglo XX. A pesar de haber nacido en Berlín, tuvo que huir de la ciudad cuando comenzó el holocausto de judios; y como conmemoración a su origen, se puede visitar en Berlín la Fundación Helmut Newton en Jebensstraße 2, Berlín.

La Fundación varía sus exposiciones con frecuencia, y no solo sirve para entender mejor la visión del artista sino para conocerle a él mismo a través de muchos objetos conservados como trajes, su coche o, incluso, una recreación de su apartamento. La entrada es bastante asequible y está abierta todos los días excepto los lunes.

East Side Gallery

El equipo de periodistas que visitamos Berlín.

Tras la caída del Muro de Berlín en 1989 la gran mayoría de este fue destruido, pero existen fragmentos aún en pie como la East Side Gallery. Esta zona se compone de 1.3 kilómetros de muro aún intacto, y se trata de la galería de arte al aire libre más grande del mundo. Y esto es debido a que toda la extensión de este fragmento del muro está dividido en franjas donde diferentes artistas han pintado sus obras. De todas ellas la más popular es, sin duda, la del beso entre Leonid Brezhnev y Erich Honecker. Aunque muy cerca de la East Side Gallery hay algunos museos del muro; los puntos de información que se pueden encontrar a lo largo de Berlín dan bastante información como para comprender la historia del muro.

Monumento a los Judios de Europa Asesinados

Admirar el monumento en su totalidad o fijándose en los detalles.

Berlín es una ciudad plagada de monumentos, muchos más de los que puedes imaginar, pero sin duda uno de los más recordados es el de los Judíos Asesinados de Europa. Con una extensión de 19.000 metros cuadrados, las estructuras asimétricas de hormigón que lo componen forman un laberinto entre ellas abierto a la interpretación. Su arquitecto, Peter Eisenman, dio a entender que las diferentes alturas y estrechos pasillos generaban una sensación de agobio e incomodidad; pero cada persona sale del monumento con una interpretación radicalmente diferente. No olvidemos que se trata de un memorial a cientos de miles de personas asesinadas, con lo que el respeto es primordial a la hora de interactuar con el lugar.

Como curiosidad, a escasos metros se encuentra el parking bajo el que se encontraba el búnker donde Hitler se quitó la vida.

Ruta por los graffitis

Uno de los numerosos murales que decoran Berlín.

Aunque hemos dicho que el East Side Gallery es una galería de arte al aire libre, la realidad es que toda la ciudad de Berlín lo es. Si alguna vez has escuchado hablar de esta ciudad, seguro que te han contado que posee una increíble vida y cultura urbana; y eso es algo que se refleja en los cientos de espectaculares murales y graffitis que hay por la ciudad. Tal es la fama de estas pinturas que existen muchísimos tours y recorridos para visitar los más destacados. Allá donde haya una pared lisa y grande, habrá un mural por encima. Los estilos de cada uno de ellos son radicalmente distintos entre sí, con lo que es muy difícil recomendar unos sobre otros; lo mejor es hacer una búsqueda previa en internet con un mapa al lado y trazar tu propia ruta de aquellos que no te quieras perder. La otra opción es obviar las rutas y simplemente ir descubriendo aquellos graffitis que aparezcan en tu día de turismo, porque es inevitable encontrarte con unos cuantos.

Un lugar donde alojarse

El patio interior del INNSIDE Berlin Mitte.

Como decía al principio, Berlín es una ciudad muy, muy grande, y es importante tener planificado un lugar bien conectado donde poder descansar. En nuestro viaje, pasamos las noches en el INNSIDE by Meliá Berlin Mitte; un hotel totalmente nuevo con un diseño increíble. Se encuentra en Chausseestrasse 33 y está a menos de 2km de lugares como la Puerta de Brandeburgo, el Checkpoint Charlie o Alexanderplatz. La rama INNSIDE de Meliá es una versión más creativa, ecológica y urbana de sus hoteles, algo que destaca especialmente en una ciudad como Berlín.

