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El desastre de residuos radioactivos de España

Huelva es una de las ciudades con más índice de cáncer.

Las balsas de fosfoyesos vistas desde el aire.

El desastre ecológico de Huelva es uno de los más grandes de Europa, y nadie está hablando de ello. Huelva tiene, a apenas unos metros de la ciudad, un vertedero gigantesco de residuos tóxicos y radioactivos: los fosfoyesos. Hace más de 40 años, la empresa Fertiberia empezó a verter estos residuos al lado de la marisma del río Tinto, y ahora la marisma está muerta. Justo al lado contrario de Huelva se encuentra la marisma de Odiel y la diferencia es abismal.

Queríamos comprender qué había pasado y cómo hemos podido llegar a tener uno de los puntos más radioactivos de España en la ciudad así que hemos viajado hasta allí con Greenpeace para documentar cuál es la historia de estos residuos radioactivos y qué va a ocurrir con ellos en el futuro. Ahora mismo, las balsas cargadas de aguas ácidas están filtrando material a una ría donde pescadores pescan a diario y cuyas aguas terminan en el mar. El nivel de peligrosidad de la situación es insostenible hasta el punto de que la tubería principal de agua potable de la ciudad pasa por encima de las balsas radioactivas, antes de llegar a los grifos de los habitantes de Huelva. Como prueba de esto, Huelva es una de las ciudades españolas con un mayor índice de cáncer de mama y de pulmón; y los problemas no dejan de aparecer.

El resultado de nuestra investigación es un documental ya disponible en el que hablamos con las personas responsables de denunciar la situación y luchar a diario por recuperar lo que es de todos.

Los Destacados: Mario Marzo y su nueva marca de moda regenerativa

Mario Marzo se adentra en una nueva aventura.

Todo el mundo sabe lo que es la moda ecológica, pero ¿alguna vez habías oído hablar de la moda regenerativa? Eso es justo lo que Mario Marzo ha querido explorar con su nueva marca de moda. Para entenderlo todo mejor, le hemos invitado al programa de nuestro podcast Los Destacados by Omglobalnews de hoy para escucharlo de primera mano.

Mario inició su carrera como actor en la serie Los Protegidos y además es un pianista de renombre. Ahora, su nueva aventura se adentra en el mundo de la moda con 9TheBrand.

Escucha ya el nuevo episodio en Spotify, Apple Podcasts o cualquiera de tus plataformas preferidas. Y no olvides suscribirte para no perderte ningún episodio.

Victoria presenta unas zapatillas hechas con neumáticos reciclados

Victoria lanza su primer modelo 100% ecológico y vegano a partir de neumáticos reciclados, con algodón orgánico y sin pegamento

Las marcas cada vez son más conscientes de que el consumidor ya no se conforma con ropa bonita. Además, buscan contribuir al entorno y ser medioambientamente responsables con su compra. La marca de calzados Victoria siempre ha sido ecológicamente responsable, pero esta vez han dado un paso más: lanzan el modelo No Trace, elaborado con material reciclado.

Para este proyecto, Victoria cuenta con la ayuda de la empresa donostiarra Gomavial, que se encarga de dar una nueva vida a neumáticos que, por defecto de fabricación, no pueden ser usados para vehículos. Anteriormente, estos neumáticos se desechaban y su descomposición no hacía otra cosa que dañar el medio ambiente. Con esta solución no solo se evita echar cantidades ingentes de CO2 a la atmósfera, sino que de cada neumático da para hacer 3,5 suelas de zapato. Gomavial utiliza una técnica patentada que permite sacar las bandas de rodadura del neumático totalmente limpia, y después variar su grosor y así, crear las suelas.

Gracias al proceso de vulcanizado que utiliza Victoria, no es necesario el uso de pegamentos. Esto consigue que la zapatilla, una vez desechada, sea mucho más respetuosa con el medio ambiente. La técnica consiste en calentar el caucho de modo que se adhiera al algodón del zapato sin necesidad de otro material adhesivo.

Son elaboradas de manera artesanal, tienen un precio de 39,90€ y pretenden, además de ser medioambientalmente respetuosas, hacer un guiño al origen de las zapatillas Victoria, en 1915. En sus orígenes, la escasez de caucho natural para elaborar zapatillas, obligó a la marca a utilizar caucho de neumáticos. Para esconder su olor, crearon su fórmula secreta que hace las zapatillas tengan ese característico olor a fresa, tradición que ha continuado hasta ahora.

 

 

Solucionamos el problema con los tickets de compra

¿Realmente es necesario que los tickets sean tan largos?

A finales de 2017 estaba yo en una conocida cafetería donde me pedí, como ya es habitual, un té matcha caliente. Un único pedido de un único producto. Cuál fue mi sorpresa al darme cuenta de que para algo tan insignificante me habían dado un recibo de compra de, aproximadamente, medio metro. ¿Realmente era necesario tanto papel para un único té?

Desde entonces la duda ha ido comiéndome la cabeza. Me he ido fijando qué establecimientos tienen tickets innecesariamente largos, cuáles tienen unos más moderados o cuáles te preguntan si quieres ticket antes de imprimirlo o lo prefieres en formato digital. Obviamente esta última opción debería ser la estándar, y muchos países están trabajando ya para tener más y más opciones de recibos y billetes en formato electrónico.

Dejando de lado que una cafetería comercial tiene muchos más problemas medioambientales (como los vasos de plástico/cartón que se entregan con cada pedido), era evidente que un ticket de esas proporciones era un desperdicio de papel. Resulta que no solo es un desperdicio de papel, si no que este tipo de recibos son altamente contaminantes al tener más de 30 productos como el bisfenol A que lo convierten en papel térmico. Es decir, no hace falta tinta para imprimir en él sino calor.

