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El “hygge” danés: 5 claves para vivir feliz

Netflix and chill pero con el nombre apropiado.

Fuera está lloviendo. Hace frío. Hoy no te apetece salir. Enciendes unas velas. Preparas una taza de café. Te tumbas en el sofá y enciendes Netflix.

La sensación que acabas de experimentar al pensarlo es el “Hygge”.

Y es lo que ha ayudado a Dinamarca a ser uno de los países más felices del mundo.

Hygge (pronunciado “huu-gue”) es una palabra danesa para referirse a la creación de un ambiente de comodidad, bienestar y satisfacción. Proviene de otra palabra danesa que significa “dar valor, consuelo, alegría” y se construye a partir de la antigua palabra nórdicaHugr, que más tarde se convirtió en el abrazo “con alma, mente y conciencia”.

Pero, ¿cómo se construye un ambiente “hyggelig”? Muy fácil.

1. Ponte cómodo: Ese jersey ancho que tanto te gusta para estar cómodo. Calcetines calentitos y una buena manta si hace frío. Cuanto más cómodo estés, mejor.

2. Prepara el ambiente: Apaga las luces más fuertes y frías y quédate con las cálidas, que te relajen la vista. Si te gusta el incienso, ponlo. Música relajante, lo que sea. Esos pequeños detalles que tanto te gustan van a crear un ambiente Hygge perfecto.

3. Evita los focos de estrés: Todo aquello que vaya a romper la armonía, fuera. Nada de discusiones, distracciones o trabajo. Es tu momento, ¡no lo estropees!

4. Haz lo que más te apetezca: Ya sea jugar a juegos de mesa, invitar a tus amigos a casa, ver tu serie favorita o comer palomitas. Haz lo que te apetezca sin remordimientos.

5. Sé consciente de que estás disfrutando: Este es, sin duda, el paso más importante. Porque puedes estar pasando un rato perfecto con amigos, pero no pararte a valorarlo, expresarlo y disfrutarlo aún más. Haz saber a los demás que lo estás pasando bien, ¡quizás también les apetezca repetir dentro de poco! Además, si eres capaz de identificar los pequeños detalles que te hacen estar cómodo, será más fácil aplicarlo en el futuro.

En una sociedad cada vez más conectada, a veces “desconectar” puede suponer un auténtico reto para algunos. Por eso, muchos convierten esta práctica en un estilo de vida, abriendo la puerta al bienestar y sabiendo dejar de lado el estrés, aunque sea una hora.

En definitiva, el Hygge es un término que ha venido para quedarse.