 

Estas han sido algunas de las muchas (muchísimas) cosas que se pueden hacer en Berlín, una ciudad que rebosa cultura e historia por cada esquina.

He estado tres días en París y esto es lo que debes saber antes de ir

Cosas importantes que debes saber antes de ir a la ciudad de la luz

Hace unos meses decidí planificar un viaje a París. Aunque era mi cuarta vez en la cuidad, era la primera vez que iba a planificarlo. Con un itinerario en PDF a repartir entre los asistentes, con los documentos necesarios para el viaje en él. Cuando me pongo a organizar viajes soy peor que Mónica de Friends.

No voy a hacer aquí un repaso de “las 20 cosas turísiticas que hacer en París en menos de 48 horas” porque para eso ya tenéis cientos de blogs online. Pero sí voy a enumerar unos cuantos puntos que me parecen interesantes a tener en cuenta y ojalá os sean útiles para vuestro próximo viaje a París.

1. Ver París desde las alturas

Hay varios puntos de la ciudad desde donde poder ver París desde arriba. Se ven los tejados parisinos, las grandes avenidas, los distintos edificios históricos. El sitio más obvio para subir a disfrutar de esto es, por supuesto, la Torre Eiffel. Sin embargo y para mí, aunque puede ser una interesante experiencia, no son las mejores vistas porque desde la Torre Eiffel no se ve la Torre Eiffel. Además, el precio es bastante elevado y, para mí, es demasiado alto. Se ve mucho la ciudad pero no da para distintguir mucho más allá de la arquitectura.

Por estas mismas, hay gente que dice que las mejores vistas son desde la Torre de Montparnasse porque desde ahí no se ve la Torre de Montparnasse. Tiene sentido si opinas que el edificio es feo y que desentona con el resto de la ciudad. Yo estoy de acuerdo, pero creo que el precio puede ser también bastante elevado. Otra opción guay era ir a Notre-Dame, con geniales vistas por poco dinero. Durante varios años esto no va a poder hacerse, así que ni os molestéis.

Estas son dos otras opciones que me gustan más:

Está la opción de subir al Sacré-Cœur, en Montmartre. Es un barrio precioso y tiene un buen paseo muy bonito si hace buen día. Una vez lo subí con maletas lloviendo a cántaros y, aunque no lo recomiendo porque hay cuestas y el suelo no es el adecuado, también puede hacerse. Subir hasta el exterior de la basífica es gratuito, y las vistas desde el césped que hay ahí son muy bonitas. Remarco que eso es gratuito. También puedes subir a lo alto de la basílica, aunque eso tiene un importe de unos seis euros.

Otra opción guay es subir al Arco de Triunfo. No es tan alto como la Torre Eiffel, pero el precio es bastante razonable y las vistas son increíbles. La cola puede durar tan solo unos 20 minutos (lo cual es guay, es mucho menos que en la Torre) y se ve muy bonita la Torre Eiffel.

Una última opción: la terraza de los grandes almacenes Printemps. Están al lado de Galerías Lafayette y lo único que hay que hacer es subir por las escaleras mecánicas. Son unas vistas muy bonitas y gratuitas.

2. Para visitar el Louvre

Lo primero de todo: si eres menor de 26 años y ciudadano de la Unión Europea el Louvre es totalmente gratis para ti. Solo tienes que presentar el DNI y pasar por la cola de “Con entrada” que hay frente a la pirámide principal del Louvre. Lo dejo aquí en la primera frase porque para mí fue bastante confuso encontrar un modo de entrar mostrando mi DNI. Hay dos colas (una para la gente que ya tiene la entrada comprada y otra para los que no la han comprado aún) y eso solo en la entrada principal.

