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“Rocketman”, el biopic de Elton John: “Un prodigio del género musical”

Rocketman, dirigida por Dexter Fletcher | Paramount Pictures

Acostumbrados en los últimos años a las películas biográficas de diferentes personalidades relevantes, uno puede entrar en la sala de cine dispuesta a ver Rocketman pensando que va a ver un nuevo añadido a esta lista de biopics. Pero nada más lejos de la realidad. Rocketman es, por encima de todo, un musical.

Al igual que otros grandes musicales del mundo cinematográfico, como Chicago o Grease, la narrativa de Rocketman está constantemente apoyada en sus momentos musicales que hacen avanzar la trama, y en todos los adornos visuales que, obviamente, no ocurrirían en mundo real. Así pues, es importante saber lo que se va a ver y no esperar, en ningún caso, un drama realista cargado de emoción.

Sin embargo, Rocketman sí que consigue emocionar. La gran mayoría de nosotros conocemos el personaje y la música de Elton John, pero no tantos somos conscientes de su historia hasta llegar a ser el icono que es a día de hoy. Una serie de profundas adicciones al sexo, la droga y el alcohol, sumado a una terrible relación familiar con sus padres, marcaron una carrera cargada de genialidad con momentos abrumantemente oscuros.

Todo esto se refleja en la película, la cual destacó por encima de las demás en el reciente festival de Cannes, pero es cierto que ese carácter musical impide profundizar realmente en algunos aspectos. Sí, vemos que la carencia de afecto por parte de su padre le ha marcado, pero no llegamos a indagar en las consecuencias que esto tiene en su etapa adulta. Lo mismo ocurre con el hecho de que su único pilar aparente en su niñez fue su abuela, algo que intuimos por el contexto pero que no vemos siquiera en el inevitable momento de la muerte de esta, que no llega ni a mencionarse en la película; o la boda del cantante con Renate Blauel, de quién se divorció cuatro años más tarde y que en la película pasa, literalmente, en menos de 3 minutos. Realmente hubiese sido muy interesante profundizar en otros aspectos dramáticos de su vida, más allá del ya mencionado sexo, drogas y alcohol.

Desde la composición de planos hasta el diseño de vestuario, Rocketman es una fantasía visual.

Pero, a pesar de esto, la película es una obra de arte. La actuación de Taron Egerton en el papel principal es algo sublime; casi tanto como el hecho de que todas las canciones están cantadas por él. No escuchamos al verdadero Elton hasta los créditos finales, y eso es digno de destacar. La sorprendente voz de Egerton te mete de lleno en el universo musical de Elton John, y es inevitable moverte en la butaca al ritmo de la música.

Visualmente, no se queda corta tampoco. Su carácter de musical le permite jugar con combinaciones visuales oníricas únicas, ya sea bajo el agua quitando la gravedad de una sala de conciertos. Uno de los momentos que más me sorprendió y que sirvió de antesala para el estilo de la película fue durante la infancia de Elton John. El niño prodigio está en su habitación, leyendo partituras e imaginándose la música en su cabeza, cuando de repente pasamos a un contexto de fantasía musical en la que el crío coge la lintera que estaba utilizando para leer y la utiliza para dirigir una orquesta imaginaria. El haz de luz ondeante comienza a iluminar una supuesta orquesta completa a los pies de su cama, creando un juego de luces y sombras realmente sorprendente. Y, como decía, es solo la punta del iceberg de todo lo que esta película tiene que aportar a nivel visual y narrativo.

Rocketman es todo un homenaje a la vida y carrera de Elton John (y su compañero compositor Bernie Taupin, interpretado por Jamie Bell) que te transporta más allá de tu butaca. Si conoces a Elton, esta película será una delicia para ti; y si su música y su vida te son desconocidos, prepárate para descubrir un universo increíble. Es un prodigio del género musical que marcará a todas aquellas personas que disfruten de la película.

Rocketman se estrena el 31 de mayo en todos los cines.

Avengers Endgame: La review sin spoilers

El cierre perfecto a diez años de historias.

Este es el juego final.

A falta de unos días para el estreno de Avengers Endgame, hemos tenido la oportunidad de verla en el prestreno. Esto es una review sin spoilers, aunque te recomendamos haber visto las películas anteriores de la franquicia.

Hace más de diez años, en 2008, se estrenaba la película Iron Man con Robert Downey Jr. como protagonista, y se daba el pistoletazo de salida a una saga de 22 películas hasta la fecha y una de las franquicias más rentables de la historia del cine.

Nadie podía imaginarse que la frase “Yo soy Iron Man” con la Tony Stark concluía la primera película encerrase detrás una estrategia de tales dimensiones como es el Universo Cinematográfico de Marvel (MCU en inglés). Kevin Feige, presidente de Marvel Studios, tenía claro que Iron Man no iba a ser una película puntual y aislada, aunque seguramente no fuese capaz de imaginar la evolución que tendría la saga de películas. Y es que, como historia propia, la saga de Marvel es una obra maestra.

