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Un café sin café con Irene Montero | Julen’s Stories

He tenido la oportunidad de charlar con Irene Montero y esta ha sido la experiencia.

Julen Hernandez con Irene Montero

Al poco rato de despertarme por la mañana recibí en el móvil una notificación que me avisaba de que Irene Montero me había etiquetado en una foto y unos Stories de su cuenta de Instagram.

Resulta que hace un par de semanas mientras visitábamos el Parlamento Europeo en Bruselas mi móvil vibró avisándome de mensajes nuevos. Alguien del equipo de Irene Montero había invitado a una amiga y muy conocida Youtuber (y músico, y podcaster) a tomar un café con la número dos del partido en su despacho del Congreso de los Diputados de Madrid. “Julen, ¿tú quieres venir?”, me dijo ella. No sé cuántas veces afirmé, confirme y acepté la invitación. Pero .

No volví a insistir porque este tipo de cosas se suelen caer a menudo por problemas de agenda, viajes, problemas burocráticos o mil excusas más pero mi móvil vibró de nuevo, “Quedamos mañana a las 11, tomamos café y entramos, ¿sí?”. Sí.

Con el café en mano surgió la charla de los cuatro invitados en una cafetería pre-visita al Congreso. Lucía intentaba tranquilizarnos a Melo y a mi mientras que Jaume le daba vueltas a alguna posible pregunta que le gustaría plantear. Se acercó la hora y entramos por la puerta lateral del edificio del Congreso. “¿Habéis traído los DNI? Yo casi me lo dejo en casa” escuché. Efectivamente me lo dejé en casa aunque (y menos mal) no me pusieron inconveniente en entrar con el carnet de conducir.

Esperamos un par de minutos hasta que aparecieron Teresa y Tsun, que se presentaron como “miembros del equipo de Irene”. Subimos algunas plantas en ascensor y cruzamos un largo pasillo lleno de pegatinas moradas, carteles reivindicativos y algún mensaje en Euskera. Teresa tocó dos veces la puerta y tecleó una contraseña en el pomo. “Hola, ¿qué tal?” nos saludó Irene Montero, portavoz de Unidas Podemos en el Congreso de los Diputados.

El grupo en su charla con Irene.

Iba con infinitas ganas de charlar sobre política, de preguntarles por qué no se ha hecho gobierno, si verdaderamente creen que han hecho todo lo posible por blindar las instituciones de la extrema (y radical) derecha, y si repetir elecciones es un fracaso… y sin embargo no se habló de nada de eso en la primera hora. Charlamos sobre comunicación digital, tanto ella como su equipo se interesaron por nuestras trayectorias en YouTube, nos preguntaron nuestra opinión por distintos creadores digitales y sobre las tendencias que creemos que llegarán en los próximos meses. Incluso hablando sobre el currículum de cada uno de nosotros tuve la oportunidad de presentarles el documental que produje en septiembre “Tradición o machismo: Un pueblo dividido. El Caso Jaizkibel” que está disponible en mi canal de Youtube.

Una hora después de haber entrado al despacho, lejos de dar fin al encuentro informal, la conversación dio un vuelco y tuvimos la oportunidad de charlar sobre los temas políticos que teníamos en mente, aclarar alguna duda y de mostrar disconformidad con alguno de los acontecimientos de los últimos meses. Podremos estar de acuerdo en infinidad de cosas o podremos discrepar en aún más asuntos pero siempre es un placer preguntar las cosas a la cara y, sobre todo, recibir respuestas sinceras y directas.

Pasó otra hora más cuando nos avisaron de que Irene llegaría tarde a una reunión y que nos tocaba ir terminando. “¡Ay! ¡No os hemos ofrecido café!” recordó la número dos del partido. A mi me gusta pensar que cuando llevas dos horas charlando con alguien sin haberte acordado de ofrecer agua o café es señal de que la visita ha sido del agrado de todas y todos, y eso tiene incluso más valor que el café recién hecho que puede ofrecerte alguien a quien admiras.

Así es como a la mañana siguiente,  al poco rato de despertarme, recibí en el móvil una notificación que me avisaba de que Irene Montero me había etiquetado en una foto y unos Stories de su cuenta de Instagram.