Si no tienes entrada y no cumples los requisitos para la entrada gratuita, hay otras puertas que te llevarán al interior del museo antes que si usas la entrada principal. Por ejemplo: la del Carrousel del Louvre, que es un centro comercial subterráneo en la entrada del Louvre. Para entrar ahí, lo mejor es ir al mini arco de triunfo que hay entre el museo del Louvre y el Jardín de las Tullerías (el mini arco se ve desde la pirámide principal) y ahí hay una entrada subterránea que te lleva al vestíbulo del museo donde comprar una entrada más rápidamente. También puedes acceder a través del metro, siguiendo los carteles de la parada.

Y te recomiendo ver algún vídeo para planear tu recorrido por el museo. El Louvre es un museo absolutamente gigante y puede ser bastante agobiante. Hay muchos vídeos de “El Louvre en 3 horas” en YouTube, encuentra el que más se adapte a tus necesidades.

3. Para salir a tomar algo

Me flipan las terrazas a pie de calle de París, pero una copa de vino puede costarte 10 euros y eso es un poco robo a mano armada, así que lo digo ya: la zona guay para salir es Châtelet. Alrededor del Centro Pompidou hay muchos bares y sitios donde tomar algo barato. Parece algo obvio, pero no vayas a los Campos Elíseos a por una cerveza o te pedirán tu riñón para pagar los impuestos.

Estos son algunos consejos muy básicos que me hubiera gustado saber y que no salen en todos los blogs de París. Si vas a la ciudad de las luces, no olvides comentarlo con nosotros a través de las redes sociales.

5 claves para descubrir Burgos

No hace falta salir de España para encontrar lugares increíbles.

El turismo rural y las escapadas a pueblos con encanto están a la orden del día. A los más urbanitas nos encanta esa sensación de desconexión y de visitar lugares donde la vida es más sencilla y menos ruidosa. Parajes que dejan sin palabras, contrastes de colores que alegran la vista, platos regionales que se convertiran en algunos de nuestros favoritos para siempre, dulces típicos que salen cada mañana de un obrador… Nos encanta todo esto y en España podemos disfrutarlo en multitud de lugares.

Según el INE, la Comunidad Autónoma que más pernoctaciones de turismo rural recibe es Castilla y Léon. Parte de esa España vacía, de la que tanto hemos oído hablar últimamente, esconde joyas arquitectónicas, cultura en cada esquina e historia viva que nos llama a recorrerla de extremo a extremo viviendo sus contrastes. Esta vez me voy a centrar en la tierra que vió nacer la leyenda del Cid Campeador para contaros 5 lugares fantásticos que visitar si pasáis por Burgos.

La Catedral es una de las mayores joyas del gótico y corona el casco histórico de Burgos.

1. La Catedral de Burgos

Era obvio que esta iba a ser la primera. La Catedral es una de las maravillas del gótico y uno de los edificios más impactantes que se pueden ver en nuestro país. Se trata de una de las grandes referencias, junto con Notre Dame de Paris, Notre Dame de Chartres o la Catedral de León.

En su interior encontraréis impactantes columnas, vidrieras de todos los colores, juegos de luces y sombras que dan diferentes tonos a la piedra, un claustro en madera espectacular y, en pleno centro, la tumba de Rodrigo Díaz de Vivar (El Cid) y su esposa Doña Jimena. Existe la opción de comprar la entrada solo a la Catedral u optar por una pulsera que te da acceso a varias iglesias del casco histórico de Burgos, una opción muy interesante para aquellos que les guste visitar este tipo de edificios. Uno que no está incluído y que resulta especialmente interesante por su historia es el Monasterio de las Huelgas Reales.

2. Orbaneja del Castillo

Imagínate un paisaje verde, húmedo, donde las rocas son devoradas por la vegetación y las cascadas que caen serpenteantes desde las montañas… Ahora pon un pueblo en mitad de una cascada. Ya estás en Orbaneja. La roca caliza, erosionada por la fuerza del agua, ha generado un paisaje kárstico que es de los más pintorescos de la península.

El pueblo, de arquitectura popular, se encuentra en la frontera con Cantabria y destaca por su belleza y por las numerosas cuevas que se pueden encontrar en sus alrededores, como la Cueva del Agua, que solo es visitable cuando el caudal del río Ebro lo permite.

