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Solo existen cinco Starbucks así en el mundo

Si te gusta la popular marca de cafés, te encantará saber esto.

Todo el mundo conoce Starbucks y seguro que alguna vez has estado en uno. Lo que es menos probable es que hayas estado en una variación especial y única de la cafetería llamada Reserve Roastery. ¿Y por qué? Porque solo hay cinco en todo el mundo.

Los Starbucks Reserve Roastery son un tipo especial de cafetería de la compañía que representa lo mejor de todo lo que la empresa quiere transmitir. Los cinco que existen se encuentran en Nueva York, Seattle, Shanghai, Tokio y Milán; y este último es además el primer Starbucks de cualquier tipo que existe en Italia, que hasta hace poco se mostraba muy reticente a traer competencia a sus espresos tradicionales. Próximamente en Chicago abrirá la sexta Reserve Roastery, pero antes de que eso ocurra hemos viajado hasta Milán para descubrir este modelo de cafeterías en primera persona.

En la Piazza Cordusio número 3 se encuentra un edificio imponente e impactante de la ciudad, el Palazzo Broggi, en el que ahora se encuentra el único Starbucks de toda Italia. A diferencia de otras cafeterías de la compañía, los Reserve Roastery cuentan con muchas cosas más además de café. Para empezar, todas cuentan con una tienda de regalos, souvenirs y objetos de diseño de todo tipo; desde vajilla especial para café hasta estatuillas decorativas únicas.

Los Reserve Roastery cuentan además con una sección de comida típica italiana, con pizzas cocinadas al momento. También una barra para bebidas y una sección de cafetería en la que no encontrarás las bebidas típicas de Starbucks, sino cafés de todo el mundo y, al menos en Milán, una combinación que no te puedes perder: café con helado.

Un helado que fabrican al momento con nitrógeno líquido y a elección del consumidor, al que le viertes por encima el café que hayas decidido tomar. Y eso es justo lo que pedí. Hemos preparado una pieza para nuestra cuenta de Instagram (@omglobalnews) donde conocer en primera persona las curiosidades de estas cafeterías.

 

 

La rebelión de las máquinas: Semana del Diseño en Milán

La autonomía de las máquinas es la estrella de la Semana del Diseño de Milán.

Esta semana está teniendo lugar en Milán la Design Week (Semana del Diseño), donde cientos de empresas sacan a relucir su filosofía de diseño e innovación para remarcar el camino a seguir los próximos años.

Aunque algunas compañías aprovechan para presentar algún producto, como es el caso de Samsung y su Galaxy A80, la gran mayoría ponen su foco en un aspecto más subjetivo e intangible como puede ser su filosofía o algún punto específico de su estrategia futura. Y este es el caso de Sony. Hemos estado en Milán para vivir en primera persona la exposición de Sony sobre inteligencia artificial aplicada a diseño: Affinity in Autonomy.

La autonomía de la interacción

No es ninguna sorpresa que la inteligencia artificial es uno de los campos que más interés despiertan en la tecnología actual. Sony ha experimentado ya con ella y, sin duda, tiene intención de seguir haciéndolo. El hecho de que toda la exposición de la compañía estuviese enfocada en la autonomía de los objetos y en cómo estos pueden percibir el mundo que les rodea es un ejemplo perfecto de ello.

¿Y cómo percibe su entorno una máquina? De una manera similar a las personas, con sentidos como la vista. Sony es especialmente conocida por sus cámaras y sensores, de diferentes tamaños y resoluciones, y durante la exposición de la Design Week los han aplicado en varias “interacciones” que ejemplifican el potencial de la autonomía.

Aibo es (casi) como un perro real: le encanta que le rasquen la tripa.

Las interacciones aumentan su complejidad a medida que avanzas por ellas. Desde una sala oscura donde diversos sensores te reconocen y replican tu movimiento con esferas de luz, evolucionando a una estructura colgante capaz de tomar decisiones por si misma y seguir la mano de alguien de su entorno y pasando por esferas independientes que interactúan contigo con libre albedrío. Todo esto desemboca en la interacción final, donde la autonomía coge forma con Aibo, el perrito robot inteligente de Sony.

Es fascinante ver cómo la tecnología y la interacción humana comienzan a volverse un proceso natural e instintivo. Ver a los asistentes interactuar con “un cacho de plástico y circuitos” como si fuese un perro real, acariciándole, mandándole hacer trucos y buscando con cierta desesperación reclamar su atención, daba mucho que pensar con respecto a la línea que ha cruzado ya la revolución tecnológica. Estar sentado en el suelo rodeado de esferas inertes que se movían hacia ti al verte, despertaba instintivamente la necesidad de acariciarlas; algo que mirándolo objetivamente desde fuera carece de absoluto sentido. Y sin embargo, ahí estaba yo, acariciando pelotas de plástico.

La exposición mostraba la manera de interactuar entre humanos y máquinas.

Sin lugar a dudas, la autonomía de la tecnología y la manera en la que esta interactúa y reconoce su entorno va a ser una rama principal de la innovación en los años venideros. Es posible que esta sea la chispa que ayude a despertar un futuro donde los robots se parezcan más a lo que vemos en Hollywood y la línea entre máquina-ser vivo empiece a difuminarse cada vez más.

En nuestro IGTV (Instagram) podéis ampliar la información con el vídeo que hemos preparado de la exposición de Sony en la Design Week de Milán.