Muchos podrán argumentar que la longitud de estos tickets es la que es porque hay mucha normativa legal que incluir en ellos y de la que no se puede prescindir. Pero no; no es así. Tal y como indica Thaïs Sans Ortega, graduada en derecho y ADE y experta en derecho tributario, hay muchos elementos de un ticket estándar que son innecesarios o, incluso, redundantes.

Así que nos propusimos dar con una solución. ¿Cómo sería el ticket perfecto? Hemos contado con un diseñador especializado en interfaz de usuario para poder llegar a una conclusión; y mi compañero Víctor Figueroa os lo cuenta en el nuevo vídeo de Omglobalnews.

¿Por qué prohibir el aceite de palma no es la mejor solución?

¿Realmente el aceite de palma es tan malo como lo pintan?

Por suerte para nosotros, el mantra de que el aceite de palma es malo lo tenemos bastante asimilado. Ya sea por el revuelo mediático causado o bien por el conocimiento nutricional que hemos adquirido, tenemos claro que no es la grasa más saludable del mercado. A nivel de la industria alimentaria, el aceite de palma resulta muy útil por sus propiedades organolépticas (el aspecto que da al producto) y por su precio, más barato que las grasas más saludables. Sin embargo, tanto en su proceso de obtención como en su efecto en nuestro organismo, no es un elemento idóneo. 

El cultivo de la palma aceitera es muy rentable porque con poca superficie de cultivo se obtiene mucho producto. Sin embargo, las condiciones climáticas necesarias para el cultivo de esta especie hacen que se estén destruyendo bosques de zonas tropicales donde residen gran cantidad de especies en peligro de extinción. Además, su industria genera bastantes contaminantes algunos de los cuales no son eliminados adecuadamente. Por tanto, podemos sacar como primera conclusión que esta explotación no es beneficiosa para el medio ambiente.

Si tratamos el valor nutricional del aceite de palma, vemos que está compuesto en más del 50% por ácidos grasos saturados. Estos son especialmente perjudiciales a nivel de la salud cardiovascular, favoreciendo el crecimiento de placas de ateroma y propiciando la aparición de problemas vasculares. Pero claro, esto ocurre si estás comiendo todos los días una alta cantidad de grasas saturadas. La alarma generada por el aceite de palma se debe a su presencia en casi todos los productos procesados y a que, en su proceso de refinamiento (protocolo para obtener el aceite de la materia prima de la planta) se pueden generar sustancias que aumentan el riesgo a padecer cáncer.

La segunda conclusión está clara, el aceite de palma es perjudicial si lo consumimos de manera habitual. La solución en muchos productos, y ante la amenaza de boicot, ha sido retirarlo, aunque ello conlleve la pérdida de esas propiedades agradables que aporta el aceite de palma. No obstante, algunas empresas lo que han hecho ha sido sustituirlo por otro tipo de aceites como el de girasol o el de colza, que no son tan perjudiciales, o por el de coco, que es igual de peligroso por su alta cantidad de ácidos grasos saturados.

Por tanto, la no presencia de aceite de palma no es ninguna garantía de que ese producto sea más sano. Lo más importante será siempre mirar la etiqueta y comprobar los aceites vegetales empleados en la elaboración de ese producto.

En Europa se consume una media de 60kg de este aceite por persona y año | Foto de Valentin Salja

Ante este problema se nos puede ocurrir que lo más fácil sería prohibir el aceite de palma y el cultivo de la planta y así nos ahorraríamos estos dos problemas: el medio ambiental y el sanitario. Sin embargo, un informe de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) indica que eliminar el aceite de palma, y por ende sus cultivos, no sería una solución muy inteligente. Si se piensa, en el momento en que se elimine el aceite de palma, la demanda de una grasa que lo sustituya aumentará, dado que no solo se usa en la industria alimentaria, sino también en otras como la cosmética.

Ante esto se necesitará cultivar otro tipo de especies, pero la extensión de cultivo necesaria para cubrir dicha demanda será todavía mayor, dado que el aceite de palma se produce en menos de un 10% de la superficie total dedicada a cultivo de plantas aceiteras. 

Por ello, la solución no es prohibir, sino mitigar el impacto causado actualmente. Pasa por mejorar el proceso de refinamiento del aceite, hacer más sostenible el cultivo de la palma y no sustituirlo por otros que puedan generar un mayor impacto. 

El cultivo de otras especies aceiteras se haría, según la UICN, en zonas tropicales de África donde se podría desplazar el daño medioambiental que ya se ha generado en Malasia, por ejemplo. Del mismo modo, se debe evitar aumentar la superficie de cultivo del aceite de palma, dado que se concentra en regiones donde habitan numerosas especies en peligro de extinción que pueden ver su ecosistema diezmado. 

Por otro lado, algunos expertos afirman que, en suelos arrasados y agotados de la selva amazónica, el cultivo de la palma puede ser útil para recuperar el suelo, evitar el aumento de la deforestación y generar riqueza en algunas zonas deprimidas. Esto genera cierta controversia dado que muchas especies no pueden usar las palmas en sustitución de los árboles originales como hábitat. Podría ser un paso previo a la reforestación del terreno con las especies autóctonas, pero no es una solución definitiva.

En conclusión, el aceite de palma es perjudicial para la salud y su cultivo resulta dañino para el ecosistema tropical dado que es el que se ve afectado directamente, pero una solución de eliminación radical de este cultivo puede acarrear el impulso de otras plantaciones igual de dañinas y que pueden desplazar el problema a zonas donde ahora mismo no existe. Debemos buscar la reducción del daño y no sustituirlo.