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Esto es lo que pasa por estar una semana sin azúcar

¿Somos adictos al azúcar?

Seamos conscientes o no, el azúcar es una parte importante de nuestra dieta. No importante porque sea sana o necesario, ya que no lo es (la glucosa sí), sino porque está presente en gran parte de alimentos que consumimos inconscientemente a diario. El azúcar añadido es un tipo de droga legal que ha vuelto adicta a gran parte de la población sin que esta lo sepa. Todos y todas las nutricionistas recomiendan reducir al máximo el consumo de azúcares refinados y añadidos para llevar un dieta saludable, así que he decidido ponerme el reto junto a mi amiga Georgia de pasar una semana entera sin consumir ningún tipo de azúcar añadido o edulcorante.

El reto ha sido particularmente difícil en mi caso, ya que aunque no suelo tomar muchos alimentos que contengan azúcar sí que tiendo a añadírsela al café y a darme algún capricho de vez en cuando con algún dulce. A esto se suma el hecho de que, con total seguridad, mucha comida que no pensaba que llevaba azúcar termina llevando un poco por un motivo u otro.

El azúcar se suele utilizar como potenciador del sabor, como endulzante o con el fin de generar una pequeña adicción del producto al consumidor. Se asocia y se nos dan dulces desde nuestra infancia, creando esa adicción desde un primer momento que perdura a lo largo del tiempo. ¿Por qué ocurre esto? ¿Tendrá entonces un síntoma de abstinencia el dejar de tomar azúcar? ¿Seré capaz de superar el reto? Descúbrelo en nuestro nuevo vídeo.

Todo lo que conlleva ser vegetariano

Llevo 3 años siéndolo. ¿Cómo estará mi salud? ¿Por qué lo hice? Esta es mi experiencia.

Llevo 3 años siendo vegetariano. Y no soy el único. Más de 3,6 millones de personas en España llevan una dieta vegetariana, vegana o, en algunos casos, flexitariana. Casi toda mi vida, hasta los 21 años, he comido carne. Y la verdad es que me gustaba. La carne está rica y es muy accesible, y como está tan implantada en la dieta de la sociedad no llegas a plantearte el por qué la comemos. Simplemente, lo haces.

Según la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación, una dieta (en general) correcta tiene que estar formada aproximadamente por un 25% de hortalizas, un 25% de frutas, un 25% de cereales, carbohidratos y grasas y proteínas. 

En este último grupo es donde se encontrarían la carne y el pescado, y si lo suprimes te das cuenta de que te sigue quedando el 90% de la tabla.

La tabla de dieta recomendada por la SEDCA.

De hecho, al eliminar de las opciones las carnes y el pescado, en cierto modo te obligas a ampliar el abanico de verduras y legumbres que consumes y, por tanto, de sus diferentes polifenoles junto a sus beneficios para la salud. Y ese es el primero de los motivos por el que decidí hacerme vegetariano, la salud.

Suprimir la carne no significa eliminar las proteínas. Mucha gente se pregunta cómo se pueden sustituir las proteínas de la carne y la respuesta es bien sencilla. Las legumbres, semillas, frutos secos e incluso algunas verduras están cargadas de proteína. No hace falta tomar suplementos de proteínas por ser vegetariano o vegano.

De hecho, no hace falta suplementar nada por ser vegetariano excepto la vitamina B12. Una buena dieta tiene que garantizar que se consumen los elementos necesarios para el organismo. Es decir, proteínas, hierro, calcio, vitamina D, zinc y Omega 3 entre otros, y todo lo puedes encontrar en diferentes hortalizas, verduras, legumbres, cereales, semillas o frutos secos. Todo.

El segundo motivo por el que tomé la decisión de hacerme vegetariano es por el medio ambiente. La industria ganadera es una de las más contaminantes y derrochadoras del planeta. Por ejemplo, para producir 1KG de carne de ternera hace falta alimentar a la vaca previamente con una media de 20KG de cereales, maíz o soja. Y para producir ese mismo kilogramo de carne se necesitan 15.450 litros de agua.

En Europa se consume de media 85kg de carne por persona al año. Si todos los cereales y legumbres utilizados para alimentar al ganado que después alimenta a las personas se saltase ese paso y fuesen directamente de consumo humano, tendríamos alimento para 4 planetas Tierra. Y aún así a día de hoy hay 840 millones de personas malnutridas en el mundo.

Y por último, los gases invernadero. El 51% de los gases de efecto invernadero provienen de la industria ganadera.

Y el tercer motivo que me llevó a volverme vegetariano es por respeto a los animales. 66 mil millones de animales mueren cada año en mataderos para la producción de carne en condiciones inhumanas.

Y aunque el que yo haya tomado esta decisión no influye como tal al sector, cada vez más gente decide dar el cambio y entre todos dejar una huella en el planeta. Y hay muchas personas que, por el motivo que sea, no pueden dejar de lado la carne; pero con pequeños cambios como reducir su consumo o comprar únicamente productos de animales que han sido tratados de forma más ética, están contribuyendo a mejorar el mundo.