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Lil Nas X enciende el infierno en su nuevo videoclip

Si en mis clases de religión del colegio no me hubiesen ocultado que el Infierno es como aparece en el último videoclip de Lil Nas X, quizá no habría sido tan obediente.

Fotograma del videoclip Montero (Call me by your name), de Lil Nas X (2021)

LUCHANDO CONTRA LA REPRESIÓN LGTBIQ+

Así es como el cantante presentaba su nueva canción en redes: “Querido Montero de 14 años, he escrito una canción con nuestro nombre. En ella hablo de un tío que conocí el verano pasado. Sé que prometimos no salir del armario públicamente, sé que prometimos no ser ‘ese’ tipo de persona gay, sé que prometimos morir con ese secreto, pero esto abrirá puertas para otras muchas personas queer para que simplemente puedan existir”.

La presencia de Lil Nas X en el panorama musical como figura representante del colectivo LGTBIQ+, es muy necesaria. Sirve para visibilizar y dar presencia a realidades no normativas dentro del imaginario colectivo. Según contaba a la revista Time, el rapero piensa que ha llegado un momento en el mundo de la música en el cual es necesario crear algo que abra nuevos diálogos.

En MONTERO (Call Me By Your Name), ha querido reflejar la represión que existe en el mundo, y, sobre todo, en espacios religiosos como en el que creció él, hacia las personas LGTBIQ+.

Una historia de amor entre dos hombres y el Jardín del Edén como escenario principal. ¿La consecuencia? El cierre de las puertas del Cielo para el protagonista, y un pase directo al Infierno. Sin embargo, ante la negativa, Montero se viene abajo, pero no anímicamente.

De la nada, aparece una barra de pole dance que conecta el Cielo con el Infierno, y durante unos segundos podemos ver cómo desciende hasta el trono de Satán, siendo esta una de las escenas más comentadas en redes. Empoderado, se dirige hacia él para seducirle. El mismísimo diablo no parece sentirse muy incómodo, y, tras unos bailes sensuales, finalmente Montero se corona a sí mismo.

LA OPINIÓN PÚBLICA DIVIDIDA

Un videoclip de un rapero negro y gay, en el que se incluyen referencias religiosas, no podría pasar desapercibido. Y es que, durante el fin de semana de su estreno, fue trending topic mundial.

¿Qué tienen en común el Gobernador de Dakota del Sur, y la estrella de la NBA, Nick Young? Ambos han tachado públicamente al cantante de ¨sectario¨ y ¨satánico¨. No han querido desaprovechar la oportunidad de recomendarle, educadamente, que se vaya al Infierno, en donde ahora mismo cuenta con un trono.

Aprovechando el tirón de la situación, Lil Nas X decidió lanzar a la venta 666 unidades de zapatillas Nike Air Max 97 ¨demonizadas¨, con una cruz invertida y una gota de sangre humana. Las zapatillas salieron a la venta este lunes, a un precio de 865€ cada una, y se agotaron al minuto. Parece ser que a Nike no le ha gustado esta idea, y han interpuesto una denuncia por infracción de marca registrada. Por medio de sus redes sociales han querido dejar claro que no han autorizado la venta de este modelo en ningún momento.

La broma ya está hecha, el debate abierto, y Montero ha logrado acumular más de 43 millones de visualizaciones en el videoclip. Una estrategia perfecta.

De momento, os dejamos con el vídeo por si no lo habéis visto aún.

Esto piensa el colectivo LGTBIQ+ de las “frases típicas” sobre ellos

Si alguna vez has pensado o dicho alguna de estas frases, tienes que ver este vídeo

 

Seis de los protagonistas LGTBIQ+ del vídeo.

Cualquier persona que forme parte del colectivo LGTBIQ+, estará más que acostumbrada a escuchar constantemente todo tipo de comentarios al respecto. Dejando de lado aquellos que tienen intención de herir o atacar, que junto a la violencia serían considerados delitos de odio; hay muchos otros que se dicen desde una buena intención y un profundo desconocimiento.

¿Alguna vez te has preguntado qué nombre le pusieron al nacer a una persona trans que ahora se lo ha cambiado? ¿O has pensado que la bisexualidad es una fase transitoria hacia la homosexualidad? ¿O quizá has pensado que todo este lío no es más que complicarse la vida? Estas preguntas se las hacen muchas personas y ya que no parten de un punto de maldad, nunca llegan a darse cuenta de que son preguntas que el colectivo LGTBIQ+ está cansado de escuchar.