3. El Monasterio de Oña y sus jardines

El Monasterio de San Salvador es uno de los monumentos que más me han impresionado en Burgos. Sus grandes dimensiones y su riqueza artística merecen recorrerlo entero. En este monasterio se creó la primera escuela para sordomudos del mundo.

Cabe destacar el panteón real cuyos sepulcros están hechos de madera de nogal tallada y el impresionante claustro gótico. Tambien se pueden visitar los jardines benedictinos, donde se puede ver el verdadero estado de cierta parte del monasterio (hará las delicias de los aficionados al estilo abandonado) y el sistema de piscinas donde los monjes criaban angulas.

La comarca de Las Merindades recibe la visita de numerosos turistas atraídos por sus paisajes y las posibilidades que presenta.

4. Frías y las Merindades

Frías es uno de los pueblos de Burgos que pertenecen a la asociación de “Pueblos más bonitos de España”. Considerada la ciudad más pequeña de España, su casco histórico merece un paseo hasta su castillo, desde donde tendremos unas vistas espectaculares de todo lo que rodea a la villa, característica por sus casas colgantes, sus entramados medievales y su puente.

Frías está enclavado en la comarca de las Merindades, una tierra de incalculable valor dominada por el paisaje kárstico, las cuevas, los montes y las iglesias y ermitas románicas. Estampas como el monumento natural de Ojo Guareña o el enclave de Santa María de la Hoz se suceden casi de continuo.

Santa María de la Hoz se encuentra en un hueco en la roca excavado por el agua durante millones de años. El río ahora forma una serie de cascadas que se pueden visitar de manera cómoda.

5. Covarrubias y Santo Domingo de Silos

Covarrubias es uno de los lugares que más me gustan. Sus casas medievales con entramados similares a los que hay en otras partes de Europa (como la Alsacia) invitan a llevar a la imaginación a otros tiempos.

Un paseo por su casco históricosentarse en una terraza a degustar uno de los vinos de la D.O. Arlanza suponen planes perfectos para pasar una mañana soleada. Si hiciera frío, uno siempre puede refugiarse en alguno de los mesones que hay en la plaza principal a disfrutar de algún plato caliente con el que reconfortarse.

Cerca de Covarrubias se encuentra otra joya arquitectónica, el Monasterio de Santo Domingo de Silos. El pueblo también merece una visita, pero el claustro gótico del monasterio, de los más importantes del país, es una parada obligada. La antigua botica de los monjes benedictinos, poblada de volúmenes de plantas medicinales y de aparataje de laboratorio, es una curiosidad atractiva para todos aquellos que entran a verla, aunque si eres farmacéutico te gustará todavía más.

Covarrubias conserva su esencia medieval con sus calles empedradas y su centro histórico rodeado por murallas.

¿Dónde comer?

En Burgos hay numerosas opciones gastronómicas para gusto de todos. Por el centro hay una buena zona de tapeo, poblada por numerosos bares que concentran gran parte de la vida social de la ciudad. Las bravas del Mesón Burgos son algo imperdible, así como los desayunos en Viva La Pepa. Si se quiere algo más a mesa puesta, el Hotel Mesón del Cid, frente a la Catedral, es una buena opción (además allí se imprimió por primera vez La Celestina). En Covarrubias es de justicia recomendar Casa Galín, pero con la advertencia de que siempre hay que reservar con antelación.

¿Dónde dormir?

En la misma ciudad de Burgos hay una amplia oferta de alojamientos, pero si se quiere apostar por una experiencia menos urbanita, hay numerosas posadas, casas y hoteles rurales en casi todos los pueblos y comarcas.

El “hygge” danés: 5 claves para vivir feliz

Netflix and chill pero con el nombre apropiado.

Fuera está lloviendo. Hace frío. Hoy no te apetece salir. Enciendes unas velas. Preparas una taza de café. Te tumbas en el sofá y enciendes Netflix.

