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Mujeres en la ciencia: Hedy Lamarr

Hoy empiezo una serie de artículos sobre el papel de diferentes mujeres en la ciencia que no han recibido el reconocimiento que merecen.

Cada día más, se está intentando poner en relieve el papel que las mujeres han tenido a lo largo de la historia de la ciencia. Un papel que ha sido ninguneado sistemáticamente por la sociedad y por los propios científicos. Por suerte y por justicia, ahora se está intentando rescatar a aquellas figuras que hicieron grandes aportaciones al conocimiento y a la técnica. 

Hedy Lamarr ha sido una de las grandes ignoradas a lo largo de los años, aunque últimamente se está volviendo a destacar su papel durante la primera mitad del siglo XX como inventora y como actriz. Por un lado, se la incluyó en el National Hall of Inventors en 2014 y, por el otro, se han hecho documentales (Bombshell: The Hedy Lamarr Story) para traer, a un presente más que necesitado de figuras femeninas en la ciencia y en las artes, su vida y sus aportaciones.

Cuando lees sobre Hedy Lamarr en internet, lo más probable es que aparezca como la inventora del WiFi. Esto no es del todo correcto, pero sí es cierto que gracias al sistema de conmutación de frecuencias que ideó, se han podido originar gran parte de las tecnologías de telecomunicación actuales: WiFi, Bluetooth, GPS… Este sistema fue muy adelantado para su tiempo, dado que no existió la tecnología para llevarlo a cabo hasta la Crisis de los Misiles de Cuba veinte años después. Su propósito inicial no fue su aplicación durante la Guerra Fría, sino contra el régimen Nazi.

Hedy Lamarr nació en el seno de una familia judía en la Austria imperial. En el ambiente previo a la Segunda Guerra Mundial y de la ocupación Nazi de Austria, un fabricante de armas alemán concertó un matrimonio de conveniencia con su familia para así mantenerla a salvo. Sin embargo, las intenciones de Friedrich Mandl eran diferentes. Este hombre, muy relacionado con la cúspide del partido Nazi, se había encaprichado de Hedy tras ver la película Éxtasis. Dicha película fue la que la catapultó a la fama en Europa, dado que fue el primer desnudo completo en un film comercial.

Tal fue la obsesión de Mandl con Hedy, que no la permitía salir de casa sin su consentimiento y compañía. En sus memorias, Lamarr lo definió como una esclavitud. Fue durante esta época cuando se dedicó a retomar su carrera de ingeniera, que había abandonado por la actuación, y a hacer anotaciones de todo lo que su marido desarrollaba.

Harta de cómo vivía, Hedy urdió un plan para escapar de su marido y huir a EE.UU. Para ello, inició una relación con su asistenta y cuando vio la oportunidad, la durmió, se vistió con su ropa y tomó un tren con destino a París. Su vida cambió en ese viaje, dado que conoció a uno de los directores de la MGM y su futuro marido.

Con esta historia parece que Hedy tuvo su final feliz después de todo, pero una vez llegó a EE.UU. comenzó su plan de venganza. Hedy, que había vivido bajo la opresión nazi, decidió poner a disposición del gobierno estadounidense toda la información que poseía sobre las armas alemanas. En aquel momento de la guerra, los aliados tenían un problema con los submarinos alemanes. Estos dirigían sus torpedos de una forma muy certera e imposible de intervenir. Por ello, Hedy ideó el sistema mencionado anteriormente que permitiría interrumpir la señal alemana y teledirigir de manera más precisa los torpedos estadounidenses contra las flotas enemigas.

La historia de Hedy Lamarr es un ejemplo de genialidad y de valentía. Una mujer que se dedicó a las artes cinematográficas rodando unas treinta películas en poco más de veinte años y que redirigió su creatividad e inteligencia hacia el objetivo primordial que demandaba la sociedad en aquella época: acabar con la expansión nazi y ganar la guerra. Sin embargo, cuando se hubo de reconocer su valía, no se hizo.

Ayer, 11 de febrero, fue el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Es un día perfecto para poder recordar a todas las científicas que, como Hedy Lamarr, dedicaron parte o la totalidad de su vida al avance de la humanidad y poner el foco en el gran trabajo que han hecho, y que hacen día a día, todas las investigadoras a lo largo del mundo. 

