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Cinco veces en las mil Italias | Julen’s Stories

Donde el caos está tan bien ordenado que todo se acerca al colapso aunque sin llegar a colapsar del todo.

Julen en moto en Italia.

Escribo esto desde la cafetería del aeropuerto donde me han mirado mal por pedir un café con soja y hielo. Más que una mirada ha sido— Pero, ¿el café con leche de soja y con cubos de hielo? —Le he dicho que sí, que así es como quería el café—. Pero, ¿con el hielo dentro? ¿Dentro del café? ¿Y con la soja? ¿Todo junto? —y así todo. 

Italia es un país maravilloso, un país compuesto por muchos mundos distintos. Hace millón y medio de años estuve en la mágica Florencia visitando a mi hermano en su Erasmus. Me temo que no me acuerdo demasiado de ese viaje. Sí que me acuerdo del vuelo, sería de las primeras veces que volaba en toda mi vida, nos sirvieron algo de picar y al rato la azafata se me acercó y me dijo— Finito? —. Durante segundo y medio me pensé que debía ser algo así como un complemento, aunque era raro decirle a un niño (delante de sus padres) que estaba flaco. Mi madre más tarde me explicó que “finito” significaba “¿has terminado?”.

Años después, en julio del 2013, viajé a Palermo, en Sicilia, para visitar a mi amiga Lili que también estaba de Erasmus. Sicilia es esa enorme isla que está al final de “la bota”. La gigantesca diferencia cultural con el resto de países europeos que había visitado me asustó al principio y terminó enamorándome en cuanto Lili me sacó de paseo por las coloridas y aromáticas calles de Palermo. Parecía uno de esos bares de Star Wars donde se mezclan criaturas de mil universos distintos mientras beben en armonía y suena música de saxofón de fondo.

Nunca había saboreado tanto la comida como allí, ni había sudado tanto, ni había visto tantas cucarachas juntas, ni todo me importaba tan poco como ahí. Ahí nació mi canal secundario de YouTube ExtraJulen, y cada día me agradezco a mi mismo el esfuerzo de haber subido un vídeo diario desde esas tierras para poder recordar la aventura para siempre. Dejaba a Lili haciendo algún recado y me solía ir a algún locutorio para intentar subir el vídeo del día.

Más tarde, en mayo del 2016, visité Roma con algunas amigas de mi propio Erasmus. Si no me equivoco diría que hay un vídeo de ese viaje en mi canal de Youtube. Me sorprendió encontrarme con una ciudad tan energética y donde el caos estaba tan bien ordenado que todo se acercaba al colapso aunque sin llegar a colapsar del todo. De ahí cogí un tren hasta Turín para visitar a mi amiga Kattalin en su Erasmus y conocer la Italia del norte. Una Italia más Suiza que Italia.

Casi un año más tarde se me fue la olla y decidí que quería hacer un Interrail de 10 días en solitario por Italia. En realidad el Plan A era Suecia, pero el presupuesto no acompañaba e Italia sale más económico. Llegué por primera vez a Milán con una norme mochila en la espalda y una más pequeña con los objetos que no quería que me robasen en mi pecho. No me robaron pero sí que me timaron 30€ por una tarjeta SIM para el móvil.

Por aquella época, hasta junio del 2017, el uso de datos móviles en el resto de países europeos se pagaba a precio de los diamantes de Tiffany’s. Gracias Parlamento Europeo por romper fronteras, pensar en los que no podemos vivir sin internet y ahorrarnos una millonada.

Y no, Milán no es tan feo como te hacen creer. De ahí quise ir a Génova (Italia) aunque me confundí de tren y me fui en dirección contraria a Ginebra (Suiza). Lloré un poco, valoré volver a casa pero seguí mi aventura italiana. Pasé por Génova, Cinque Terre, Pisa, un pueblo costero realmente feo del no recuerdo ni el nombre (lo acabo de mirar y se llama Livorno), la Toscana (alquilé una Vespa y fue el mejor plan que pude haber hecho) y puse fin al viaje visitando Florencia. Sin duda fue un viaje lleno de retos, de muchísimo silencio, de aprendizaje y de satisfacción personal. Nunca pensé que me atrevería a viajar solo de esa manera y lo conseguí (lo podéis ver en mi canal de Youtube).