Así que hemos reunido a 10 personas clave del colectivo, entre las que se encuentran Marina (OT 2017), Bast, Daniel Valero (Tigrillo), Abigail Frías (Abi Power) y muchas más, para que lean y reaccionen a estos típicos comentarios y así, en caso de que alguna vez lo hayas hecho, no vuelvas a meter la pata.

El Orgullo LGTBIQ+ a día de hoy

Como cada año, la semana del Orgullo cubre Madrid (y gran parte del mundo) de color y la llena de gente diversa de todas partes que aunque buscan disfrutar y festejar, también luchan por sus derechos como miembros del colectivo LGTBIQ+.

 

Imagen de @PayPalSpain vía Twitter

La mañana del 28 de junio de 1969 tenían lugar los conocidos disturbios de Stonewall y se convertían en la chispa que iniciaría la revolución por los derechos del colectivo, catalizada por cuatro mujeres: Marsha P. Johnson, Sylvia Rivera, Miss Major Griffin-Gracy y Stormé DeLarverie. Marsha fue una mujer trans afroamericana, reconocida artista y musa habitual de Andy Warhol; junto a Sylvia fundó la Street Transvestite Action Revolutionaries (STAR), una organización que ayudaba a personas del colectivo necesitadas y rechazadas por la sociedad. Sylvia, por su parte, también era una mujer trans y pasó muchos años de su vida vivendo en la calle y sufriendo agresiones, con lo que fundó también el Gay Liberation Front y la Gay Activists Alliance. Miss Major es, a día de hoy, la única revolucionaria con vida de las aquí mencionadas. Es también una mujer trans afroamericana, y además de directora del Transgender GenderVariant Intersex Justice Project ha luchado toda su vida por el colectivo de mujeres trans negras. Por último, Stormé es considerada la líder de la revolución de Stonewall y como mujer lesbiana se dejó la piel en proteger a sus hermanas del colectivo, patrullando calles y reivindicando el movimiento con su arte y con su manera de vestir, rompiendo los estereotipos de lo que, en su momento, se asociaban al género femenino.

Los manifestantes bajando por la Sexta Avenida | Foto de Gerald Herbert

Casi cincuenta años más tarde, el movimiento por los derechos del colectivo LGTBIQ+ sigue más fuerte que nunca, y sin duda consiguiendo avanzar día a día. El Orgullo en sí mismo se ha convertido también en una fiesta, con lo bueno y lo malo que ello conlleva. El lado negativo es que el Orgullo se ha capitalizado completamente; las marcas se suman al carro del movimiento por motivos de marketing y, sumado a la macro-fiesta, conlleva que el mensaje verdadero del Orgullo quede difuso e incluso inexistente en algunos círculos sociales, como partidos políticos que, a pesar de poner barreras durante todo el año a la lucha del colectivo, se aseguran de tener una carroza bien grande en el desfile. O como el hecho de que las mujeres trans y/o lesbianas no han tenido prácticamente representación en el Orgullo; viendo incluso como revistas supuestamente LGTBIQ+ han lanzado una portada “Especial Orgullo ’18” protagonizada, literalmente, por cinco mujeres blancas y heterosexuales.

Y es precisamente el día del desfile cuando la fiesta se vuelve más grande. Decenas de carrozas en Madrid recorren el Paseo del Prado desde Atocha y llegando hasta la Plaza de Colón, ante un público masivo que canta, baila y disfruta del espectáculo que cada carroza lleva consigo. Todas las grandes marcas organizan su carroza e invitan a un selecto grupo de gente a montar en ella, y nosotros hemos podido formar parte de la PayPal. Dos compañeras nuestras fueron de parte de Omglobal a vivir la experiencia y cubrir el evento. La fiesta en la carroza de PayPal se hizo notar, gracias a una DJ que movía tanto a los de dentro como a los de fuera de la carroza. Comida, bebida, camisetas, mochilas y banderas LGTBIQ+ gigantes fueron algunos de los elementos de los que podían disfrutar los invitados y, sin duda, consiguieron hacer de la experiencia una auténtica fiesta. Entre el público, todo tipo de personas y familias vivían con euforia el momento y demostraban que el odio y la violencia pueden ser cosa del pasado.

Vistas desde la carroza de PayPal | Foto por Zuria Fenton