La sensación que acabas de experimentar al pensarlo es el “Hygge”.

Y es lo que ha ayudado a Dinamarca a ser uno de los países más felices del mundo.

Hygge (pronunciado “huu-gue”) es una palabra danesa para referirse a la creación de un ambiente de comodidad, bienestar y satisfacción. Proviene de otra palabra danesa que significa “dar valor, consuelo, alegría” y se construye a partir de la antigua palabra nórdicaHugr, que más tarde se convirtió en el abrazo “con alma, mente y conciencia”.

Pero, ¿cómo se construye un ambiente “hyggelig”? Muy fácil.

1. Ponte cómodo: Ese jersey ancho que tanto te gusta para estar cómodo. Calcetines calentitos y una buena manta si hace frío. Cuanto más cómodo estés, mejor.

2. Prepara el ambiente: Apaga las luces más fuertes y frías y quédate con las cálidas, que te relajen la vista. Si te gusta el incienso, ponlo. Música relajante, lo que sea. Esos pequeños detalles que tanto te gustan van a crear un ambiente Hygge perfecto.

3. Evita los focos de estrés: Todo aquello que vaya a romper la armonía, fuera. Nada de discusiones, distracciones o trabajo. Es tu momento, ¡no lo estropees!

4. Haz lo que más te apetezca: Ya sea jugar a juegos de mesa, invitar a tus amigos a casa, ver tu serie favorita o comer palomitas. Haz lo que te apetezca sin remordimientos.

5. Sé consciente de que estás disfrutando: Este es, sin duda, el paso más importante. Porque puedes estar pasando un rato perfecto con amigos, pero no pararte a valorarlo, expresarlo y disfrutarlo aún más. Haz saber a los demás que lo estás pasando bien, ¡quizás también les apetezca repetir dentro de poco! Además, si eres capaz de identificar los pequeños detalles que te hacen estar cómodo, será más fácil aplicarlo en el futuro.

En una sociedad cada vez más conectada, a veces “desconectar” puede suponer un auténtico reto para algunos. Por eso, muchos convierten esta práctica en un estilo de vida, abriendo la puerta al bienestar y sabiendo dejar de lado el estrés, aunque sea una hora.

En definitiva, el Hygge es un término que ha venido para quedarse.

6 mitos cosméticos que debes conocer para que no te engañen

Con estos datos podrás elegir mucho mejor tus próximas compras de cosmética.

El mundo de la cosmética está lleno de mitos | Foto de Noah Buscher

La industria cosmética facturó en Europa alrededor de 77.600 millones de euros durante el 2017. Hablamos de una industria, no muy alejada de la farmacéutica, que manufactura productos que en muchos casos no son de necesidad y que se basan en explotar los cánones de belleza actuales. Los productos cosméticos generados con el fin de tratar enfermedades como el acné, la psoriasis o la dermatitis atópica están lejos de dar el beneficio mayoritario a estas empresas y, por ello, se trabaja en líneas de productos más explotables. Pero en un mundo donde cada día hay más competencia, donde la innovación es mínima y donde cada día hay más trabas para probar innecesariamente ciertos productos en animales de experimentación, el buen marketing es el que marca la diferencia. En esta guerra de compañías por hacerse con el récord en ventas, surgen las cremas milagrosas, los componentes de nombres raros y, en algunos casos, los remedios infalibles que pueden causarnos un daño.

Si tienes un problema en la piel, lo primero siempre es consultar un dermatólogo. Lo normal es que este médico te ofrezca un estudio que dé como resultado la recomendación de un producto. Este posiblemente no sea de una marca conocida, lo tendrás que comprar en una farmacia y muy posiblemente sea caro. Estos no son los productos que voy a tratar en este artículo, porque las reglas de ese juego son diferentes.

A continuación, te expongo 6 (+1) mitos que nos venden con los productos cosméticos destinados al gran consumo.

