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Solucionamos el problema con los tickets de compra

¿Realmente es necesario que los tickets sean tan largos?

A finales de 2017 estaba yo en una conocida cafetería donde me pedí, como ya es habitual, un té matcha caliente. Un único pedido de un único producto. Cuál fue mi sorpresa al darme cuenta de que para algo tan insignificante me habían dado un recibo de compra de, aproximadamente, medio metro. ¿Realmente era necesario tanto papel para un único té?

Desde entonces la duda ha ido comiéndome la cabeza. Me he ido fijando qué establecimientos tienen tickets innecesariamente largos, cuáles tienen unos más moderados o cuáles te preguntan si quieres ticket antes de imprimirlo o lo prefieres en formato digital. Obviamente esta última opción debería ser la estándar, y muchos países están trabajando ya para tener más y más opciones de recibos y billetes en formato electrónico.

Dejando de lado que una cafetería comercial tiene muchos más problemas medioambientales (como los vasos de plástico/cartón que se entregan con cada pedido), era evidente que un ticket de esas proporciones era un desperdicio de papel. Resulta que no solo es un desperdicio de papel, si no que este tipo de recibos son altamente contaminantes al tener más de 30 productos como el bisfenol A que lo convierten en papel térmico. Es decir, no hace falta tinta para imprimir en él sino calor.

Muchos podrán argumentar que la longitud de estos tickets es la que es porque hay mucha normativa legal que incluir en ellos y de la que no se puede prescindir. Pero no; no es así. Tal y como indica Thaïs Sans Ortega, graduada en derecho y ADE y experta en derecho tributario, hay muchos elementos de un ticket estándar que son innecesarios o, incluso, redundantes.

Así que nos propusimos dar con una solución. ¿Cómo sería el ticket perfecto? Hemos contado con un diseñador especializado en interfaz de usuario para poder llegar a una conclusión; y mi compañero Víctor Figueroa os lo cuenta en el nuevo vídeo de Omglobalnews.