Exactamente dos años después he vuelto a Italia, concretamente a Nápoles, que lleva un porcentaje del ADN energético y caótico de Palermo. Hemos visitado Sorrento, Pompeya, Positano, Atrani y Ravello en un pequeño Fiat de alquiler. Me toca decir que menos mal que conducía mi amigo Yoeri (lo conocí en mi Erasmus de Dinamarca) porque yo hubiese puesto el freno de mano nada más salir del parking del aeropuerto y hubiese cogido el primer bus.

Nos han timado en varios sitios por el simple hecho de ser turistas y no hablar italiano, pero era algo con lo que ya contábamos (y que todos los males sean eso). Es curioso ver cómo cuanto más al sur de Roma vas más explosiva es la cultura y la sociedad: nadie hace caso a semáforos ni a las señales de ceda el paso, los peatones cruzan por donde quieren, piden que dejes las llaves dentro del coche en los parkings por si necesitan moverlo para que entren más coches, el precio de casi todo varía en función de lo bien o mal que les caigas, y mil detalles más a los que claramente no estamos acostumbrados pero que hacen que el viaje se convierta en una experiencia espectacular llena de emociones y, sobre todo, de comida exquisita (lo podéis ver en mi Instagram).

Y escribo esto desde la cafetería del aeropuerto donde me siguen mirando curioso porque mi iced latte de soja me está durando dos horas y casi se me ha derretido el hielo por completo, mientras pienso cuándo podré volver de nuevo a Italia.

Tres personas racializadas hablan de racismo

El racismo está muy presente en nuestro día a día, y queremos ayudar a erradicarlo.

Muchos de nosotros hemos nacido bajo un privilegio social automático por el simple hecho de nacer caucásicos. Sin embargo, para que exista un privilegio tiene que existir una opresión, y lo vemos a diario en los cientos de casos de racismo que, lamentablemente, aún se dan.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) prácticamente una de cada diez personas en España tiene una nacionalidad diferente; es decir, la comunidad española es diversa. Sin embargo, casi el 50% de estas personas ha sufrido algún tipo de discriminación racista en su vida, según el CIS. Siguiendo con estos datos, en 2017 hubo 125 delitos de discriminación racial, sin contar el hecho de que el 90% de víctimas no llegan a denunciar por miedo a que “no cambie nada”.

Pero no es necesario mirar en delitos de racismo para encontrar que vivimos, efectivamente, en una sociedad racista. Todos nosotros convivimos a lo largo del día con pequeños gestos, comentarios o expresiones racistas de las que, con total seguridad, no solemos ser conscientes. Esto se llama “microracismos” y de la misma manera que, por ejemplo, existen los micromachismos, es algo que tenemos que erradicar.

Así que hemos invitado a nuestro plató a tres personas racializadas para que sean ellas mismas quienes reacciones y expliquen cómo estos pequeños comentarios que escuchan y viven a diario les afectan personalmente.

Ilustraciones de Portada: Koi Samsa

En abril de 2019, Koi Samsa da vida a las Ilustraciones de Portada.

Hace unas semanas decidimos lanzar una nueva iniciativa desde Omglobalnews. Amamos profundamente el arte y queríamos aprovechar nuestras plataformas para dar a conocer, mes a mes, artistas únicos y su trabajo. Y hemos llamado a esta sección: “Ilustraciones de Portada”.

Empieza el mes de abril y, con él, una nueva artista toma posesión de las portadas de Omglobalnews. Ella es Koi Samsa, y como artista está especializada en letterings y collages, algo que ha aplicado a su trabajo para Ilustraciones de Portada.

