Entradas

He estado tres días en París y esto es lo que debes saber antes de ir

Cosas importantes que debes saber antes de ir a la ciudad de la luz

Hace unos meses decidí planificar un viaje a París. Aunque era mi cuarta vez en la cuidad, era la primera vez que iba a planificarlo. Con un itinerario en PDF a repartir entre los asistentes, con los documentos necesarios para el viaje en él. Cuando me pongo a organizar viajes soy peor que Mónica de Friends.

No voy a hacer aquí un repaso de “las 20 cosas turísiticas que hacer en París en menos de 48 horas” porque para eso ya tenéis cientos de blogs online. Pero sí voy a enumerar unos cuantos puntos que me parecen interesantes a tener en cuenta y ojalá os sean útiles para vuestro próximo viaje a París.

1. Ver París desde las alturas

Hay varios puntos de la ciudad desde donde poder ver París desde arriba. Se ven los tejados parisinos, las grandes avenidas, los distintos edificios históricos. El sitio más obvio para subir a disfrutar de esto es, por supuesto, la Torre Eiffel. Sin embargo y para mí, aunque puede ser una interesante experiencia, no son las mejores vistas porque desde la Torre Eiffel no se ve la Torre Eiffel. Además, el precio es bastante elevado y, para mí, es demasiado alto. Se ve mucho la ciudad pero no da para distintguir mucho más allá de la arquitectura.

Por estas mismas, hay gente que dice que las mejores vistas son desde la Torre de Montparnasse porque desde ahí no se ve la Torre de Montparnasse. Tiene sentido si opinas que el edificio es feo y que desentona con el resto de la ciudad. Yo estoy de acuerdo, pero creo que el precio puede ser también bastante elevado. Otra opción guay era ir a Notre-Dame, con geniales vistas por poco dinero. Durante varios años esto no va a poder hacerse, así que ni os molestéis.

Estas son dos otras opciones que me gustan más:

Está la opción de subir al Sacré-Cœur, en Montmartre. Es un barrio precioso y tiene un buen paseo muy bonito si hace buen día. Una vez lo subí con maletas lloviendo a cántaros y, aunque no lo recomiendo porque hay cuestas y el suelo no es el adecuado, también puede hacerse. Subir hasta el exterior de la basífica es gratuito, y las vistas desde el césped que hay ahí son muy bonitas. Remarco que eso es gratuito. También puedes subir a lo alto de la basílica, aunque eso tiene un importe de unos seis euros.

Otra opción guay es subir al Arco de Triunfo. No es tan alto como la Torre Eiffel, pero el precio es bastante razonable y las vistas son increíbles. La cola puede durar tan solo unos 20 minutos (lo cual es guay, es mucho menos que en la Torre) y se ve muy bonita la Torre Eiffel.

Una última opción: la terraza de los grandes almacenes Printemps. Están al lado de Galerías Lafayette y lo único que hay que hacer es subir por las escaleras mecánicas. Son unas vistas muy bonitas y gratuitas.

2. Para visitar el Louvre

Lo primero de todo: si eres menor de 26 años y ciudadano de la Unión Europea el Louvre es totalmente gratis para ti. Solo tienes que presentar el DNI y pasar por la cola de “Con entrada” que hay frente a la pirámide principal del Louvre. Lo dejo aquí en la primera frase porque para mí fue bastante confuso encontrar un modo de entrar mostrando mi DNI. Hay dos colas (una para la gente que ya tiene la entrada comprada y otra para los que no la han comprado aún) y eso solo en la entrada principal.

Si no tienes entrada y no cumples los requisitos para la entrada gratuita, hay otras puertas que te llevarán al interior del museo antes que si usas la entrada principal. Por ejemplo: la del Carrousel del Louvre, que es un centro comercial subterráneo en la entrada del Louvre. Para entrar ahí, lo mejor es ir al mini arco de triunfo que hay entre el museo del Louvre y el Jardín de las Tullerías (el mini arco se ve desde la pirámide principal) y ahí hay una entrada subterránea que te lleva al vestíbulo del museo donde comprar una entrada más rápidamente. También puedes acceder a través del metro, siguiendo los carteles de la parada.

Y te recomiendo ver algún vídeo para planear tu recorrido por el museo. El Louvre es un museo absolutamente gigante y puede ser bastante agobiante. Hay muchos vídeos de “El Louvre en 3 horas” en YouTube, encuentra el que más se adapte a tus necesidades.

3. Para salir a tomar algo

Me flipan las terrazas a pie de calle de París, pero una copa de vino puede costarte 10 euros y eso es un poco robo a mano armada, así que lo digo ya: la zona guay para salir es Châtelet. Alrededor del Centro Pompidou hay muchos bares y sitios donde tomar algo barato. Parece algo obvio, pero no vayas a los Campos Elíseos a por una cerveza o te pedirán tu riñón para pagar los impuestos.

Estos son algunos consejos muy básicos que me hubiera gustado saber y que no salen en todos los blogs de París. Si vas a la ciudad de las luces, no olvides comentarlo con nosotros a través de las redes sociales.