Las cremas hidratantes no hidratan nada | Foto de Christin Hume

La crema hidratante: este mito es muy extendido y parte del propio nombre del producto. Las cremas hidratantes no existen. Son tan inexistentes como el jamón de York. El principio básico de cualquier crema que se haga llamar “hidratante” no es darte moléculas de agua para que tu piel se mantenga sana, sino un efecto radicalmente diferente. El calor, el aire, la contaminación, la radiación solar, etc. ejercen un efecto agresivo sobre nuestra piel deteriorando sus capas externas y afectando a las internas, aunque de una forma menos evidente a corto plazo. Lo inmediato es que, por transpiración, nuestra piel pierda agua. Las cremas hidratantes lo que hacen es construir una barrera que evita que las células se deshidraten.

Por tanto, sería más correcto decir crema anti-deshidratante. Esta barrera se construye, normalmente, con una serie de compuestos de partida llamados bases. Estas bases pueden tener más contenido en compuestos grasos o menos. Las mejores cremas hidratantes tienen más componente graso debido a su poder oclusivo, pero en pieles con problemas como el acné, es mejor buscar una que sea “oíl free no comedogénico”, dado que evita que se produzcan brotes de la enfermedad y sigue ejerciendo su función. También debemos tener claro dónde vamos a aplicar la crema dado que no es lo mismo una facial que una corporal. Un último apunte: los componentes como el colágeno o el ácido hialurónico lo que hacen es evitar la deshidratación. No son sustancias milagrosas.

Sin parabenos es mejor: Nos encantan las etiquetas ECO, BIO, SIN CONSERVANTES, SIN COLORANTES… En cosmética también existen y su presencia nos da una sensación de seguridad, aunque en muchos casos no sabemos ni a qué se refieren. Hace unos años existió la fiebre de la etiqueta SIN PARABENOS. Pero ¿qué son los parabenos? Se trata de un grupo de conservantes que en ningún caso pueden exceder del 0,4% de la fórmula (0,8% si va en forma de mezcla) y que evita el crecimiento de hongos y microorganismos en nuestras cremas. El problema está en si alguien es alérgico o genera una intolerancia por su uso, pero esto es un caso que puede ocurrir con cualquier otro ingrediente. Incluso con los más naturales. Además, para alcanzar la potencia de los parabenos, igual necesitamos introducir 2 o 3 conservantes más, por lo que puede que al final no nos salga a cuenta…

El jabón con microesferas para el acné: El tema de los productos anti-acné milagrosos es algo que me toca bastante la moral, pero hoy solo hablaré de los que tienen “microesferas”. En muchos casos, los productos que las contienen se venden como exfoliantes. Un exfoliante retira la capa más externa de células muertas y suciedad de la piel, evitando la proliferación de la bacteria que causa las famosas “espinillas” y la obstrucción de poros abiertos. No se deben usar diariamente, dado que así se evita la formación de los aceites necesarios para el mantenimiento sano de la piel y esto puede aumentar el riesgo de infecciones.

Pero el problema no reside ahí, sino en el material del que están hechas: plástico. Son esferas de plástico que no ofrecen ninguna ventaja más allá del roce mecánico con la piel. Hay muchos exfoliantes con microesferas que se degradan o que tienen un efecto activo, pero lo normal en los jabones exfoliantes baratos es que tengan plástico muy difícil de eliminar que luego contamina nuestros océanos y acaban teniendo efectos en la fauna. Como recomendación sin generar un plástico tan complicado, lo mejor para limpiar una cara con acné es usar un gel limpiador (que no jabón) ni hipoalergénico ni comedogénico por la mañana y por la noche.