De hecho, no se ha limitado a crear una única portada sino que ha realizado una serie completa de la que ha destacado seis. Como explica Koi en su blog, comenzó inspirándose en lo que Omglobalnews le transmitía a ella. Cosas como un fuerte color naranja, la ciencia, las formas geométricas o la ética periodística son algunos de ellos. ¿Cómo adaptar todo esto a collages?

Es algo que se refleja en cada una de las seis piezas destacadas: a través de los materiales utilizados, los colores, los mensajes de cada una, recortes y formas.

“Textura” es una de las seis piezas destacadas de la serie de Koi Samsa.

Todas las portadas de Omglobalnews (web, canal y redes sociales) lucen ya las nuevas ilustraciones de Koi. Además, puedes seguir a Koi y a su trabajo en sus redes sociales y su blog; y si quieres formar parte de Ilustraciones de Portada, escríbenos a hola@omglobal.es

 

La historia del feminismo #8M

El 8 de marzo es un día histórico para el feminismo. Te explicamos por qué.

Hajar Brown, una actriz española.

Hoy es 8 de marzo. Desde hace años, el 8 de marzo ha sido un día histórico en la lucha feminista de las mujeres que, de diferentes maneras, reivindican sus derechos. Pero, ¿cuál es la historia del 8M?

La primera vez que el 8 de marzo cobró una fuerza especial fue en 1910, cuando se proclamó como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora por Clara Zetkin en la 2ª Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas que tenía lugar en Copenhague.

Ese mismo día de ese mismo año, se puso en marcha en España el real decreto que autorizaba a las mujeres a acceder a la Enseñanza Superior en igualdad de condiciones que los hombres gracias a la presión de Emilia Pardo Bazán como consejera de Instrucción Pública.

Saltamos al 8 de marzo de 1917, cuando cientos de trabajadoras en la actual San Petersburgo salieron a las calles a protestar en el que hoy se considera el primer día de la revolución bolchevique rusa. Tras cuatro días de protestas ininterrumpidas, el Czar se vio obligado a abdicar y el gobierno provisional se formó permitiendo el sufragio universal.

El año pasado 8 de marzo de 2018 tuvo lugar la primera huelga internacional de mujeres en más de 50 países con millones de mujeres saliendo a las calles a luchar por sus derechos. Los que lo vivimos en las calles de Madrid, pudimos experimentar la fuerza de cientos de miles de mujeres unidas por una causa común.

Hoy vuelve a ser 8 de marzo y todo apunta a que lo que ocurrió el año pasado se va a quedar corto con respecto a lo que las mujeres conseguirán hoy. La huelga ya ha comenzado y ya se puede notar la falta de mujeres en puestos de trabajo; y las manifestaciones de esta tarde convocadas en todas las ciudades van a llenar las calles del mundo de mujeres.

Todo lo que conlleva ser vegetariano

Llevo 3 años siéndolo. ¿Cómo estará mi salud? ¿Por qué lo hice? Esta es mi experiencia.

Llevo 3 años siendo vegetariano. Y no soy el único. Más de 3,6 millones de personas en España llevan una dieta vegetariana, vegana o, en algunos casos, flexitariana. Casi toda mi vida, hasta los 21 años, he comido carne. Y la verdad es que me gustaba. La carne está rica y es muy accesible, y como está tan implantada en la dieta de la sociedad no llegas a plantearte el por qué la comemos. Simplemente, lo haces.

Según la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación, una dieta (en general) correcta tiene que estar formada aproximadamente por un 25% de hortalizas, un 25% de frutas, un 25% de cereales, carbohidratos y grasas y proteínas. 

En este último grupo es donde se encontrarían la carne y el pescado, y si lo suprimes te das cuenta de que te sigue quedando el 90% de la tabla.