Influencers y la II Guerra Mundial | Julen’s Stories

Os dije que no tenía ni idea de lo que estaba haciendo con esta columna y parece que me he propuesto demostrarlo con los siguientes párrafos.

Nunca he sido popular y, por tanto, la influencia que haya podido ejercer hacia los demás ha sido bastante limitada. Digamos que nula. Aunque he de decir que he tenido la suerte de haber nacido con “cara de bueno” como dice mi madre y eso sí que ha ido acompañado de alguna ventaja. Vamos, que me sé vender bien. Pero eso es otro tema. 

Sin embargo ahora me encuentro con que en la prensa, y por lo tanto en la calle, recurrentemente a la gente que producimos contenido digital se nos llama influencers. 

Os dije que no tenía ni idea de lo que estaba haciendo con esta columna y parece que me he propuesto demostrarlo con los siguientes párrafos.

Matt Damon y Tom Hanks en “Saving Private Ryan”, 1998

El seis de junio se cumplieron 74 años de aquel Día D de 1944. Francia estaba invadida por los alemanes con Adolf Hitler al mando del Eje, “la victoria más famosa de la historia” dijo él al llegar a la capital francesa. Los Aliados, en su afán de recuperar el terreno que ahora pertenecía a Hitler, dar un paso adelante y caminar hacia la victoria de la Segunda Guerra Mundial, planearon el Desembarco de Normandía para aquel Día D. Consistía en una movilización masiva donde más de 160.000 soldados repartidos en 5.000 barcos y 1.200 aeronaves se trasladarían del Reino Unido hasta la costa francesa de Normandía para liberar a la Europa occidental del enemigo.

Fue el principio del fin de la Segunda Guerra Mundial. El 25 de abril del año 1945 las tropas soviéticas y estadounidenses se encontraron en Alemania por primera vez tras meses de avance por extremos opuestos. Cinco días más tarde Adolf Hitler se suicidó en su búnker para evitar ser capturado por las tropas soviéticas. La Alemania Nazi firmó la rendición a las 22:43 del 8 de mayo, 00:43 del 9 de mayo hora de Moscú. 

He intentado resumir (con dudoso éxito) miles y miles de páginas de historia en 2 párrafos para poder hacer una pregunta. ¿Quién ganó la Segunda Guerra Mundial? Los aliados. Sí. ¿Pero quién?

Se formuló esa misma pregunta en Francia en 2015 y más de la mitad de los encuestados aseguró que Estados Unidos fue la ganadora. Sin embargo cuando se hizo la pregunta nada más terminar la guerra en 1945 el 57% dijo que fue la Unión Soviética la ganadora. 

En un interesantísimo artículo en la web de El Orden Mundial (esa página a la que hubiese echado mi curriculum si no fuese Youtuber) Fernando Arancón explica cómo Estados Unidos puso en marcha la maquinaria del cine para producir historias en las que el peso de la victoria recayese en la Great America. Y les fue tan bien que a día de hoy casi toda la población (incluidos tú y yo) piensa que así fue. Arancón dice que la percepción que se vive a través de las pantallas aún dista mucho de la realidad histórica vivida. Advertencia que sirve tanto para las masas que iban de camino al cine en los locos años 60 como para las masas que esperan con ansia un like en los (también locos) años 2018. La historia la escribe el vencedor, o en su defecto el que tenga más followers, hubiese dicho Churchill si aún viviese. 

Si me permitís un par de consejos (que me sirven también a mi porque de vez en cuando lo olvido); la información es poder y se comercializa con ella. Siempre habrá interesados en que nos llegue una información y habrá interesados en esconder otra información. Aprendamos a dudar, comparar y valorar. Ya lo dijo Crystal Fighters en una de sus canciones: I try not to believe everything I hear, everything I see.

Nunca he sido popular y digamos que mi influencia es bastante limitada (casi nula) y sin embargo aquí estoy yo intentando dar consejos. Sigo sin tener ni idea de lo que estoy haciendo con esta columna y se me ha dado bien demostrarlo.