LOEWE adelanta su nueva colección en la capital de la moda

LOEWE adelantará la campaña Otoño/Invierno 2019 mediante una serie de pósters emplazados en las calles de París

 

Con motivo de su primer desfile de moda masculina en París, la distinguida marca LOEWE adelantará la campaña de Otoño / Invierno 2019 con una serie de posters emplazados por toda la capital francesa, que podrán verse entre el 16 y el 28 de enero.

El fotógrafo Steven Meisel prosigue su colaboración con LOEWE con un serie de retratos en color inspirada por los emoticonos, bajo el título Magnified Emotions. La modelo Julia Nobis interpreta la histeria “Hysteria” y la tristeza “Despair“, sosteniendo una lupa contra un llamativo fondo amarillo. La imagen aporta un nuevo contexto a esta forma contemporánea de comunicación.

En la imagen del lanzamiento, el modelo Yassine Jaajoui viste un jersey con capucha que contrasta con los inmensos caramelos mentolados y las estridentes piruletas que aparecen en segundo plano. Las fotografías fueron tomadas en una tienda de caramelos abarrotada.

El último poster que podremos ver se trata de un bodegón de la mochila Goya, la cual completa la colección y rinde homenaje a la artesanía que conlleva la elaboración del producto. La pieza está inspirada en el mundo marítimo y su nombre alude al hogar madrileño de la casa.

He discutido con mis amigas | Julen’s Stories

He pasado el fin de semana con mis amigas en París y hemos discutido. Y admito que me siento encantado de haber conocido a mis compañeras de discusión.

Con Izas en Le Sacre Coeur

Con poca gente discuto tanto como con ellas. Lo hacemos ininterrumpidamente todas las horas que nos permite el día. Es lo primero que hacemos nada más levantarnos y lo último que hacemos antes de dormir. Véase como excepción las horas nocturnas que pasamos durmiendo (que fueron pocas). El silencio de aquellas horas muertas lo ocupa algún ronquido incivilizado que pone las bases de lo que será la primera conversación matutina como “madre mía cómo roncáis los de allí” o “yo creo que ha sido ella porque el ronquido venía del sofá” o “ha sido Julen seguro” o “que no, creedme que ha sido ella”, y un eterno etcétera.

Hace un par de semanas llamé a mi madre para contarle que me iba de viaje a París junto a mis amigas Myri e Izas a visitar a Nerea, que desde hace un tiempo reside allí. Cuatro comunicadores que empezaron compartiendo aula en la universidad del País Vasco, para luego compartir una relación de simpatía y que terminó afianzándose a la vez que se creo de la nada e inesperadamente un grupo de WhatsApp que más tarde terminó teniendo más emojis que letras en el título y mucho futuro.

En aquella llamada mi madre me dijo: “¡Qué bien! ¡Seguro que os da tiempo hasta de discutir!” Y avanzándome a los hechos respondí: “Créeme que será lo primero que hagamos en cuanto nos veamos en el aeropuerto”. Y el aeropuerto Charles de Gaulle fue testigo de que así sucedió.

Cuando vivía con mi padre y mi madre siempre se cenaba con el telediario puesto. Bajito para que no molestase, pero puesto. Si resultaba que se presentaba alguna noticia interesante se subía el volumen del televisor para prestar la atención que se merecía. Luego se bajaba y se examinaba la noticia proponiendo argumentos a favor o en contra. Y no pocas veces nos hemos visto en la tesitura de que era la misma persona la que presentaba el argumento de favor y el de contra llevándose la contraria a si misma.

Esas situaciones me han enseñado a entender que cada uno tiene su propia opinión, su propio punto de vista, sus razones para pensar X o Y incluso en el mismo círculo social. O que muchas veces aún pensando lo mismo se puede llegar a expresarlo de manera distinta. Por eso digo que Discutir es deporte nacional en mi casa.

El río Sena atravesando París.

París fue testigo de varios temas que ocuparon nuestra estancia: la situación de la política vasca, la inmovilidad de la juventud, el periodismo en formato selfie, el trabajo precario, la distinción (o no distinción) del artista y su obra,… en algunos temas coincidíamos en opinión, en otros, como es normal, no, y en los que no tenía demasiada idea me quedaba en silencio hasta identificar qué opinión me podría representar más.

Lo que ha sido deporte nacional en el viaje a París no es apto para todos y como en todo deporte, practicarlo hace que seas mejor y más empático. ¡Y mis amigas son unas pros!

Hemos convivido 5 personas en un estudio de 40 metros, hemos probado soupe à l’oignon, hemos comido fondue hasta reventar, hemos paseado nuestros 15-20km diarios, hemos pagado 8,5€ por una Fanta de naranja, hemos sacado mil fotos diarias, hemos acompañado a que Myri comprase sus caprichos en las tiendas caras de París y nos hemos emborrachado en una fiesta privada en la que no estábamos invitados. Y todo eso acompañado de una copa de vino blanco y una buena discusión.

Sin ningún ánimo de que esto suene divertido ni gracioso a veces pienso que debería existir una asignatura en la escuela donde poner en práctica la ciencia del debate. Imagina durante un segundo cuántos problemas y cuántas peleas podríamos evitar si dos (o más) individuos fuesen capaces de proponer sus argumentos como la sociedad civilizada que decimos ser.

Podríamos decir, casi sin exagerar, que hemos pasado el fin de semana en París arreglando el mundo con nuestras discusiones. Admito que me siento encantado de haber conocido a mis compañeras de discusión.