La tabla de dieta recomendada por la SEDCA.

De hecho, al eliminar de las opciones las carnes y el pescado, en cierto modo te obligas a ampliar el abanico de verduras y legumbres que consumes y, por tanto, de sus diferentes polifenoles junto a sus beneficios para la salud. Y ese es el primero de los motivos por el que decidí hacerme vegetariano, la salud.

Suprimir la carne no significa eliminar las proteínas. Mucha gente se pregunta cómo se pueden sustituir las proteínas de la carne y la respuesta es bien sencilla. Las legumbres, semillas, frutos secos e incluso algunas verduras están cargadas de proteína. No hace falta tomar suplementos de proteínas por ser vegetariano o vegano.

De hecho, no hace falta suplementar nada por ser vegetariano excepto la vitamina B12. Una buena dieta tiene que garantizar que se consumen los elementos necesarios para el organismo. Es decir, proteínas, hierro, calcio, vitamina D, zinc y Omega 3 entre otros, y todo lo puedes encontrar en diferentes hortalizas, verduras, legumbres, cereales, semillas o frutos secos. Todo.

El segundo motivo por el que tomé la decisión de hacerme vegetariano es por el medio ambiente. La industria ganadera es una de las más contaminantes y derrochadoras del planeta. Por ejemplo, para producir 1KG de carne de ternera hace falta alimentar a la vaca previamente con una media de 20KG de cereales, maíz o soja. Y para producir ese mismo kilogramo de carne se necesitan 15.450 litros de agua.

En Europa se consume de media 85kg de carne por persona al año. Si todos los cereales y legumbres utilizados para alimentar al ganado que después alimenta a las personas se saltase ese paso y fuesen directamente de consumo humano, tendríamos alimento para 4 planetas Tierra. Y aún así a día de hoy hay 840 millones de personas malnutridas en el mundo.

Y por último, los gases invernadero. El 51% de los gases de efecto invernadero provienen de la industria ganadera.

Y el tercer motivo que me llevó a volverme vegetariano es por respeto a los animales. 66 mil millones de animales mueren cada año en mataderos para la producción de carne en condiciones inhumanas.

Y aunque el que yo haya tomado esta decisión no influye como tal al sector, cada vez más gente decide dar el cambio y entre todos dejar una huella en el planeta. Y hay muchas personas que, por el motivo que sea, no pueden dejar de lado la carne; pero con pequeños cambios como reducir su consumo o comprar únicamente productos de animales que han sido tratados de forma más ética, están contribuyendo a mejorar el mundo.

Solucionamos el problema con los tickets de compra

¿Realmente es necesario que los tickets sean tan largos?

A finales de 2017 estaba yo en una conocida cafetería donde me pedí, como ya es habitual, un té matcha caliente. Un único pedido de un único producto. Cuál fue mi sorpresa al darme cuenta de que para algo tan insignificante me habían dado un recibo de compra de, aproximadamente, medio metro. ¿Realmente era necesario tanto papel para un único té?

Desde entonces la duda ha ido comiéndome la cabeza. Me he ido fijando qué establecimientos tienen tickets innecesariamente largos, cuáles tienen unos más moderados o cuáles te preguntan si quieres ticket antes de imprimirlo o lo prefieres en formato digital. Obviamente esta última opción debería ser la estándar, y muchos países están trabajando ya para tener más y más opciones de recibos y billetes en formato electrónico.

Dejando de lado que una cafetería comercial tiene muchos más problemas medioambientales (como los vasos de plástico/cartón que se entregan con cada pedido), era evidente que un ticket de esas proporciones era un desperdicio de papel. Resulta que no solo es un desperdicio de papel, si no que este tipo de recibos son altamente contaminantes al tener más de 30 productos como el bisfenol A que lo convierten en papel térmico. Es decir, no hace falta tinta para imprimir en él sino calor.

