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Toy Story 4: nuestra review sin spoilers

Toy Story 4: una película para niños que habla sobre el propósito de la vida y la muerte.

Si Toy Story se ha caracterizado por algo, además de ser una de las películas favoritas de toda una generación, es de hacer que parezcan simples películas para niños cuando, en realidad, hablan de algo mucho más adulto: la mortalidad. Echemos la vista atrás a la escena de Toy Story 3 donde los juguetes casi mueren calcinados, luchando contra ese inevitable destino. No es la primera vez que una película de dibujos trata temas adultos, pero no debemos quitarle el crédito que tiene.

Sin entrar en spoilers, en esta película vamos a explorar no solo la lucha contra la muerte sino también el deseo de la misma. Tranquilos, sigue siendo una película para todos los públicos. Voy a explicarme:

En Toy Story 4, Woody es un juguete olvidado por su nueva dueña Bonnie. El primer día de colegio de la pequeña, Woody decide colarse en su mochila para acompañarla y asegurarse de que todo va a salir bien. Durante el primer día, Bonnie hace un nuevo juguete: Forky. Lo fabrica con basura (un tenedor de plástico, un alambre, pegatinas malas…). Este personaje tiene la particularidad de que cree que es basura y busca todo el rato la papelera. Como veis, sigue siendo una película para niños.

Desde este momento podemos observar que es una historia mucho más oscura, aunque durante la película venga dada en clave de comedia. La historia más tarde pasa a centrarse en el reencuentro de Woody y Bo Beep, la pastorcilla que hacía un par de películas que no veíamos. Bo Beep es un juguete sin dueño, independiente, que viaja y vive por su cuenta y está muy feliz por ello. Es un contraste nuevo, algo que Woody no conocía y nunca llegó a entender del todo.

Bo Beep y Woody se unirán para rescatar a Forky de una terrorífica tienda de antigüedades de segunda mano, donde una muñeca llamada Gabi Gabi (de esas que dan mucho miedo), mantiene preso al inocente tenedor con el único propósito de atraer a Woody para robarle el mecanismo de voz que hace que diga frases como “¡Hay una serpiente en mi bota!”.

Toy Story 4 tiene toques de terror. La sala entera se estremeció en varias ocasiones. Además, el humor es bastante adulto y, en ocasiones, incluso turbio.

Y no quiero revelaros mucho más. Solo que es una película que, como cierre de saga, no decepciona. Mucho menos si pensamos que es la cuarta de la saga y ya podríamos estar totalmente hartos. No es el caso. Es una película deliciosa, para los fans de Toy Story y los amantes de la teoría Pixar. Cuéntanos por redes sociales si vas a ir a verla y qué te ha parecido cuando salgas del cine.