Mi crema tiene ADN y ARN y por eso es mejor: Esta es una de las mayores estupideces que he visto en el mundo del marketing engañoso. El ADN y el ARN (ácido desoxirribonucleico y ribonucleico) son las moléculas que constituyen nuestro código genético y que se encargan de la regulación de la expresión del mismo. Se tratan de moléculas compuestas por azúcares, fósforo y (desoxi)ribonucleótidos. A pesar de lo guay que suena enviar ADN a tus células para que rejuvenezcan, eso no es posible. En primer lugar, porque no tiene sentido científico, y en segundo lugar porque el ADN es una sustancia que se degrada con mucha facilidad. En cuanto el ADN toca una superficie, lo más probable es que unas enzimas llamadas DNAsas lo degraden.

Lo mismo, pero mucho más rápido, ocurre con el ARN. En el utópico caso de que consiguieran crear una crema sumamente estéril y libre de estas enzimas para poder contener ADN/ARN en condiciones óptimas (ya de por sí muy difícil), en cuanto esta tocase tu piel, estas sustancias lo degradarían porque recubren toda su superficie. Se trata de un sistema de defensa primario de nuestro organismo ante patógenos como virus. Conclusión: desconfía de las cremas que parecen pucheros de la abuela.

Las bonanzas de la coenzima Q10: Ya no hay crema que se precie que no tenga esta molécula. En el mundo de las cremas-puchero, la coenzima Q10 es la legumbre más guay. Las coenzimas son sustancias orgánicas o inorgánicas que complementan a las enzimas permitiéndolas ejercer su acción. ¿Pero qué tiene que ver con mi piel? Pues resulta que, a nivel cosmético, la coenzima Q10 genera un efecto apaisante y reafirmante bastante visible, lo que se vende genial como efecto antiedad. Pero esto lo hace a costa de “pegar” las células muertas (que son las que forman la primera capa de piel) y cerrar los poros, evitando así la renovación correcta de las primeras y la oclusión de los segundos, con el riesgo a formar comedones y quistes por la grasa que no se elimina adecuadamente.

Si tiene 15 SPF, ya me está protegiendo contra el sol: Más vale prevenir que curar, dice el refrán. Por eso, para evitar el envejecimiento prematuro de la piel, que en la mayoría de los casos es producido por la exposición al sol, lo mejor es usar cremas fotoprotectoras. Pero no toda la fotoprotección vale y para la mayoría de las personas la cantidad que aparece en la mayoría de las cremas es insuficiente. En primer lugar porque no es completa, dado que su filtro suele cubrir un tipo de rayos UV, pero no el otro. Sin embargo, las hay que los cubren y añaden un filtro contra infrarrojos para obtener una protección más completa. El otro determinante a tener en cuenta es el SPF o factor de protección solar. Suele ser bajo si aparece como un complemento a la función principal de la crema cosmética, dado que se recomienda mínimo un factor 30 y suelen tener un 15 ó 20. Si tienes propensión a que te salgan manchas, te quemas con facilidad o tienes pecas o lunares, lo mejor es que aumentes al 50. El mejor consejo lo puedes recibir de tu farmacéutica/o y lo mejor puede ser combinar una crema fotoprotectora con tu crema habitual.

El mito +1 es que, a más caro, mejor. Hay cremas que valen cientos de euros y marcas que te venden lujo en una crema hidratante, cuando en realidad no te ofrecen nada que no haya en envases menos atractivos y más baratos. Con esto no quiero decir que una crema hidratante de marca blanca de supermercado sea mejor que una de venta en farmacia por el precio que tiene, pero sí hay que analizar cuáles son las necesidades de tu piel y cuál es la mejor relación calidad/precio que se te ofrece, porque es posible que estés malgastando el dinero o maltratando tu piel. Una de las alternativas que pasa más desapercibida y que puede ser muy interesante si tienes algún tipo de problema en especial es la dermofarmacia. La fabricación de productos cosméticos siguiendo las normas de la Formulación Magistral es un servicio que muy pocas farmacias en España tiene, pero que te permite la posibilidad de obtener una crema hecha a mano, con todas las garantías de calidad y de control, realizada por un farmacéutico especializado en esta labor. Además, en muchos casos es “customizable” y puede llevar un ingrediente que solo tú necesites o quieras. La ventaja es que la elaboración de estos productos no es cara y puedes obtener una crema de altas características por un precio muy bajo. Si además sirve para tratar una enfermedad como las que ya he mencionado, el dermatólogo puede prescribirla en una receta y tu seguro cubrirá la parte proporcional.

