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Mujeres en la ciencia: María Blasco

Gracias al trabajo de la Dra. Blasco, estamos más cerca de parar al cáncer.

La doctora María Blasco.

Cuando la Dra. Blasco se acerca al micrófono, toda el aula magna enmudece y espera con ansia lo que ha venido a contar. Imagino que, allá donde vaya, la reacción se repite una y otra vez.

Este artículo va a ser un poco diferente del anterior porque hablamos de una personalidad excepcional en el campo de las ciencias biomédicas españolas e internacionales, y que he tenido el placer de ver hablando de su investigación en dos ocasiones. María Blasco, originaria de Alicante, es licenciada en Biología por la Universidad Autónoma de Madrid y Doctora en Bioquímica por la misma casa.

Realizó su tesis bajo la dirección de la Dra. Margarita Salas (que próximamente tendrá un artículo dedicado a su figura) y su investigación postdoctoral en el laboratorio de la Dra. Carol Greider (Premio Nobel de Medicina y Fisiología 2009) en Nueva York. Ha ganado numerosos premios entre los que destacan el Premio Nacional de Investigación Santiago Ramón y Cajal o el Premio Jaime I de Investigación Básica.

Su currículum, extenso y lleno de publicaciones de gran nivel, se ve coronado por el puesto que ocupa en la actualidad, el de directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). En el año 2011 sucedió al Dr. Mariano Barbacid en el puesto y tuvo que hacer frente a los peores años de la crisis económica.

El cáncer es una de las grandes causas de mortalidad en la actualidad. | Foto de MedicalNewsToday

La ciencia, especialmente en España, no se ve dotada de grandes recursos económicos y, aunque el CNIO es de los centros que más financiación pública y privada recibe, sigue siendo inferior al de otros centros europeos comparables. Durante los primeros años de su dirección, el CNIO tenía que hacer frente a la deuda acumulada en la etapa previa y se encontró con más de una encrucijada. Las duras decisiones tomadas durante este periodo evitaron la hecatombe en el centro y permitieron que continuase con su investigación de gran nivel.

María Blasco se puede atribuir el mérito de abrir el CNIO al resto de la sociedad por medio de programas de divulgación y de promoción de la investigación como CNIO & The City, Amigos del CNIO o CNIO Arte. También puso en marcha la Oficina de la Mujer en la Ciencia del CNIO en el año 2012, desde la cual se organizan actos y conferencias para poner en relieve el papel de las investigadoras del centro y promoviendo la toma de conciencia de aspectos fundamentales como la igualdad de oportunidades en la ciencia.

Aunque en centros como el CNIO las mujeres son mayoría, la presencia de ellas en puestos de responsabilidad como la dirección de grupos o de centros es mucho menor, por lo que la labor de grupos de trabajo como la Oficina de la Mujer es clave. Su último logro en la dirección del centro ha sido colocarlo en el primer puesto, según la revista Nature, de centros de investigación de cáncer en Europa.

Centrándonos ahora en su labor científica, podemos decir que su investigación se resume con la siguiente palabra: telómeros. La Dra. Blasco es conocida por el estudio de los telómeros en los procesos oncológicos y en el envejecimiento, liderando el grupo de Telómeros y Telomerasa del CNIO.

¿Qué son los telómeros?

Los telómeros son las zonas terminales de nuestros cromosomas. Están constituidas por ADN y proteínas y su función es proteger el resto del genoma de la posible inestabilidad que pueda sufrir. A medida que envejecemos, nuestros telómeros van perdiendo materia y se acortan. Si lo comparamos con un árbol, del mismo modo que con los años aumentan los anillos de su tronco, los telómeros se reducen. Solo aquellas células que se dividen indefinidamente (células madre) evitan este acortamiento mediante otra proteína que se llama telomerasa. La telomerasa alarga los telómeros evitando ese acortamiento asociado al envejecimiento. En una célula normal, la telomerasa está inactiva y los telómeros se acortan hasta que desaparecen, comenzando el proceso de muerte celular.

¿Cómo se relacionan con el cáncer?

Aunque esta pregunta es mucho más compleja de lo que a continuación voy a decir, podríamos resumir todo el proceso de la siguiente forma. Una célula tumoral es una célula que pierde el norte. Si el ciclo vital de la célula es crecer, reproducirse y morir, las células tumorales “deciden” que, en vez de morir, siguen reproduciéndose alegremente. El resultado es que estas células dejan de ser normales y pasan a ser tumorales, creciendo sin límite y “convenciendo” al resto de células que hay alrededor de apoyar este cambio de vida. Obviamente todos sabemos que esto no es muy bueno para el organismo.

En el caso de estas células que pasan a ser tumorales, los telómeros, que deberían acortarse cada vez más, rejuvenecen. La telomerasa, que está inactiva (al no ser una célula madre), se reactiva y permite que la célula cancerosa no envejezca y pueda seguir dividiéndose a su libre antojo.

El grupo de María Blasco estudia este proceso en cáncer para ver cómo atacando a la telomerasa, se puede evitar que regenere los telómeros y siga la progresión tumoral. Además, existen una serie de enfermedades donde los telómeros vienen acortados “de serie”. Se llaman síndromes teloméricos y el más conocido es la fibrosis pulmonar. A día de hoy son enfermedades que no tienen cura y que, al final, acaban con un trasplante del órgano dañado como única solución.

Aquí es donde el grupo de la Dra. Blasco trabaja con la estrategia contraria: reactivar la telomerasa temporalmente para regenerar los telómeros de esas células defectuosas y devolverlas a un estado normal que no produzca enfermedad.

Muchas de estas tácticas se van a llevar dentro de poco a ensayos clínicos y es donde todo el esfuerzo de los investigadores básicos se ve recompensado. En el CNIO se trabaja día a día para acabar con el cáncer. María Blasco dice que “hemos avanzado mucho, pero tenemos que seguir investigando. La única manera de acabar con la mayor parte de los tumores adultos es evitar que se formen, y eso implica entender bien el proceso”.

Gracias a líderes como ella, la investigación se abre a la sociedad e inspira a miles de personas a seguir ese camino que desembocará en nuevos tratamientos que faciliten la vida a los pacientes y a una mejor comprensión de algo tan complejo como es el cáncer.

La Dra. María Blasco al inicio de una conferencia sobre el papel de los telómeros en cáncer y envejecimiento en la Universidad Francisco de Vitoria.