Muchos podrán argumentar que la longitud de estos tickets es la que es porque hay mucha normativa legal que incluir en ellos y de la que no se puede prescindir. Pero no; no es así. Tal y como indica Thaïs Sans Ortega, graduada en derecho y ADE y experta en derecho tributario, hay muchos elementos de un ticket estándar que son innecesarios o, incluso, redundantes.

Así que nos propusimos dar con una solución. ¿Cómo sería el ticket perfecto? Hemos contado con un diseñador especializado en interfaz de usuario para poder llegar a una conclusión; y mi compañero Víctor Figueroa os lo cuenta en el nuevo vídeo de Omglobalnews.

¿Cuánto pesa ahora un kilogramo?

La definición de kilogramo ha cambiado, pero ¿por qué?

El kilogramo ya no es lo que era

Cada vez que te subes a una báscula para ver si has bajado de peso, que haces la compra y pesas la fruta, cuando haces la maleta asegurándote de no exceder el peso permitido en el vuelo, en cierto modo estás comparando ese peso con un cilindro de platino e iridio de 39 milímetros de diámetro, guardado a una temperatura de 4º en el subsuelo del Pabellón de Breteuil en París. 

Lógicamente, tiene una explicación. Le Grand K o Prototipo de Kilogramo Internacional (IPK) es el nombre de este cilindro, que se utiliza desde 1879 para definir lo que es un kilogramo. Sin embargo, existe un problema. El hecho de que la definición de kilogramo dependa de un objeto físico hace que no sea cien por cien acertada, ya que los objetos físicos no son siempre estables. De hecho, en los últimos años, Le Grand K ha sufrido minúsculas variaciones de unos 50 microgramos debidas a la acumulación de partículas sobre él o a la pequeña pérdida de masa cada vez que se limpia.

Pero hay solución. El pasado viernes tuvo lugar la vigésimosexta Conferencia General de Pesos y Medidas en Versalles, donde 60 Estados miembros se reunieron y decidieron por votación cambiar la definición de kilogramo. Tras muchas propuestas en los últimos años, como al de Australia de utilizar una esfera de silicio, la decisión ha inclinado la balanza (nunca mejor dicho) hacia una constante de la naturaleza.

Las constantes, como su nombre indica, no cambian con el tiempo por lo que son perfectas para definir algo tan importante como una unidad de medida. A partir del 20 de mayo de 2019, aniversario del Tratado del Metro de 1875, la constante que definirá el kilogramo será la constante de Planck (el valor que ayuda a describir los paquetes de energía emitidos en la radiación).

Ahora solo queda ver si, en un futuro, las maneras de definir las demás unidades de medida cambiarán y se adaptarán a otras constante de la naturaleza.

Los consejos de un actor de doblaje para locutar bien

El arte de la locución es más complejo de lo que puede aparentar a primera vista.

En mi clase del colegio fui de los primeros en experimentar un cambio en la voz. De un año para otro se volvió más grave y se convirtió en una herramienta para entretenernos en los ratos de recreo imitando a personajes conocidos de nuestras series y películas favoritas. Desde ese momento supe que jugar con la voz me divertía profundamente y, aunque siempre lo he tenido en la cabeza, nunca me he decidido a probar en el mundo del doblaje.

Conozco a Claudio Serrano desde hace unos 5 años, y recuerdo aún lo fascinado que me quedé al escuchar la voz de Christian Bale, Ben Affleck o de Altaïr (Assassin’s Creed) personificada en alguien “diferente”. Claudio es una de las voces más conocidas de nuestro país en el doblaje, y lleva consigo una larga experiencia laboral interpretando y doblando a muchos personajes de la ficción. Sí, incluido Batman.

Así, me reuní con él hace una semana para que me diese una pequeña masterclass para convertirme en un experto del doblaje; ya que un actor de doblaje, como el propio nombre indica, no solo dobla si no que también tiene que actuar.