Los mitos cosméticos son casi tantos como productos hay, pero espero que con estos siete se os abra la vena crítica y miréis las etiquetas, preguntéis y seáis curiosos antes de comprar algo. Hay muchas farmacias que tienen blogs donde ofrecen consejos, hacen reviews de productos y desmienten mitos, dando información de calidad y lejos de cuentos y mentiras. Y si no encuentras nada que te convenza, siempre puedes acudir a tu especialista más cercano, ya sea médico o farmacéutico, para que te dé el mejor consejo profesional.

5 consejos para empezar con buen pie en la Universidad

Estos consejos para la universidad podrían salvarte la vida

Los post-it son también buena opción

Como alumna que termina la universidad este año, me encantaría poder pasar mi conocimiento para nuevos alumnos. Para vosotros, que empezáis con ganas a estudiar una carrera en la Universidad que hayáis elegido – o en la que hayáis podido entrar por vuestra nota.

Aunque, por supuesto, todo va a variar en función de la universidad a la que atiendas, esta tiene unas cuantas diferencias con el instituto.

1. Nadie te controla. Esto puede parecer bueno en principio y, la verdad, lo es. Tienes más libertad para organizarte tu tiempo porque hay menos deberes que en el instituto. Ahora, eso sí, los deberes no son inexistentes. Es posible que, en función de la universidad y la carrera, tengas unos cuantos trabajos en grupo.

Mi consejo aquí es que intentes llevarlo al día, y te organices para que los trabajos en grupo salgan bien. Organízate la libertad porque algunas personas se relajan el primer año y la mayor parte del contenido teórico de las asignaturas está en primer año. ¡Estudia!

2. Siguiendo con la línea editorial de consejos para ser un buen alumno: asiste a clase. Por experiencia, cuando dejas de asistir ya no vuelves. Y, aunque los profesores no te controlen, saben si vas a clase. Si al final de curso vas a pedirles una subida de nota y no les suena tu cara probablemente no estén muy por la labor.

No les tienes que pedir permiso o justificarte si no vas a alguna clase pero, si sabes que vas a saltarte unas cuantas (y es por un motivo justificado), házselo saber. Probablemente no le importe porque no le afecta que estés o no estés, pero al menos verá que muestras interés por su asignatura.

Esta imagen de felicidad no será lo habitual en tu día a día.

3. Pregunta en clase. La universidad es genial porque se suelen crear debates en clase. La participación suele ser un porcentaje de la nota y, lo mismo que en el punto anterior, el profesor verá que tienes interés por la asignatura si participas. Todo esto son minipuntos que juegan en tu favor a final de curso.

Personalmente, me gusta ser la que inicia las preguntas. Así no se pierde entre el resto y el profesor se queda con mi cara por haber iniciado la ronda de preguntas.

4. Si dispones de un ordenador portátil, toma apuntes ahí. O, al menos, pasa todo lo que puedas a un ordenador. Preferiblemente a Drive o a alguna plataforma online donde puedas almacenar de manera privada tus notas. Créeme que perder tus apuntes será una gran desgracia. En la universidad no hay libros y, si los hay, suelen ser más bien de consulta.

5. Participa en la vida universitaria: apúntate a clubs, haz amigos, ve a clases extra que la universidad proporciona. Es una gran época para aprender y divertirse antes de pasar al mundo real. Además, los amigos que hagas en la universidad pueden determinar tu futuro laboral, ya que serán tus colegas de profesión en unos cuatro o cinco años.

Consejo extra: Casi todo el mundo va a estar igual de perdido que tú. Si tienes alguna duda, siempre puedes acudir a tus veteranos o delegados. Están ahí para ayudarte, así que no tengas miedo de preguntar.