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Así es Enigma, el show de Lady Gaga en Las Vegas

El repaso de la carrera de Lady Gaga con algunos momentos cringe incluidos.

He hecho un viaje en avión de 18 horas (con escalas) hasta Las Vegas solo para ver a Lady Gaga. Soy muy fan, sí; y Gaga anunció en diciembre de 2017 que iba a tener un show residencial en Las Vegas, Enigma, así que tenía que ir a verlo.

Técnicamente su primer show residencial fue en marzo de 2014 con el Live at Roseland Ballroom, en Nueva York; pero fue algo puntual y relativamente pequeño. Pero Enigma, como Lady Gaga ha llamado a su residencia, es algo más.

El show tiene lugar en el MGM Theater, en el hotel MGM Park, un espacio sorprendentemente grande para encontrarse en el interior de un hotel; totalmente adaptado para los shows que dará Gaga durante los próximos dos años. Además del show de Enigma, la artista va a ir alternando algunas actuaciones de la versión Jazz & Piano, que será algo más acústico y relajado.

Pero volvamos a Enigma, ¿merece realmente la pena? Lo cierto es que en mi caso cogí las entradas con bastante antelación (el mismo día que se pusieron a la venta), con lo que pude asegurarme un precio relativamente asequible de 200$. Y digo asequible porque, aunque no lo sea, las entradas llegaron a subir a 9.000$ la noche antes del segundo show de Enigma, el que yo asistí. Contando con que vas a tener que invertir un mínimo de 200$, además del vuelo hasta Las Vegas, el alojamiento y la comida, lo cierto es que ver el show de Gaga te va a salir caro. Las Vegas es una ciudad increíblemente cara donde todo tu entorno te invita a consumir y a gastar más dinero, y cada gasto viene acompañado de algún impuesto extra y de las inevitables propinas estadounidenses.

Enigma es un repaso por los diez años de carrera musical de Lady Gaga, camuflados en una narrativa en la que Gaga y sus músicos quedan atrapados en una simulación y deben escapar de ella con la ayuda de Enigma (si seguisteis de cerca el disco y la promo de Artpop, Enigma es el personaje que te guiaba en la app de Artpop).

Todo el show tiene una estética oscura, futurista y con un toque de neones de vez en cuando; acompañado en todo momento por lo numerosos cambios de looks de Gaga y alguna sorpresa (robótica) sobre el escenario. La realidad es que, a pesar de adorar a Gaga y considerar que es una de las grandes artistas y creativas de nuestro siglo, por primera vez en uno de sus shows hubo momentos cringe, es decir, que generaban un poquito de vergüenza ajena. Bien porque son los primeros shows o bien porque Gaga debe estar un poco cansada de ir cada día de un lado a otro a recoger premios o hacer promos de las películas, series, canciones, etc. que esté haciendo en ese momento, hubo momentos donde se le veía un poco agotada en el escenario o donde algunas cosas no cuadraban bien, como la sincronización en la conversación entre Gaga y Enigma.

Si tienes el dinero y eres muy fan de Lady Gaga, ve a ver Enigma. Es un show de dos horas increíble, con uno de los mejores sonidos en directo que he escuchado jamás y que, como todo lo que hace Gaga, es una auténtica obra de arte.

Adiós, Aretha

Nuestro homenaje personal a la reina del Soul.

Aretha Franklin ha fallecido a los 76 años

El 16 de agosto tiene un tinte negro desde hace cuarenta y un años. En 1977, Elvis Aaron Presley, fallecía en la que había sido su casa de Memphis desde los 22 años. Ese día murió un icono de la música y se terminó de consolidar una leyenda que perdura hasta nuestros días. El Rey nos dejaba.

Ayer, también dieciséis de agosto, tras unos días de preocupación por su estado de salud, Aretha Franklin se despedía de nosotros. Esta no será una crónica de su muerte al estilo periodístico porque, en primer lugar, no soy periodista y, en segundo lugar, no creo que pudiera dejar de lado del trazo personal. 

Aretha es historia de la música y una figura que miles de artistas han seguido como faro para su recorrido. Raro es que alguien no sepa valorar lo que hacía esta mujer. Su voz, que iba desde lo más alto a lo más bajo en segundos, era única. Un registro que nadie podrá igualar. Pero quizás quedarse en la técnica de Aretha sea hasta banal, dado que eso no era lo más especial de la Reina del Soul. Ella transmitía. Cada palabra que salía torpedeada de su garganta chocaba con el alma de quien la escuchaba y la rompía en mil pedazos. Su sola presencia ya hacía que te encogieses anticipando lo que estaba por venir. Aretha era puro sentimiento.

Desde pequeño, la música ha formado parte de mi vida de una manera importante. Siempre sorprendía el hecho de que, mientras el resto de las chicas y chicos de mi edad escuchaban a grupos como los derivados de las telenovelas Rebelde, yo anduviese con las recopilaciones de los Beatles en mi primer reproductor mp3. Y no solo eran los Beatles. Aretha estaba ahí, junto con su ahijada Whitney Houston o la prima de esta, Dionne Warwick, dado que el soul siempre ha estado muy presente en mi casa. Tenemos discos de Steve Wonder, Roberta Flack o Barry White que han sonado hasta la saciedad, algunos de los cuales ya no se pueden oír de lo rayados que están. Pero más allá de la cultura musical que haya adquirido con el paso de los años, creo que lo más importante son las sensaciones ligadas a ciertas canciones y que se repiten cada vez que suenan.

Aretha Franklin en los años 60

Muchos recordarán a Aretha por Think y por Respect, dos canciones revolucionarias por muchos motivos, pero principalmente por ser himnos feministas durante la época en que se cantaron. También lo fue Sisters Are Doin’ It For Themselves, un dueto entre la reina y Annie Lennox, una de las mejores cantantes del llamado “soul blanco” y gran activista contra el SIDA. Más visceral fue su A Natural Woman, canción cuya interpretación en los premios Kennedy puso a todo el público en pie e hizo llorar al expresidente Barack Obama. Pero yo, si me tengo que quedar con una, me quedo con I Say A Little Prayer porque siempre me llevará de vuelta a los viajes al norte que hacía con mi familia. Me traerá a la mente pasar el puerto de Altube, todo verde e imponente, sonando su voz de fondo. Esa sensación de felicidad porque estábamos cerca de nuestro destino, unido al ritmo de la canción y la increíble voz de Aretha, es una de las cosas más bonitas que me llevo de ella. Y quizás sea solo un pequeño momento de vida que para nada puede compararse con las revelaciones que habrán tenido muchos otros con su música. Puede que ellos os puedan ofrecer algo más significativo y profundo, pero creo que esto se parece más a lo que la mayoría siente y recordará.

Tanto Aretha como Elvis fueron los reyes en sus respectivas carreras. Movieron masas, arrancaron sentimientos, alegraron corazones y se convirtieron en leyendas. Cada uno les recordará a su manera, ya sea por una canción en particular, por un momento concreto de su vida, por una persona… Pero, aunque ya no estén entre nosotros, su música y sus almas vivirán siempre que le demos al “play”.