Pueden gustarte más o menos las películas, pero la manera en que los personajes se presentan en sus historias propias de la fase 1 (Iron Man, Capitán América o Thor), cómo sus personajes maduran y adquieren responsabilidades en la fase 2, y cómo todo se cierra a la perfección en las películas de la fase 3 culminando con Infinity War y Endgame, es parte de la narrativa propia de una buena historia: introducción, nudo y desenlace; solo que espaciados en diez años y 22 películas. Marvel ha creado algo que nadie, absolutamente nadie, en Hollywood ha sabido replicar.

Y en este cierre se encuentra Avengers: Endgame, la conclusión narrativa a toda la historia que conocemos de los Vengadores y la esperada reacción a los acontecimientos de Infinity War, donde la mitad de los seres vivos del Universo se desvanecieron tras el chasquido de Thanos. La reacción que tuvo la película entre la audiencia fue, sin duda, devastadora y sorprendente. En un formato un poco quemado en el que siempre se espera que los superhéroes ganen, Infinity War supuso un cambio refrescante y necesario en la manera de plantear historias.

Y lo mismo ocurre con Endgame. En sus más de tres horas de duración (sin intermedio, cuidado), los hermanos Russo, directores de la película, junto a los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely, consiguen crear un cierre perfecto a la saga. Toda la expectación que hemos ido generando durante este último año, culminando con los tráilers (que, por cierto, prácticamente solo muestran escenas de lo que ocurre en la primera media hora de película), ha merecido la pena para llegar a este momento.

Tony Stark fue el primero en el MCU.

La película podemos decir que está dividida en tres bloques principales y juega mucho, muchísimo, con cómo se sienten los personajes. Endgame rompe con lo que Marvel nos tenía acostumbrados hasta la fecha navegando en profundidad en la psicología de cada personaje y en sus emociones tras los últimos acontecimientos, y consigue generar una conexión emocional con los protagonistas que no habíamos tenido aún.

A pesar de esto y de disponer de tres horas para contar la historia, hay algunas situaciones con personajes específicos que no terminan de funcionar. La poca amabilidad, por decirlo de alguna manera, con la que los directores han tratado a un personaje en concreto, o un par de momentos de profunda vergüenza ajena con otros, hacen que deseemos volver a ver las versiones de estos personajes que conocíamos de películas anteriores.

Y luego está Thanos.

En Infinity War conocimos a un Thanos que, estaremos de acuerdo, es una de las mejores construcciones de un villano que hemos visto en la historia del cine. Ya no solo por el increíble trabajo de CGI que consiguió que viésemos un personaje real y no algo creado por ordenador, sino por lo bien creada que estaba su psicología y sus motivaciones. Thanos no es un malo malísimo; de hecho, empatizas con él en ciertos momentos de Infinity War. Y esa es parte de la magia de la película, el creerte al villano hasta el punto de poder ponerte en su lugar.

Thanos fue el centro de Infinity War, pero deja de serlo en Endgame.

Sin embargo, todo esto se pierde en Endgame. Thanos, apoyándose y acomodándose en lo que ya sabíamos de él de la entrega anterior, pasa a tener un papel más de malo malísimo porque sí, y se pierde totalmente la conexión emocional que teníamos con él. Probablemente esta ha sido una de las mayores decepciones con la película.

Todo esto se compensa con el hecho de que a lo largo de la película encontramos un sinfín de situaciones, comentarios o pequeños detalles que buscan puramente satisfacer a los fans. Y vaya si lo consiguen. Tanto si has leído los comics como si solo has visto las películas, vas a encontrar referencias que te van a sacar una sonrisa.

El segundo bloque de la película puede llegar a hacerse un poco pesado. Es una película relativamente compleja, con muchos personajes y tramas que vienen de años atrás, y es fácil encontrarte en la situación de querer que algunas escenas pasen más rápido. Sin embargo, la sensación a lo largo de la película es positiva y cargadísima de emociones. Si, como yo, eres fan de Marvel y te has mantenido al día de las películas de su universo, te aseguro que vas gritar, reír, llorar y sentir mucha tensión. Al verla en el prestreno, la sala estaba a rebosar de fanáticos de la franquicia, y ha sido especialmente emocionante vivir Endgame rodeado de aplausos, gritos y llantos.

Hay muchas escenas en la película que son visualmente preciosas.

La película, además, es bella. Bella como historia pero también visualmente hablando. En el tercer acto, especialmente, hay composiciones de planos, usos de colores y construcción de secuencias que son absolutamente preciosas. Las más bonitas del MCU, sin duda, pero compitiendo también con el resto de obras maestras visuales de Hollywood.

Endgame es un broche de oro al Universo Cinematográfico de Marvel (a la espera de que la fase 3 cierre con Spider-Man: Far From Home) y que cierra a la perfección las historias que llevamos diez años viviendo. Queda ver qué dirección tomarán Disney y Marvel para las futuras películas de Marvel y, tras cerrar la trama de las Gemas del Infinito, cuál será el nuevo hilo conductor de las siguientes fases de la franquicia.

Avengers Endgame se estrena en los cines de España el 25 de abril.

Por cierto, pequeña curiosidad/micro-spoiler, Marvel rompe con su tradición de diez años y no hay escena después de los créditos. Lo que demuestra que esta película es un cierre total.