Una vlogger de moda me hace un cambio de look radical

¿Qué podría salir mal?

Feliz y contento de vivir esta experiencia.

¿Eres de esas personas que tienen un estilo de vestir muy definido y nunca sale de ahí? Yo sí, y además tiende a ser un look bastante sencillo. Camiseta y calcetines blancos combinados con pantalones y zapatillas negras. No hace falta más que un rápido vistazo a mi Instagram para comprobar que me cuesta mucho salir de ese look. No es un tema de estética, a pesar de que me gusta cómo me sienta, si no más bien un tema de comodidad. Si vistes igual siempre, no te comes la cabeza con lo que llevar cada día.

Sin embargo, hace unos días me plantearon un reto; ¿por qué no probar a cambiar radicalmente de look? Y decidí aceptarlo. Lo bueno es que no especificaron que tuviese que hacerlo solo, así que pedí ayuda a Irina Dadá, una vlogger de moda y belleza experta en este tema, y que sin duda sabría ayudarme mucho mejor que yo mismo.

La idea era dejarme llevar totalmente por Irina y que eligiese lo que ella considerase que iba a quedar mejor en mi nuevo look, sin importar las consecuencias. Y eso hicimos. Si queréis ver el resultado, este fue mi experiencia.

El barco de Greenpeace es más curioso de lo que imaginas

Construido hace más de treinta años, ha pasado de ser un barco bombero ruso a lo que conocemos hoy en día.

Una de las muchas zodiacs de Greenpeace sobre las que realizan sus misiones.

Greenpeace, la ONG ecologista famosa en el mundo entero tanto por su labor como por sus polémicas campañas, tiene tres barcos en su flota: el Rainbow Warrior; el Arctic Sunrise y el Esperanza; y ha sido justo en este último donde hemos podido entrar a conocerlo por dentro.

El Esperanza es el barco más grande de Greenpeace, con casi 73 metros de eslora. Su historia es bastante curiosa, ya que aunque la ONG lo adquirió en el año 2000, el barco se construyó en Polonia en 1984 bajo el nombre Eco Fighter como extintor de incendios ruso. El barco, por aquel entonces, contaba incluso con una zona habilitada para la descontaminación de residuos nucleares. Cuando Greenpeace lo adquirió lo reformó completamente: cambió su motor por uno híbrido que contaminase menos y lo adaptó al nuevo uso que se le iba a dar. Además, preparó un completo sistema de reciclaje donde nada sale por las cañerías sin antes filtrarse, toda la materia orgánica restante se congela para reciclarse en tierra y todos los residuos no orgánicos se separan lo máximo posible.

La convivencia en la nave es también muy peculiar. Con un total de 36 tripulantes, tanto marineros y marineras como voluntarios y voluntarias, cada labor está repartida de manera muy precisa. Tienen también sus propias costumbres, como que en el comedor está estrictamente prohibido mirar siquiera el móvil bajo pena de invitar a toda la tripulación a una ronda de cervezas. La limpieza se reparte por grupos y lo que cada uno ensucia, se encarga de recogerlo; por ejemplo, en cada comida. Todos los días de la semana a excepción de uno, se come comida vegetariana preparada por un cocinero fijo y su ayudante de voluntariado, que guardan sus ingredientes en una gran despensa en la penúltima cubierta. Todos los alimentos tienden a ser de fácil almacenamiento, como conservas; y aunque hay fuentes de agua corriente potable, siempre mantienen una gran reserva de agua embotellada para cualquier emergencia.

La tripulación pasa 3 meses en el mar y 3 meses en tierra, y todos coinciden en que es una auténtica experiencia. Muchos voluntarios incluso deciden prolongar su estancia y convertirse definitivamente en marineros; y con los que coincidí en su día de partida del barco aseguraban que lo iban a echar mucho de menos. Cualquier puede inscribirse o colaborar con Greenpeace y con su causa, y vivir una experiencia única en alta mar.